Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (9 de abril de 2011). (AICA)

LA VIDA Y LA MUERTE??????????

Frente al don de la vida y la realidad de la muerte, sobre todo cuando estamos ante un ser querido, surgen preguntas cargadas de dolor e impotencia. Porqu? esta muerte? Porqu? ahora? Este mismo interrogante lo vemos en el evangelio del domingo que nos narra la muerte de L?zaro. Su hermana, Marta, le dice a Jes?s con algo de reproche: ?Se?or, si hubieras estado aqu?, mi hermano no habr?a muerto. Pero yo se que a?n ahora, Dios te conceder? lo que le pidas? (Jn. 11, 21-22).

La reacci?n de Marta es un reclamo a la presencia de Jes?s que hubiera impedido su muerte, o a que realice ahora el milagro de devolverlo a la vida. En este contexto aparece Jes?s que no deja de manifestar su dolor por un amigo, L?zaro lo era, pero su palabra se orienta hacia una verdad m?s plena, que sin negar el dolor por la muerte, la contempla desde la vocaci?n del hombre a esa Vida Nueva que no conoce la muerte como lo definitivo.

El di?logo de Jes?s con la hermana de L?zaro se mueve en dos niveles. Ella habla de la vida de su hermano como algo que pertenece a este mundo, por ello le pide que lo devuelva a esta vida. ?l, en cambio, partiendo de este hecho concreto la invita a Marta a mirar la vida desde otra perspectiva, desde la realidad de esta misma vida pero con destino de eternidad. No son dos planos que se opongan, al contrario, est?n llamados a encontrarse e iluminarse. Esto es lo propio de la fe que no se queda en el dolor de la muerte, sino que nos abre a la verdad m?s plena y ?ltima del hombre.

La fe no disminuye el valor de la vida en este mundo, ni el dolor por la ausencia del ser querido, sino que reconoce en el hombre el inicio de una vida que tiene horizontes de eternidad. Esta vida nueva a la que todos estamos llamados encuentra, en la resurrecci?n de Jesucristo, la certeza de un camino definitivo. Por ello Jes?s le dice a Marta: ?Yo soy la Resurrecci?n y la Vida. El que cree en m?, aunque muera, vivir? (Jn. 11, 25).

El sentido de esta Vida, que trasciende los l?mites de la muerte, Jes?s la presenta como un llamado a todo hombre cuando dice: ?todo el que vive y cree en m? no morir? jam?s? (Jn. 11, 26), es decir, ya participa de esa Vida nueva que un d?a ser? presencia eterna ante Dios. La Vida de la que nos habla Jes?s no es un volver a la vida terrena como en el caso de L?zaro. Con todo, ?l accede al pedido de realizar un milagro para que L?zaro recupere su vida f?sica, como una ocasi?n que revele ante ellos su misi?n en el mundo: ?Padre,?dice, Yo se que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que t? me has enviado? (Jn. 11, 42).

El milagro que Jes?s realiza afirma su divinidad y misi?n, pero es tambi?n un signo que busca orientar la fe a esa Vida que ?l nos trae y es el centro de su misi?n. No debemos quedarnos, por ello, s?lo en admirar un milagro. Es m?s, el aceptar con fe el no cumplimiento de un milagro que pedimos es un signo de esperanza en esa Vida Plena de la que nos habla Jes?s.

Creo que el relato de este Evangelio nos ayuda a comprender el sentido trascendente de nuestra vida, como el significado de la fe en cuanto camino que nos ilumina e introduce en la verdad profunda de nuestra vocaci?n. Reciban de su Obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendici?n en el Se?or.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 22:47  | Hablan los obispos
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