Lunes, 16 de mayo de 2011

Mensaje de monse?or Andr?s Stanovnik, arzobispo de Corrientes para la Pascua 2011. (AICA)

MENSAJE DE PASCUA???????????

La resurrecci?n de Jes?s es el acontecimiento m?s extraordinario en la historia de la humanidad. El Papa, en su reciente libro Jes?s de Nazaret, se pregunta ?qu? fue lo que sucedi? esa noche? Dice el Papa que si la resurrecci?n de Jes?s no hubiera sido m?s que el milagro de un muerto reanimado y regresado a la vida, la cosa no tendr?a para nosotros en ?ltima instancia ning?n inter?s. Jes?s no despertar?a m?s inter?s que la de un hombre con ideas interesantes sobre Dios y sobre la vida y nosotros no estar?amos haciendo m?s que una solemne recordaci?n de un difunto. Si esto fuera as?, san Pablo nos advierte que ser?amos los hombres m?s dignos de l?stima (1Cor 15,19).

En cambio, ense?a el Papa, los testimonios del Nuevo Testamento no dejan duda alguna de que en la ?resurrecci?n del Hijo del hombre? ha ocurrido algo completamente diferente. Jes?s no ha vuelto a una vida humana normal de este mundo, como L?zaro y otros muertos que Jes?s resucit?. ?l ha entrado en una vida distinta, nueva; y, desde all?, ?l se manifiesta a los suyos. Los disc?pulos, despu?s de tanto titubeo y asombro inicial, ya no pod?an oponerse a la realidad: es realmente ?l; vive y nos ha hablado, ha permitido que lo toquemos. ?No teman ?les dijo el ?ngel a las mujeres- yo s? que ustedes buscan a Jes?s, el Crucificado. No est? aqu?, porque ha resucitado como lo hab?a dicho? (Mt 28,5-6). A Dios se le cree por su palabra. Cristo ha resucitado verdaderamente y sobre la verdad de su resurrecci?n hubo numerosos testigos que, sorprendidos de asombro, dieron testimonio de haberlo ?visto?, ?o?do?, ?tocado? y ?comido? con ?l (cf. Lc 24,41.42; Jn 21,12-13; 1Jn 1,1).

Este acontecimiento despierta una gran esperanza para toda la humanidad: es posible un mundo nuevo. No es algo ilusorio, un sue?o, creer, esperar y colaborar para hacer realidad el hombre nuevo. Pero no porque lo podamos hacer nosotros, o porque pueda obtenerse de alguna ideolog?a, de un sistema pol?tico, no. Es Dios quien lo hace, de ?l es la iniciativa y nosotros somos los primeros sorprendidos. ?l mismo lo revel? a un grupo de creyentes y desde entonces el rumor se expande a lo largo de la historia: Dios salva, ?l es quien libera, ?l se comprometi? a cambiarlo todo, a transformarlo desde dentro, a romper definitivamente con la corrupci?n, el pecado y la muerte. Pero lo inaudito y absolutamente in?dito, es que lo hace con incre?ble humildad, descendiendo ?l mismo hasta los abismos de la degradaci?n humana, sin temor a cargar sobre s? toda la suciedad y toda la noche de la humanidad; lo realiza estableciendo una alianza de vida y de amor con los que creen en ?l y se comprometen a ser sus disc?pulos. Y aqu? estamos nosotros, llenos de gozo, celebrando la resurrecci?n del Se?or. Con la resurrecci?n de Jes?s amanece un nuevo d?a para la humanidad, una esperanza cierta, una fuente de vida digna y plena que salta hasta la eternidad.

La Iglesia celebra este acontecimiento con el Triduo del Jueves, Viernes y S?bado Santo, y culmina en la Vigilia Pascual, donde lo primero que hace es bendecir el fuego nuevo en el atrio del templo. Con la luz nueva que es Cristo resucitado se inicia la peregrinaci?n hacia el interior del templo, luz que hace retroceder las tinieblas. El Resucitado es luz que ilumina la vida de todo hombre y de la humanidad, y le da sentido a su peregrinar por este mundo. En ?l, muerto y resucitado, la vida humana adquiere un valor incomparable y ?nico. En cambio, si Jesucristo hubiese sido s?lo una personalidad importante, alguien que nos hubiera dejado ideas interesantes sobre Dios y sobre la vida, entonces todo permanece en una dimensi?n puramente humana, dice el Papa. Estamos solos en el universo y los criterios de valoraci?n se reducen ?nicamente al individuo o a grupos de individuos, que se asocian entre s? mediante consensos ?inevitablemente transitorios e inestables- para organizarse y sobrevivir. As?, la vida humana que se torna relativa a los que dominan y deciden qui?nes tiene derecho a vivir y qui?nes son los que sobran. Pero no estamos solos en este mundo: Cristo venci? la muerte y vive resucitado entre nosotros. Por la Pasi?n de Jes?s, la vida y el amor triunfan sobre el odio y la muerte. Un mundo nuevo es posible, pero ahora hablamos de un mundo nuevo que se transforma por la extraordinaria fuerza de la fe, del amor y de la paz.

En el a?o cincuentenario de nuestra Arquidi?cesis, proclamamos gozosos nuestra fe en Jesucristo y en su Cuerpo que es la Iglesia. En ?l somos Iglesia viva que peregrina en comuni?n y se siente fuertemente interpelada a la misi?n. Esa misi?n consiste? en mostrar a Cristo y hacerlo cre?ble mediante el testimonio de una vida coherente y ejemplar. Es enorme la tarea que tenemos para humanizar nuestra vida social y pol?tica. El Santo Padre nos record? que en Jesucristo Resucitado es la principal fuerza impulsora del aut?ntico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. Ella nos libera de los ego?smos que nos tienen atados y nos da alas para desarrollar las enormes capacidades y talentos que Dios puso en nosotros. Pero para acceder a esas grandes posibilidades de vida, es necesario abrazar la cruz de Jes?s, aunque nos cueste creerlo y nos resulte dif?cil asumirlo. No se puede ?ver?, ?o?r? y ?tocar? a Jes?s si no estamos dispuestos a seguirlo por el camino de la cruz, porque ?no hay amor mas grande que dar la vida por los amigos? (Jn 15,13). En este camino nos alienta el gozoso anuncio del la Pascua: es verdad, Cristo muri? en la cruz, resucit? y ahora vive junto al Padre (cf. Rm 8,34). ?l prometi? que estar? siempre con nosotros hasta el fin del mundo (Mt 28,20).

A todos, gobernantes y pueblo, les deseo una santa y feliz Pascua de Resurrecci?n.?

Mons. Andr?s Stanovnik OFM Cap., arzobispo de Corrientes?


Publicado por verdenaranja @ 23:07  | Hablan los obispos
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