S?bado, 21 de mayo de 2011

Mensaje de los obispos de la Comisi?n Episcopal de Pastoral de la Salud de la CEE para la Pascua del Enfermo 2011 a celebrar el 29 de Mayo, 6? domingo de Pascua, recibido en la parroquia con los materiales para su celebraci?n.

Juventud y salud
Campa?a del Enfermo 2011

Mensaje de los Obispos de la Comisi?n Episcopal de Pastoral

Los mismos j?venes la valoran como algo muy importante en su vida, junto con la familia y los amigos. La evoluci?n de la sociedad y el avance de las ciencias m?dicas nos permiten constatar que la salud de los j?venes nunca ha estado mejor que hoy.

Estas realidades son dignas de elogio y animamos por tanto a los responsables a seguir aportando nuevas iniciativas. Pero al mismo tiempo, junto a la alta valoraci?n de la salud, encontramos comportamientos y actitudes contradictorias. No podemos silenciar que sigue habiendo datos preocupantes en la salud de los j?venes, como son el aumento del estr?s mental, el abuso del alcohol, el tabaco, las drogas, la nutrici?n inadecuada, la escasa actividad f?sica, los accidentes y las enfermedades de transmisi?n sexual.

2. Disponemos de grandes avances en las ciencias m?dicas y de sofisticadas tecnolog?as, pero quiz? dependemos m?s de ellos y nos sentimos menos responsables de nuestra salud. La Campa?a del Enfermo y la celebraci?n de la Pascua son momentos importantes para una reflexi?n sobre la vida misma y los acontecimientos que le dan contenido, con sus luces y sus sombras, con su carga m?s humana y esa entra?a solidaria que se hace arte en el cuidar y curar, en el acoger y acompa?ar la salud en su dimensi?n m?s plena.

En este tiempo de Pascua resuena con fuerza la invitaci?n de Cristo Resucitado a vivir la vida, a sentirnos responsables de nuestra salud, a cuidarla como un tesoro que nos permite vivir humanamente, entreg?ndonos por amor al servicio de los necesitados.

Hemos de unir esfuerzos y aportar lo que a la Iglesia le es m?s propio, es decir, ayudar a los j?venes de hoy a vivir su salud de manera sana y responsable; estar cerca de los j?venes que sufren y acompa?arles a afrontar esa realidad y a vivirla como oportunidad para el crecimiento y la maduraci?n; reconocer y avivar la sensibilidad y solidaridad de los j?venes hacia las personas enfermas, con discapacidad, mayores o dependientes.

Una serena lectura de las p?ginas sobre la salud en el Evangelio nos ayudar? a descubrir que en Jes?s, su persona, sus intervenciones, sus gestos, toda su actuaci?n y su? vida despiertan y promueven la vida y la salud del ser humano: ?he venido para que tengan vida y la tengan abundante? (cf. Jn 10, 10). Jes?s es la salud y seguirle es una de las formas m?s sanas y gratificantes de vivir.

3. La enfermedad es una experiencia dolorosa y da origen a diversos tipos de sufrimiento. Duele el dolor f?sico pero tambi?n el sufrimiento espiritual, es decir, duele verse limitado y fr?gil, no valerse por s? mismo y tener que depender de los dem?s, hacer sufrir a los familiares, sentir la propia vida amenazada, sufrir sin saber por qu?, para qu? y hasta cu?ndo. Enfermedad, dolor y sufrimiento son experiencias personales, envueltas en el misterio, un misterio dif?cil de aceptar y de sobrellevar, dif?cil de expresar con palabras. Los j?venes sufren y tambi?n enferman. ?C?mo reaccionan? ?C?mo lo afrontan y lo viven? ?De qu? recursos disponen? ?Qu? es lo que les ayuda?? Jes?s pas? por esta experiencia humana y nos ense?? c?mo debemos vivirlo nosotros.

Sus actitudes nos ayudan a vislumbrar desde la fe el sentido de la vida, tambi?n en el sufrimiento. Nos ense?an el valor redentor del amor y, sobre todo, a descubrir que podemos buscar un para qu?. ?l vive la vida en plenitud, con una profunda alegr?a interior que le brota de la vivencia gozosa del Padre y de su dedicaci?n a la causa del Reino. Jes?s se somete a la cruz para cumplir la voluntad del Padre,

4. Estar junto al enfermo no resulta f?cil, complica a veces nuestra vida, nos plantea profundos interrogantes y nos recuerda cosas que no aceptamos con facilidad. Jes?s nunca pas? de largo ante los enfermos. Se acerc? a ellos, se conmovi? por su situaci?n, les dedic? atenci?n preferente y les libr? de la soledad y el abandono en que se encontraban, hasta reintegrarlos a la comunidad.

Los j?venes disponen de un enorme potencial interior para ayudar a los que sufren.

Y llegan a descubrir que su ayuda a los que sufren es un servicio a Jes?s: ?Estuve enfermo y me visitasteis? (Mt 25,36), un servicio a la humanidad y un servicio que revierte en ellos mismos.

5. O?r hablar de muerte en una ?etapa de la vida en la que desbordan las sensaciones de vivir no es agradable. Sin embargo, la muerte est? tambi?n presente en los j?venes, y la realidad de la vida les obliga a tener que encararla de frente: el amigo que se estrell? con la moto, el compa?ero que se despe?? en la sierra, el amigo al que? quieres tanto y que se va agotando por semanas con el c?ncer, el que no pudo dejar de pincharse, el compa?ero de clase que se cans? de vivir, la persona ya mayor, tan entra?able y querida, que muri? de repente....

Impacta entonces la muerte y nos deja sin palabras, remueve por dentro, provoca reacciones, suscita preguntas e interrogantes, etc. Ahora bien, como la muerte forma parte de la vida, ?es mejor soslayarla o mirarla de frente? ?Podemos hacerlo de forma madura y positiva? Jes?s ama la vida, se conmueve ante la muerte y llora. Sus gestos, sus palabras y su trayectoria nos muestran una forma de vivir la vida de manera intensa, con realismo, sin idealizarla ni envolverla en amargura y desesperanza.

Mirar la muerte, a la luz de Jes?s, ayuda a vivir m?s plenamente la vida y a valorar y agradecerla como don de Dios, don que se ha de vivir en actitud de agradecimiento y alabanza. Ayuda a vivir los peque?os tr?nsitos de cada d?a y acompa?ar a quienes est?n experimentando la muerte en su propia carne y necesitan alguien que les tienda su mano y les consuele; ayuda a combatir lo que aqu? y ahora est? generando muerte: hambre, violencia, guerras, deterioro de la naturaleza, reparto injusto de recursos, etc.

6. Ante estos grandes acontecimientos de la vida, vosotros, queridos j?venes, sois los grandes protagonistas de la Campa?a. Pod?is llegar, mejor que nadie, a vuestros compa?eros y amigos y compartir juntos puntos de vista, b?squedas, testimonios y experiencias. Hasta encontraros con Jes?s, para implicaros y apoyaros en actividades y? compromisos en este campo. Sois los j?venes los principales evangelizadores del mundo en el que viv?s. Como profesionales que trabaj?is en el mundo de la salud o como voluntarios en una asociaci?n, movimiento o equipo pastoral.

A todos nos incumbe la tarea y la responsabilidad de cuidar y curar la vida en sus momentos dif?ciles y trasmitir formas sanas de vida. Las comunidades cristianas, los servicios pastorales de los hospitales, los profesionales sanitarios cristianos, los educadores y formadores, los movimientos y voluntariados, todos en la Iglesia hemos de ayudar a descubrir los valores saludables que encierra el Evangelio. ?C?mo? Responsabiliz?ndonos del cuidado de nuestra salud y de la promoci?n de la salud de los otros.

Como testigos del Resucitado, vivamos curando la vida y aliviando el sufrimiento.

Que Mar?a, Madre de los J?venes y Salud de los enfermos, acompa?e nuestros d?as de Pascua y toda nuestra vida.

Los Obispos de la Comisi?n Episcopal de Pastoral

Sebasti? Taltavull Anglada, Obispo Auxiliar de Barcelona

Rafael Palmero Ramos, Obispo de Orihuela-Alicante

Francesc Pardo Artigas, Obispo de Girona

Jos? Manuel Lorca Planes, Obispo de Cartagena-Murcia

Jos? Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva


Publicado por verdenaranja @ 12:02  | Hablan los obispos
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