Viernes, 13 de mayo de 2011

Homil?a de monse?or Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario en la misa del Domingo de Ramos a los j?venes (17 de abril de 2011). (AICA)

DOMINGO DE RAMOS??????????

Queridos j?venes,
Queridos hermanos:

Acabamos de vivir en la liturgia de esta tarde la entrada de Jes?s en Jerusal?n, y luego la proclamaci?n de su Pasi?n. Dos momentos de la vida del Se?or, su entrada triunfante, y el camino de la cruz, que lo conducir?n a su muerte y a su gloriosa Resurrecci?n. Ustedes, queridos universitarios, profesores, decanos y autoridades, han querido sumarse a esta celebraci?n de Ramos en la Catedral, en la que nuestros fieles se acercan para seguir el camino de Jes?s.??

?Hosanna al Hijo de David!

Entonces, los que aclamaban a Jes?s, eran los ni?os y los j?venes; como tambi?n lo hacen hoy cada uno de ustedes, cantando ?Hosanna al Hijo de David. Hosanna en las alturas?.? Pero en seguida, al culminar este camino, el comienzo de su pasi?n nos muestran la dimensi?n infinita de su entrega y de su amor.

La lectura de la Pasi?n, que escuchamos con atenci?n, no tiene como finalidad que conozcamos una historia de lo que pas? hace dos mil a?os; sino que nos encontremos con una persona, con Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, y podamos recibir su mensaje de salvaci?n.

La Pasi?n de San Mateo, que acabamos de proclamar, nos permite conocer que con la muerte del Se?or se cumple lo que ya estaba anunciado en el Antiguo Testamento; de tal manera que conociendo lo que ya se hab?a profetizado, contemplamos que toda la revelaci?n alcanza su cumplimiento en ?l.

Los acontecimientos que reci?n escuchamos, y que suceden cuando muere el Se?or, por ejemplo, la oscuridad total que en horas del mediod?a cubrieron la regi?n, el temblor de la tierra, la quebradura de las piedras, la resurrecci?n de los muertos, ya hab?an sido profetizados. Ahora se cumplen con la muerte y la Resurrecci?n del Se?or; y ponen delante nuestro al Redentor que esperamos, y que Jes?s es el Se?or, el Mes?as, y viene a salvarnos.?

"Arraigados y edificados en Cristo. Firmes en la fe"

El lema de la Jornada de la juventud de este a?o, convocada por el Papa Benedicto XVI, tiene un lema que nos anima a confirmar nuestra fe, y nos permite renovar nuestra adhesi?n a Jes?s: "Arraigados y edificados en Cristo. Firmes en la fe".

Ustedes est?n aqu? porque quieren seguir al Se?or; porque la fe est? en medio de su coraz?n, o porque Dios los mueve a encontrarse con ?l, al comenzar esta Semana Santa. Esto lo descubrimos al comenzar la procesi?n, colmada de fieles ?como en tantas parroquias y capillas?, aclamando a Jes?s y recibiendo el ramo de olivo, que tambi?n llevar?n a sus hogares.??

Cimentar m?s hondamente nuestra vida en la verdad de la fe

Sin embargo, en relaci?n a la fe en Dios, a?n con la piedad y religiosidad que tienen tantos cristianos y hermanos nuestros; podemos decir que, a causa del llamado relativismo, vivimos en medio de una tierra movediza.

Aunque un conjunto de valores de nuestra vida que provienen del Evangelio, sean el fundamento de la vida en la sociedad, - como el sentido de la dignidad de la persona, de la solidaridad fraterna, de la familia -, no obstante, encontramos que algunos se van perdiendo, y no siempre se hace referencia a ?l. M?s bien, en muchos aspectos, como nos sigue diciendo el Papa, se constata una especie de ?eclipse de Dios? (cfr. Mensaje Jornada de la Juventud, 2011).

La cultura actual, sobre todo en Occidente, tiende a excluir a Dios en el ?mbito p?blico, o a considerar la fe como un hecho privado, como si no tuviera ninguna relevancia en la vida social. Se produce as? una cierta amnesia, m?s a?n, un verdadero rechazo del cristianismo y una negaci?n del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que m?s profundamente nos caracteriza (ib).

De este modo, el reconocimiento de la dimensi?n religiosa del hombre y los valores que emanan de all?, por ejemplo en su historia, debe tener un profundo significado en la vida p?blica de la sociedad; y no solo para la cr?tica, como tantas veces se hace, sino para fomentar el crecimiento de una sociedad.

Por ello, como nos exhorta Benedicto XVI, necesitamos cimentar nuestra vida m?s hondamente en la verdad de la fe, ya que hay quienes quieren vivir ignorando o eliminando a Dios de la vida, inclusive con cierta indiferencia.

Debemos estar ?Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe? (cf. Col 2, 7), como nos dice el lema del Encuentro Mundial de los j?venes de este a?o. ?Arraigados? evoca al ?rbol y sus ra?ces que lo alimentan; son nuestros padres, es la familia, que nos debe entroncar y unir, es la cultura donde est? Dios. ?Edificados? se refiere a la construcci?n que somos cada uno de nosotros, as? como las ra?ces se trata ahora de los cimientos, consolidados y unidos vigorosamente a Cristo. ?Firmes?, alude al crecimiento de nuestra fuerza f?sica o moral; pero al mismo tiempo nos habla en relaci?n a una fe viva, que nos une a Cristo.

Pensemos que Pablo escribe a los Colosenses, que entonces eran tentados por toda clase de doctrina, necesitaban estar firmes en Cristo, como nosotros. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; eliminarlo equivale a separarse de esta fuente e, inevitablemente, privarse de la plenitud y la alegr?a: ?sin el Creador la criatura se diluye? (Con. Ecum. Vaticano. II, Const. Gaudium et Spes, 36; ibidem).??

Ser portadores de la fe en Jes?s

Por eso necesitamos ser portadores de la fe en Jes?s. Para ello debemos conocerlo m?s, buscarlo en esta Semana Santa; a?n con la sorpresa de saber que es ?l quien nos est? buscando a nosotros.

Queremos conocerlo, leyendo y orando la Palabra de Dios, para ahondar su ense?anza y tambi?n los valores que brotan de la Sagrada Escritura, para anunciarlos a los dem?s, particularmente a quienes no conocen a Cristo, o se han olvidado de ?l.

Necesitamos hacerlo, para llevar una palabra de fe a quienes piensan que pueden ser indiferentes o permanecen al margen del amor de Dios.

Sin embargo la dimensi?n de este anuncio no es solo un discurso. Debe ir unido a un testimonio de vida, una vida santificada por la gracia y por los sacramentos, sobre todo por la Reconciliaci?n, que nos perdona, y por la Eucarist?a, que nos alimenta en el camino; una vida de amor, que brota de la acci?n de Jesucristo, de su muerte y Resurrecci?n, a trav?s de la Iglesia en el mundo en que vivimos.

Para mantenernos firmes en la fe, y transmitirla a los dem?s, es fundamental recorrer el camino de la cruz, como hicimos al escuchar la Pasi?n; y as? vamos a seguir al Se?or reconociendo que ?no se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y, con ello, una orientaci?n decisiva? (Carta enc. Dios es caridad?,n? 1).

De este modo, queremos renovar en esta Semana el deseo de imitarlo, sobre todo en el amor, a trav?s de las obras de misericordia: dar de comer al que tiene hambre, dar de beber al que tiene sed, vestir al que no tiene ropa, alojar al que no tiene techo, visitar al que est? enfermo.

As?, vamos a comprender de alg?n modo que quien salva al mundo y a nosotros mismos es Jesucristo, crucificado y resucitado.

Le pedimos a la Sant?sima Virgen, que nos acompa?a a seguir a Jes?s en su dolorosa pasi?n; que nos lleve tambi?n de su mano hacia la Pascua de su Hijo.??

Mons. Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario?


Publicado por verdenaranja @ 23:08  | Homil?as
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