Lunes, 16 de mayo de 2011

Mensaje de los obispos de la Regi?n Patagonia-Comahue para la Pascua 2011. (AICA)

?SER?N MIS TESTIGOS EN JERUSAL?N, EN TODA JUDEA Y SAMAR?A, Y HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA????????????

1. Celebrar la Pascua es siempre motivo de fiesta y alegr?a por tomar parte y celebrar lo esencial de nuestra vida cristiana: la muerte y la resurrecci?n de Cristo. Efectivamente nuestra vida cristiana no se fundamenta en especulaciones, ideas u opiniones personales, sino en una persona, en Jesucristo que ?pas? su vida haciendo el bien?? (Hech 10,38). Aparecida nos recuerda: ?A todos nos toca recomenzar desde Cristo? que da un nuevo horizonte a la vida, y con ella, una orientaci?n decisiva? (DA 12)

De Cristo resucitado nace una realidad nueva: el pueblo de los pobres, el pueblo de los necesitados de Verdad y Vida, el pueblo de los que han abierto su coraz?n al Evangelio y se han convertido, y se siguen convirtiendo d?a a d?a. Nosotros somos este pueblo, cada Pascua debe renovar en nosotros esta realidad.

Hoy la certeza de que Cristo resucit? nos renueva la convicci?n que s?lo ?l puede colmar plenamente las expectativas de todo coraz?n humano y responder a los interrogantes m?s inquietantes, (el dolor, la injusticia y el mal, la felicidad, el destino, la muerte misma y el m?s all?). Esa fe debe transformarse en vida en cada uno de nosotros. ?l es la luz que nos hace ver ante tantas luces que encandilan y nos impiden ver a nuestro alrededor. S?lo ?l es el Camino, la Verdad y la Vida.?

2. La pascua de Jes?s nos llama a una respuesta de amor a quien nos am? primero y ?hasta el extremo? (Jn 13, 1). Ser disc?pulos de Jes?s es ser testigos de que Cristo es la verdadera Vida. La voz del profeta Isa?as anuncia con toda su fuerza nuestra responsabilidad: ?llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberaci?n a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un a?o de gracia del Se?or? (Is.61,1-2). Testigos y misioneros de Jes?s Resucitado ?en Jerusal?n, en toda Judea y Samar?a, y hasta los confines de la tierra?.

Mirando la Iglesia que nace de la Pascua nos encontramos con hombres y mujeres que se descubren llamados y enviados para ser testigos elegidos y responsables de una Buena Noticia, a la que est? vinculada la salvaci?n de la humanidad. La fe pascual llen? sus corazones de un ardor y celo extraordinario, que los llev? ?hasta los confines de la tierra? dispuestos a afrontar cualquier dificultad e incluso la muerte.?

3. Cuando pensamos hoy en el significado de la expresi?n testigos ?en Jerusal?n, Judea, Samar?a y los confines de la tierra?, debemos pensar en todos los ambientes donde se teje la vida humana: los lugares del poder, los lugares donde se deciden los rumbos de la historia, como as? los lugares del olvido, de la marginaci?n donde la vida de muchos no cuenta y es denigrada, los lugares de la vida cotidiana y familiar, los lugares del trabajo y de la educaci?n, como as? tambi?n los lugares de esparcimiento y descanso. La pascua nos lanza siempre a nuevos horizontes, nuevos caminos a recorrer, a ser testigos ?hasta los confines de la tierra?. Aparecida lanza este mensaje con insistencia: ?disc?pulos misioneros sin fronteras, dispuestos a ir a la otra orilla? (DA 376).??

4. Quisi?ramos compartir ahora con ustedes algunas reflexiones sobre dos dimensiones que hoy reclaman nuestra coherencia cristiana entre pensamientos, palabras y acciones, entre profesi?n de la Fe y pr?ctica de la vida que construye el Reino:?

1) La Vida como primer derecho de toda persona

Son demasiados los atropellos diarios que muchos sufren respecto a este primer derecho de toda persona humana: la vida. Basta pensar para cu?ntos hombres y mujeres se cierran hoy las posibilidades de trabajo o de un trabajo digno y justamente remunerado, como tambi?n el acceso al cuidado de su salud, o a la educaci?n de calidad, o una vivienda digna que estar? siempre lejos de sus reales posibilidades. Nos golpea constatar c?mo el derecho de muchos a nacer es sometido a decisiones simplistas y mezquinas. A??danse los cuadros de desnutrici?n infantil que se registran en nuestro pa?s, particularmente entre los ni?os abor?genes. Tambi?n la violencia que amenaza diariamente la vida de muchos; esa violencia que nace de la desesperanza o de buscar cada uno resolver sus intereses al margen del bien com?n; como as? mismo, la violencia que en cierta manera es ?tolerada y fomentada? por las mismas instituciones del estado. No podemos dejar de mencionar tambi?n el mundo de ?las adicciones? que destruye la vida de muchos.

La vida es un don, el don m?s precioso, que debe ser cuidado. Nadie puede excusarse de esta responsabilidad, todos tenemos mucho por aportar. Como cristianos el compromiso frente a la vida es impostergable. Por eso, cuando la vida es fr?gil en las madres embarazadas, en los pobres, en los adictos, en los ancianos, nos hacemos cargo, ya que cuidar la vida es la mejor tarea.?

5. Cabe entonces en esta Pascua preguntarnos como personas y como comunidad cristiana

Frente a la urgencia para muchos de trabajo, vivienda, salud y educaci?n: ?qu? podemos aportar?

Frente a la pobreza que amenaza la vida de tantos: ?hacemos efectiva nuestra solidaridad? ?crece en nosotros la pobreza evang?lica, la austeridad?

Frente a las propuestas de la ?despenalizaci?n del aborto? ?estamos convencidos que ?toda vida humana es un don??, ?qu? caminos recorremos para anunciar esta buena noticia? ?qu? podemos ofrecer para que cada ni?o y ni?a encuentren al nacer, cama, alimento y sobre todo unos brazos sanos y amorosos de padres y madres que los gu?en y acompa?en en su crecimiento? Y en el caso que los propios padres no pudieran acoger esa vida peque?a y fr?gil, ?qu? somos capaces de ofrecer para cuidar esa vida?

Frente a la violencia, ?buscamos descubrir y actuar sobre sus causas? o ?simplemente apoyamos respuestas que suman m?s violencia a?n, c?mo por ejemplo, ?m?s c?rceles?, ?baja de la edad de imputabilidad?, ?m?s polic?as en nuestras calles?, ?m?s alarmas y rejas??

Frente a las adicciones: ?cu?l es nuestra acci?n concreta?, ?exigimos a nuestras autoridades enfrentar el problema en sus ra?ces?

Asumir ser misioneros y testigos de la vida nos abre un panorama grande. All? queremos estar, creemos en la fuerza y la luz que nos trae Jes?s Resucitado para responder a estos desaf?os. Sabemos que el camino pasa por unirnos, unirnos entre familias, participando en juntas vecinales y asociaciones que asuman esta urgencia de Vida plena desde la honestidad y la justicia.?

2) La responsabilidad ciudadana de los destinos de la patria.

6. En este a?o tenemos la responsabilidad de elegir las autoridades de nuestra patria en todas sus instancias. No debemos eludir, ni minusvalorar, este momento de nuestra historia. Lo queremos vivir en el marco del bicentenario de nuestra patria (25 de mayo 2010 ? 9 de julio 2016), mirando nuestra historia con sus luces y sombras y asumiendo la responsabilidad que hoy nos compete. No queremos ser simplemente habitantes de esta tierra, sino verdaderos ciudadanos. Esta responsabilidad de elegir nuestras autoridades no puede ser ?algo m?s que hay que hacer?, ni tomarla como ?todo da lo mismo, de nada sirve?, estas expresiones que muchas veces surgen en las conversaciones cotidianas, pueden y deben revertirse.

Debemos entonces conocer a qui?n vamos a votar y cu?l es su proyecto para evitar sorpresas a futuro. A quienes se presentan como candidatos debemos exigirles que expresen sus proyectos sobre los grandes temas que hacen a la Patria con claridad, sin ambig?edades y con el compromiso de coherencia frente a ellos. Para esto debemos fomentar todos los caminos de encuentro, participaci?n e intercambio posibles. Esto nos compromete a formarnos s?lidamente en la Doctrina Social de Iglesia, mal podr?amos discernir si no conocemos. Los medios de comunicaci?n social en este campo pueden brindar un aporte muy valioso, buscando interpelar a los candidatos, poniendo de manifiesto sus proyectos, se?alando las definiciones ausentes, dando voz a quienes seguramente tienen ideas y proyectos valiosos y no pueden hacerse escuchar.

Tambi?n en este tiempo preelectoral no nos sumemos a tantos proselitismos, corrupci?n, agresiones, mentiras y dilapidaci?n de bienes, hechos que lamentablemente existen. Esto es ante todo responsabilidad de los candidatos, pero tambi?n de todos nosotros ciudadanos que, con nuestros silencios o poca participaci?n o intereses personales, nos hacemos c?mplices.??

7. Desde Jes?s Resucitado tenemos mucho que aportar; nuestra fidelidad a Jes?s no puede dejarnos ausentes. Adem?s de nuestra oraci?n por la patria y por quienes ser?n nuestras autoridades, debemos, con la fuerza y la luz de Jes?s, asumir nuestro protagonismo para proyectar un pa?s en justicia y verdad, y elegir con libertad e inteligencia quienes podr?n contribuir a la realizaci?n de este proyecto. El Papa Benedicto XVI nos confirma en este camino al decir: ?La Iglesia no tiene como tarea propia emprender una batalla pol?tica, sin embargo, tampoco puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia y bienestar de todos? (DA 546),

Pedimos al Se?or, por intercesi?n de Mar?a que fue fiel en toda su vida al proyecto salvador de su Hijo, que nos conceda la gracia de ser testigos y defensores cre?bles del don de la vida y constructores de la dignidad de esa vida.

Con nuestro afecto fraterno, los bendecimos y les deseamos ?Feliz PASCUA de RESURRECCI?N!?

Abril del 2011?

Virginio D. Bressanelli, scj, obispo coadjutor de Neuqu?n

Marcelo A. Cuenca, obispo de Alto Valle del R?o Negro

Miguel ?ngel D?Annibale, obispo auxiliar electo de R?o Gallegos

Joaqu?n Gimeno Lahoz, obispo de Comodoro Rivadavia

Esteban M. Laxague sdb, obispo de Viedma

Fernando C. Maletti, obispo de San Carlos de Bariloche

Marcelo A. Melani, sdb, obispo de Neuqu?n

Juan C. Roman?n, sdb, obispo de R?o Gallegos

Jos? Slaby, C.ss.r., obispo de la Prelatura de Esquel

Miguel E. Hesayne, obispo em?rito de Viedma

N?stor H. Navarro y Jos? Pedro Pozzi, sdb, obispos em?ritos de Alto Valle del R?o Negro?


Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Hablan los obispos
 | Enviar