Domingo, 15 de mayo de 2011

Alocuci?n televisiva de monse?or H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa ?Claves para un mundo mejor? (17 de abril de 2011). (AICA)

LA REALEZA DE CRISTO Y EL PAPEL DE LOS CRISTIANOS???????????????

La Semana Santa, queridos amigos, comienza con la celebraci?n de la entrada triunfal de Jes?s en Jerusal?n. Jes?s se dirig?a a la Ciudad Santa con sus disc?pulos. Era una peregrinaci?n y en el camino mucha gente se fue uniendo a ellos, muchos nuevos peregrinos hacia Jerusal?n.

Pero ocurre algo muy misterioso: Jes?s prepara esa entrada con algunos detalles que aparecen bien claros en los evangelios. Manda a buscar un burrito para subirse en ?l; los disc?pulos extienden sus vestidos sobre el camino para que el Se?or pase all? por una calle alfombrada y todos comienzan espont?neamente a aclamarle como Hijo de David.

Digo que es algo misterioso porque en ese momento parece que se concreta esa gran aspiraci?n del pueblo de Israel que esperaba al Mes?as, y se concreta en la persona de Jes?s. Lo aclaman diciendo: ?Bendito el que viene en nombre del Se?or?, ?Bendito el reino que viene, el reino de nuestro Padre David?.

All? se cumplen una serie de profec?as del Antiguo Testamento especialmente las que la liturgia ha recogido en el cap?tulo 9, vers?culo 9, del Libro de Zacar?as, que habla del rey que llega montado en un burrito, pac?fico, manso, tranquilo. El significado es muy profundo, porque la figura de Jes?s es todo lo contrario de un rey temporal. No entra a? caballo, no con un ej?rcito armado, sino que es una pac?fica y entusiasta peregrinaci?n la forma en que el Rey Mes?as entra serenamente en esa ciudad.

?Qu? significa este episodio? La Iglesia lo ha recogido en la liturgia y lo celebra como el comienzo de la semana en la cual nosotros revivimos el misterio pascual del Se?or?. La entrada triunfal en Jerusal?n es el preludio de su muerte y resurrecci?n.

Jes?s reina, pero reina desde la Cruz. Precisamente esa aclamaci?n al Rey Mes?as se va a transformar, pocos d?as despu?s, en el pedido de su muerte y all? se va a cumplir lo que Jes?s hab?a preanunciado: ?Cuando Yo sea elevado en lo alto atraer? a todos hacia m?.

Jes?s reina desde la Cruz. All? es donde se manifiesta el amor del Padre que lo entrega y el propio amor de Jes?s que se entrega por nosotros. Su realeza es, entonces, la realeza de la caridad.

?

No es un recuerdo folkl?rico lo que nosotros evocamos en la Semana Santa reviviendo esta celebraci?n inicial, sino que aclamamos de hecho la realeza de Cristo que se ejerce tambi?n hoy.

Las palabras que recoge el Evangelio, pronunciadas por la muchedumbre en la entrada triunfal de Jes?s en Jerusal?n, son las que repetimos cada liturgia eucar?stica al final del prefacio, al comienzo de la gran plegaria de la consagraci?n. Nosotros decimos ?Bendito el que viene en el nombre del Se?or?, y estamos proclamando que la realeza de Cristo, muerto y resucitado por nosotros, se concreta en la Eucarist?a, en esa Eucarist?a que estamos celebrando, que es la actualizaci?n del misterio pascual.

Nosotros tambi?n en esta Semana Santa, en este Domingo de Ramos, aclamamos a Cristo como Rey, lo reconocemos como Rey.

Recordemos que el Magisterio de la Iglesia, especialmente en el ?mbito de lo social, de lo pol?tico, de lo econ?mico, ha hablado con frecuencia del reinado de Cristo. Cristo es Rey de todos los hombres, es Rey porque ?l ha venido para salvarnos, porque se ha hecho hombre y se constituy? en cabeza de la nueva humanidad y porque en su entrega en la Cruz nos ha rescatado para Dios. Es rey por derecho de nacimiento, siendo el Hijo de Dios, Dios verdadero, y por derecho de conquista, por ser nuestro Redentor.

Ahora bien, ese reinado de Cristo no se impone. No se impone por la fuerza de las armas, no se impone tampoco por la decisi?n de un Parlamento democr?tico, (sabemos muy bien que los Parlamentos democr?ticos suelen votar cosas que son disparatadas e ir a contramano de la Verdad). No, se impone simplemente por la fuerza de la fe y el amor.

Cristo reina ante todo en el coraz?n de aquellos que lo reciben como Rey. Pero los que lo recibimos como Rey no nos contentamos simplemente con creer en ?l, sino que el vigor y la profundidad de nuestra fe se manifiesta en nuestra conducta y se proyecta en todo lo que hacemos.

Entonces, son los cristianos los que est?n llamados, por el mismo ejercicio de la vida de fe, a ir transformando la realidad social de tal manera que esta se convierta en Reino de Cristo.

Cada Semana Santa, en este inicio admirable con la entrada de Jes?s en Jerusal?n, nos recuerda esta realidad fundamental de la fe y de la vida cristiana: Cristo es nuestro Rey. Cristo es el Rey Universal y, como decimos en el Credo, su reino no tendr? fin cuando ?l venga al fin de los tiempos a juzgar a los vivos y a los muertos. Pero ya, desde ahora, ?l reina en el coraz?n de los creyentes. Y son los creyentes, son los fieles, son los cristianos quienes por la proyecci?n de su vida en la realidad social, a trav?s de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios. Ese es el camino de la verdadera paz y de la verdadera prosperidad de los pueblos.

Celebremos dignamente esta Semana Santa y que toda ella sea expresi?n de nuestra profesi?n de? la realeza de Cristo.?

Mons. H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata?


Publicado por verdenaranja @ 19:04  | Hablan los obispos
 | Enviar