S?bado, 21 de mayo de 2011

Homil?a del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, en la Misa Crismal (Catedral metropolitana, 21 de abril de 2011). (AICA)

MISA CRISMAL???????????

Cada Jueves Santo, en la Misa Crismal, regresamos al eterno presente de esta escena, en la que Lucas resume simb?licamente todo el ministerio de nuestro Se?or. Como en torno a una fuente nos reunimos para escuchar al Se?or que nos dice: Esta escritura que acaban de o?r se ha cumplido hoy.

El Se?or hace suyo el texto de Isa?as para iluminarnos acerca de su persona y su misi?n. Tiene la humildad de no utilizar palabras propias; simplemente asume lo que profetiza este hermos?simo texto que es continuaci?n del libro de la Consolaci?n.

Nosotros como sacerdotes participamos de la misma misi?n que el Padre encomend? a su Hijo y por eso, en cada misa Crismal, venimos a renovar la misi?n, a reavivar en nuestros corazones la gracia del Esp?ritu de Santidad que nuestra Madre la Iglesia nos comunic? por la imposici?n de las manos. Es el mismo Esp?ritu que se posaba sobre Jes?s, el Sumo Sacerdote e Hijo amado, y que hoy se posa sobre todos los sacerdotes del mundo y nos env?a y misiona en medio del pueblo fiel de Dios.

En el Nombre de Jes?s somos enviados a predicar la Verdad, a hacer el Bien a todos y a alegrar la vida de nuestro pueblo. La misi?n se desplega simult?neamente en estos tres ?mbitos. En los dos primeros es claro: todo anuncio del Evangelio se traduce siempre en alg?n gesto concreto de ense?anza, de misericordia y de justicia. Y esto no s?lo como una acci?n imperativa que vendr?a despu?s de la reflexi?n. En la matriz misma de la verdad evang?lica lo que ilumina es el amor, y la verdad que brilla m?s en las par?bolas del Se?or es la verdad de la misericordia de un Padre que espera a su hijo pr?digo, es la verdad que impulsa a salir de s? al coraz?n compasivo de un Buen Pastor, la verdad que hace el bien. El tercer ?mbito, el de la alegr?a, el de la Gloria que es la belleza de Dios, merece que le dediquemos un momento de reflexi?n para ?sentir y gustar? la Belleza de la misi?n. Lucas resume la belleza de la misi?n del Siervo con la imagen de poder vivir un ?a?o de gracia?. Imaginemos un momento lo que significar?a para un pueblo, conmocionado incesantemente por la violencia y la inequidad, poder vivir un a?o tranquilo, un a?o de celebraci?n y de armon?a. El profeta Isa?as desarrolla la belleza de la misi?n con tres im?genes hermosas que giran en torno a la palabra ?consolar?. Somos enviados a ?consolar a los afligidos, a los afligidos de nuestro pueblo?. Y la consolaci?n consiste en cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el ?leo de la alegr?a, y su abatimiento por un canto de alabanza.?El profeta habla de ?gloria? en vez de ?cenizas?, de ??leo de j?bilo? y de ?palio de alegr?a? en vez de ?esp?ritu de acedia? o esp?ritu sombr?o (cfr. Is. 61: 1-3).

La alegr?a y la consolaci?n son el fruto (y por lo tanto el signo evang?lico) de que la verdad y la caridad no son verso sino que est?n presentes y operativas en nuestro coraz?n de pastores y en el coraz?n del pueblo al que somos enviados. Cuando hay alegr?a en el coraz?n del Pastor es se?al de que sus movimientos provienen del Esp?ritu. Cuando hay alegr?a en el pueblo es se?al de que lo que le lleg? ?como Don y como Anuncio? fue del Esp?ritu. Porque el Esp?ritu que nos env?a es Esp?ritu de consolaci?n, no de acedia.

Sintamos y gustemos un instante estas im?genes de Isa?as. Imaginemos a la gente como en los d?as de fiesta, bien vestida con su mejor ropa, con los ojos contagiados del brillo de las flores con que adorna la imagen de nuestra Se?ora y de los Santos, cantando y bendiciendo con unci?n y j?bilo interior. ?Qu? bien pintan estas escenas el Esp?ritu con que Jes?s da se?ales de que habita en medio de su pueblo! No son meramente decorativas. Hacen a la esencia de la misi?n, a la ?dulce y confortadora alegr?a de evangelizar? que mencionaba Pablo VI, para que ?el mundo actual ?que busca a veces con angustia, a veces con esperanza? pueda recibir la Buena Nueva, no a trav?s de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos (el esp?ritu de la acedia), sino a trav?s de ministros del Evangelio cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en s? mismos, la alegr?a de Cristo? (Aparecida 552).

No basta con que nuestra verdad sea ortodoxa y nuestra acci?n pastoral eficaz. Sin la alegr?a de la belleza, la verdad se vuelve fr?a y hasta despiadada y soberbia, como vemos que sucede en el discurso de muchos fundamentalistas amargados. Pareciera que mastican cenizas en vez de saborear la dulzura gloriosa de la Verdad de Cristo, que ilumina con luz mansa toda la realidad, asumi?ndola tal como es cada d?a.

Sin la alegr?a de la belleza, el trabajo por el bien se convierte en eficientismo sombr?o, como vemos que sucede en la acci?n de muchos activistas desbordados. Pareciera que andan revistiendo de luto estad?stico la realidad en vez de ungirla con el ?leo interior del j?bilo que transforma los corazones, uno a uno, desde adentro.

El esp?ritu amargado y ensombrecido por la acedia, resume la actitud opuesta al Esp?ritu de la consolaci?n del Se?or. El mal esp?ritu de la acedia avinagra con el mismo vinagre tanto a los embalsamadores del pasado como a los virtualistas del futuro. Es una y la misma acedia, y se discierne porque trata de robarnos la alegr?a del presente: la alegr?a pobre del que se deja contener por lo que el Se?or le da cada d?a, la alegr?a fraterna del que goza compartiendo lo que tiene, la alegr?a paciente del servicio sencillo y oculto, la alegr?a esperanzada del que se deja conducir por el Se?or en la Iglesia de hoy. Cuando Jes?s afirma ?Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oir? est? invitando a la alegr?a? y a la consolaci?n del hoy de Dios. Y f?jense que de hecho es lo primero que acontece como gracia en el coraz?n de los presentes quienes, como dice Lucas, daban testimonio y estaban admirados de las palabras de gracia que sal?an de su boca. Pero la consolaci?n no es una emoci?n pasajera sino una opci?n de vida. Y los paisanos de Jes?s optaron por la acedia: ?Habla bien pero por qu? no hace aqu? entre nosotros lo que dicen que hizo en Cafarna?m?. Y vemos la misi?n universal del Siervo rebajada a una interna entre Nazareth y Cafarna?m. Las internas eclesiales son hijas de la tristeza y siempre generan tristeza.

Cuando digo que la consolaci?n es una opci?n de vida hay que entender bien que es una opci?n de pobres y de peque?os, no de vanidosos ni de agrandados. Opci?n del pastor que se conf?a en el Se?or y sale a anunciar el evangelio sin bastones ni sandalias de m?s y que sigue a la paz ?esa forma estable y constante de la alegr?a? dondequiera que el Se?or la haga descender.

Este Esp?ritu de consolaci?n no s?lo est? en el ?antes de salir a misionar?. Tambi?n nos espera, con su alegr?a abundante, en medio de la misi?n, en el coraz?n del pueblo de Dios. Y si sabemos mirar bien, en el ?mbito de la alegr?a, es m?s lo que tenemos para recibir que lo que tenemos para dar. Y cu?nto alegra a nuestro pueblo fiel poder alegrar a sus pastores. C?mo se alegra nuestra gente cuando nos alegramos con ella, y esto simplemente porque necesita pastores consolados y que se dejan consolar para que conduzcan no en la queja ni en la ansiedad sino en la alabanza y la serenidad; no en la crispaci?n sino en la paciencia que da la unci?n del Esp?ritu.

La Virgen, quien recibe en abundancia las consolaciones de nuestra gente ?que como Isabel, constantemente le est? diciendo ??feliz de Ti que has cre?do?, y ?bendita entre las mujeres? ?bendito el fruto de tu vientre, Jes?s!?? nos haga participar de este Esp?ritu de Consolaci?n para que nuestro Anuncio de la Verdad sea alegre y nuestras obras de Misericordia est?n ungidas con ?leo de j?bilo.?

Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires
Buenos Aires, 21 de abril 2011?


Publicado por verdenaranja @ 23:11  | Homil?as
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