Mi?rcoles, 11 de mayo de 2011

ZENIT nos ofrece a continuaci?n el Mensaje hecho p?blico?el jueves 14 de ABril de 2011?por la Santa Sede al concluir la 4? Reuni?n Plenaria de la Comisi?n para la Iglesia cat?lica en China.

MENSAJE A LOS CAT?LICOS CHINOS

1. "Que el Dios de la esperanza os llene de alegr?a y de paz en la fe, para que la esperanza sobreabunde en vosotros por obra del Esp?ritu Santo. " (Rm?15, 13).

Del 11 al 13 del mes de abril corriente nos hemos reunido en el Vaticano para estudiar algunas cuestiones de mayor importancia, referidas a la vida de la Iglesia cat?lica en China.

Los encuentros han tenido lugar en un clima de fraternidad serena y cordial y han sido enriquecidos por contribuciones, que han tomado su eficacia tanto de la reflexi?n y de la experiencia de los Participantes como de las informaciones y de los testimonios llegados aqu? desde China.

Movidos por el amor por la Iglesia en China, por el dolor por las pruebas que est?is afrontando y por el deseo de animaros, hemos profundizado nuestro conocimiento de la situaci?n eclesial mediante una visi?n panor?mica de la organizaci?n y de la vida de las Circunscripciones eclesi?stica de vuestro pa?s. Hemos constatado el clima general de desorientaci?n y de ansiedad por el futuro, los sufrimientos de algunas Circunscripciones privadas de Pastores, las divisiones internas en otras, la preocupaci?n de otras que no tienen personal ni medios suficientes para afrontar los fen?menos de creciente urbanizaci?n y de despoblaci?n de las ?reas rurales.

De la lectura de los datos se han puesto de manifiesto, tambi?n, una fe viva y una experiencia de Iglesia, capaces de dialogar de modo fruct?fero con las realidades sociales de cada territorio. La acci?n conjunta de obispos, sacerdotes, di?conos, personas consagradas y fieles laicos viene a componer, en la mayor parte de los casos, un mosaico, en el que se refleja la imagen de cristo y de sus muchos disc?pulos. Muchas religiosas, con esp?ritu de abnegaci?n y viviendo no pocas veces en aut?nticas estrecheces econ?micas, se consumen diariamente en la cercan?a a las familias, a los j?venes, a los ancianos y a los enfermos. Varias asociaciones cuidan las obras de caridad y de asistencia, haci?ndose cargo de las necesidades de los m?s pobres y de aquellos que en estos a?os se han visto afectados por inundaciones y terremotos.

2. Alentamos a los obispos, junto con los sacerdotes, a conformarse cada vez m?s a Cristo Buen Pastor, a proveer para que a sus fieles no les falte la ense?anza de la fe, a estimular una justa laboriosidad y a arregl?rselas para erigir, all? donde faltan y son necesarios, nuevos lugares de culto y de educaci?n en la fe y, sobre todo, para formar comunidades cristianas maduras. Invitamos tambi?n a los Pastores a cuidar, con renovado compromiso y entusiasmo, la vida de los fieles, especialmente en sus elementos esenciales de la catequesis y de la liturgia. Exhortamos a los propios Pastores a ense?ar a los sacerdotes, con su propio ejemplo, a amar, a perdonar y a ser fieles. Invitamos tambi?n a las comunidades eclesiales a seguir anunciando el Evangelio con fervor cada vez m?s intenso, mientras que nos unimos a su agradecimiento hacia Dios por el bautismo de los adultos, que se celebrar? en los pr?ximos d?as pascuales.

3. Nos hemos detenido en particular en algunas dificultades, surgidas recientemente en vuestras comunidades.

En lo que respecta al triste episodio de la ordenaci?n episcopal de Chengde, la Santa Sede, en base a las informaciones y a los testimonios recibidos hasta ahora no tiene razones para considerarla inv?lida, mientras que la considera gravemente ileg?tima, porque ha sido conferida sin el mandato pontificio, y esto hace tambi?n ileg?timo el ejercicio del ministerio. Estamos adem?s doloridos porque ha tenido lugar despu?s de una serie de consagraciones episcopales consensuadas y porque los obispos consagrantes han sufrido varias presiones. Como escribe el Santo Padre en su carta de 2007, "la Santa Sede sigue con suma atenci?n el nombramiento de los Obispos, puesto que esto afecta al coraz?n mismo de la vida de la Iglesia, ya que el nombramiento de los Obispos por parte del Papa es garant?a de la unidad de la Iglesia y de la comuni?n jer?rquica. Por este motivo el C?digo de Derecho Can?nico (cf.canon 1382) establece graves sanciones tanto para el Obispo que confiere libremente la ordenaci?n sin mandato apost?lico como para quien la recibe; en efecto, dicha ordenaci?n representa una dolorosa herida para la comuni?n eclesial y una grave violaci?n de la disciplina can?nica. El Papa, cuando concede el mandato apost?lico para la ordenaci?n de un Obispo, ejerce su autoridad espiritual suprema: autoridad e intervenci?n que quedan en el ?mbito estrictamente religioso. No se trata por tanto de una autoridad pol?tica que se entromete indebidamente en los asuntos interiores de un Estado y vulnera su soberan?a" (n. 9).

Las presiones y constricciones externas pueden hacer que no se incurra autom?ticamente en la excomuni?n. Queda sin embargo una herida, provocada al cuerpo eclesial. Cada obispo implicado debe, por tanto, dar explicaciones a la Santa Sede y encontrar el modo de aclarar su propia postura a los sacerdotes y a los fieles, profesando nuevamente la fidelidad al Sumo Pont?fice, para ayudarles a superar su sufrimiento interior y para reparar el esc?ndalo exterior que se ha causado.

Estamos a vuestro lado en estos momentos dif?ciles. Invitamos a los sacerdotes, a las personas consagradas y a los fieles laicos a comprender las dificultades de sus propios obispos, a animarles, a apoyarles con la solidaridad y con la oraci?n. Para todos ser?, ciertamente, de consuelo lo que el Papa escribe en su Carta: ?Soy consciente de las graves dificultades que ten?is que afrontar [?] para manteneros fieles a Cristo, a su Iglesia y al Sucesor de Pedro. Record?ndoos ?como ya afirmaba san Pablo (cf.?Rm?8,35-39)? que ninguna dificultad puede separarnos del amor de Cristo, espero que sabr?is hacer todo lo posible, confiando en la gracia del Se?or, para salvaguardar la unidad y la comuni?n eclesial incluso a costa de grandes sacrificios" (n. 8).

4. En lo que respecta a la 8? Asamblea Nacional de los Representantes Cat?licos, son iluminadoras, una vez m?s, las palabras del Santo Padre: "Considerando 'el plan originario de Jes?s', resulta evidente que la pretensi?n de algunos organismos, que el Estado ha querido y que son ajenos a la estructura de la Iglesia, de ponerse por encima de los Obispos mismos y de dirigir la vida de la comunidad eclesial, no est? de acuerdo con la doctrina cat?lica, seg?n la cual la Iglesia es apost?lica, como ha reiterado tambi?n el Concilio Vaticano II. [?] La finalidad declarada de los mencionados organismos de poner en pr?ctica 'los principios de independencia y autonom?a, autogesti?n y administraci?n democr?tica de la Iglesia', es tambi?n inconciliable con la doctrina cat?lica" (n. 7).

5. La elecci?n de Pastores para la gu?a de las numerosas di?cesis vacantes es una necesidad urgente y, al mismo tiempo, fuente de viva preocupaci?n. La Comisi?n augura vivamente que no haya nuevas heridas a la comuni?n eclesial, y pide al Se?or fuerza y valor para todas las personas implicadas. Al respecto, se debe tener presente tambi?n lo que escribi? el Papa Benedicto XVI: "La Santa Sede desear?a ser completamente libre en el nombramiento de los Obispos; por tanto, considerando el reciente y peculiar camino de la Iglesia en China, deseo que se llegue a un acuerdo con el Gobierno para solucionar algunas cuestiones referentes tanto a la selecci?n de los candidatos al episcopado como a la publicaci?n del nombramiento de los Obispos y el reconocimiento ?en lo que sea necesario a efectos civiles? del nuevo Obispo por parte de las Autoridades civiles" (n. 9). Hagamos nuestros estos deseos y miremos con temblor y con temor al futuro: sabemos que ?ste no est? enteramente en nuestras manos y lanzamos un llamamiento para que los problemas no crezcan y las divisiones no se ahonden, a costa de la armon?a y de la paz.

6. En el examen de la situaci?n de las Circunscripciones han surgido tambi?n algunas dificultades a prop?sito de sus l?mites. Al respecto, se ha reconocido la necesidad de tomar nota de las nuevas condiciones, respetando la normativa eclesi?stica y teniendo siempre presente lo que se lee en la Carta Pontificia a los cat?licos en China: ?Durante los ?ltimos cincuenta a?os se han producido numerosos cambios administrativos en campo civil. Esto ha afectado tambi?n a muchas circunscripciones eclesi?sticas, que han sido eliminadas o reagrupadas, o bien modificadas en su configuraci?n territorial tomando como base las circunscripciones administrativas civiles. A este respecto, deseo confirmar que la Santa Sede est? disponible para afrontar toda esta cuesti?n de las circunscripciones y provincias eclesi?sticas en un di?logo abierto y constructivo con el Episcopado chino y ?en lo que sea ?til y oportuno? con las Autoridades gubernativas" (n. 11).

7. Nos hemos detenido, finalmente, en el tema de la formaci?n de los seminaristas y de las religiosas, dentro y fuera de China. Hemos considerado las dificultades que los seminaristas encuentran tanto para sus estudios en el extranjero como en su vida de seminario, apreciando tambi?n ejemplos de valent?a y paciencia. Se ha constatado, adem?s, la necesidad de utilizar instrumentos ulteriores y m?s eficaces para favorecer la formaci?n permanente del clero. Hemos notado con agrado que las comunidades cat?licas en China organizan, en su interior, iniciativas con fines formativos. Para todos resulta oportuno ofrecer propuestas educativas que desarrollen de modo integral la personalidad humana y cristiana de los diversos sujetos.

8. Auguramos que el di?logo sincero y respetuoso con las Autoridades civiles ayude a superar las dificultades del momento actual, para que tambi?n las relaciones con la Iglesia cat?lica contribuyan a la armon?a de la sociedad.

9. Hemos sabido con alegr?a la noticia de que la di?cesis de Shanghai puede iniciar la causa de beatificaci?n de Pablo Xu Guangqi, que se a?ade a la del padre Matteo Ricci, S.I.

10. Para superar las situaciones dif?ciles de cada comunidad, la oraci?n ser? de gran ayuda. Se podr?n organizar varias iniciativas, que os ayudar?n a renovar vuestra comuni?n de fe en Jes?s Nuestro Se?or y de fidelidad al Papa, para que la unidad entre vosotros sea cada vez m?s profunda y visible. Al mismo tiempo os aseguramos nuestra oraci?n cotidiana, de modo particular por aquellos que afrontan graves dificultades de diverso tipo, y por todos los enfermos y los sufrientes de vuestra naci?n.

11. En el encuentro que tuvo lugar al t?rmino de la Reuni?n Plenaria, Su Santidad reconoci? el deseo de unidad con la Sede de Pedro y con la Iglesia universal que los fieles chinos no dejan de manifestar, aun en medio de muchas dificultades y aflicciones. La fe de la Iglesia, expuesta en el Catecismo de la Iglesia Cat?lica y que hay que defender aun al precio de sacrificios, es el fundamneto sobre el que las comunidades cat?licas en China deben crecer en la unidad y en la comuni?n.

El Santo Padre ha recordado, adem?s, la importancia de la formaci?n, en particular la espiritual, para que la vida interior del cristiano, educada en la oraci?n personal y lit?rgica, haga frente a los retos del momento actual. Finalmente, confiando todo el reba?o de los fieles chinos a la intercesi?n de Mar?a Sant?sima, Reina de China, renov? la apremiante invitaci?n a toda la Iglesia a dedicar el d?a 24 de mayo, memoria lit?rgica de la Beata Virgen Mar?a, Auxilio de los Cristianos, a la oraci?n por la Iglesia en China.

13 de abril de 2011

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez]


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