Lunes, 16 de mayo de 2011

Mensaje de monse?or Rub?n Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lan?s, para la Pascua 2011. (AICA)

ES VERDAD, CRISTO HA RESUCITADO???????????????

Hoy estamos presentes nuevamente ante el misterio de la vida y de la redenci?n. Cristo, que fue crucificado y muri?, ha resucitado. Con su resurrecci?n vence el pecado y la muerte. Tenemos que escuchar una vez m?s, pero con fuerza inusitada estas sus palabras: ?No teman, soy yo? (Jn. 6, 20). ?Yo estar? con Ustedes hasta el final de los tiempos? (Mt. 28, 19).

As? como el pecado inund? y trastoc? el equilibrio humano opac?ndolo y haci?ndolo caer en la desesperaci?n, en la oscuridad y en una terrible destrucci?n, ?l con su pasi?n, muerte y resurrecci?n, pag? todos nuestros errores, pecados y fragilidades. ?l hace nueva todas las cosas. Nos toca y por medio del bautismo, incorpor?ndonos a ?l, nos bendice para siempre y nos encuentra, y al encontrarnos, Cristo, nos regala su comuni?n, nos da la vida divina, nos llama a la conversi?n sincera y nos hace participar en esa muerte y resurrecci?n redentoras. ?Con el Bautismo, al participar en la muerte y resurrecci?n de Cristo, (los bautizados) comienzan con ?l la aventura gozosa y entusiasmante del disc?pulo? (Benedicto XVI. Homil?a en la fiesta del Bautismo del Se?or, 10 de enero del 2010).

El disc?pulo es llamado a ser testigo. El testigo es enviado. Su vida nueva por vocaci?n es misionera. Nadie puede ser misionero, ni enviado, sino pasa primero por la experiencia profunda del encuentro con Cristo, en otras palabras, si no vive con verdad, convicci?n, identidad y compromiso su bautismo. Este no es un rito que queda en el pasado sino que es el hecho fundamental que orienta nuestra vida de modo afectivo y efectivo en el accionar de nuestro apostolado. El ser llamados y enviados nos da fuerza para testimoniar, si no tenemos fuerza en el trabajo testimonial, es indudablemente por la falta de convicci?n, compromiso y amor.

Estos valores no vienen de afuera, surgen de la misma fuerza de la verdad. Esta verdad se amasa en el silencio de la oraci?n. Sin la Palabra de Dios uno pierde la orientaci?n, sin la Eucarist?a uno pierde la fuerza del amor, ya que ambas Palabra y Eucarist?a son las dos fuentes que alimentan y sostienen realmente la vida cristiana. La Palabra se escucha y se recibe. ?sta nos ilumina, nos poda y nos fortalece. La Eucarist?a, recibida con las debidas disposiciones, nos hace participar de la Vida y despeja todo vestigio de pecado, infidelidad, ego?smo y mentira.

Jes?s resucitado nos dice: no tengan miedo. Lev?ntense, Yo los ayudo a vivir, amar y servir como libres y no como esclavos. No tengan miedo, no vivan como cobardes. Dejen que el Esp?ritu los encienda con el fuego de su Amor. No vivan como derrotados, Yo me entregu? por cada uno de ustedes, ?todav?a no se dan cuenta del amor que les tengo? ?Qu? m?s quieren que haga por ustedes?

La vida nueva recibida se debe vivir responsablemente. Con madurez, con objetividad, sin caprichos y sin arbitrariedades. Con voluntad de decisi?n y no solamente con ?ganas?. Que no se apague en ustedes lo que da sentido a la vida: pensar, conocer, amar. Basta de echar la culpa a los dem?s. Cada uno, en su lugar, en su vida, en la sociedad, en sus tareas y funciones, debemos hacernos cargo de nuestra respuesta. Somos responsables de nuestra propia maduraci?n.

La Virgen Mar?a, los Santos, cada uno de ellos ha entendido, comprendido y asumido este mensaje. Que Mar?a al pie de la cruz, nos ayude tambi?n a nosotros a responder a Cristo y a vivir cuidando a la Iglesia, al hermano, al pobre, y al que comparte con nosotros la misma suerte, el mismo sentido de la vida.

El querido Papa Juan Pablo II, que ser? beatificado pr?ximamente, hace 10 a?os, el 24 de abril de 2001, nos modific? a todos nosotros, enriqueci?ndonos con esta nueva realidad de Avellaneda-Lan?s. Este acontecimiento nos invita a vivir renovadamente esta Pascua. Por eso, en este A?o Jubilar Diocesano, todos debemos hacer m?s cre?ble a la Iglesia, siendo testigos de la esperanza y anunciadores del mundo nuevo que ya ha comenzado, porque Cristo Redentor ha definido para siempre el rumbo de la historia de la humanidad.

Felices Pascuas de Resurrecci?n, ?l los bendiga a todos y les de la alegr?a de comenzar una vida nueva.?

Mons. Rub?n O. Frassia, obispo de Avellaneda-Lan?s?


Publicado por verdenaranja @ 23:16  | Hablan los obispos
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