Mi?rcoles, 01 de junio de 2011

ZENIT? publica la intervenci?n que pronunci?,?el domingo 8 de Mayo de 2011,?Benedicto XVI antes de rezar el Regina Caeli, tras haber presidido la misa en el parque San Juli?n de Mestre para los fieles del Nordeste de Italia.

Queridos hermanos y hermanas:

Al concluir esta solemne celebraci?n eucar?stica, dirijamos nuestra mirada a Mar?a, Regina Caeli [Reina del Cielo, ndt.]. En el alba de la Pascua, se convierte en la Madre del Resucitado y su uni?n con ?l es tan profunda que all? donde el Hijo est? no puede faltar la presencia de la Madre. En vuestros espl?ndidos lugares, don y signo de la belleza de Dios, ?cu?ntos santuarios, iglesias y capillas est?n dedicados a Mar?a! En ella se refleja el rostro luminoso de Cristo. Si la seguimos d?cilmente, la Virgen nos conduce a ?l.

En estos d?as de tiempo pascual, dej?monos conquistar por Cristo resucitado. En ?l tiene inicio el nuevo mundo del amor y de la paz que constituye la profunda aspiraci?n de cada coraz?n humano. Que el Se?or os conceda, a quienes habit?is en estas tierras, ricas de una larga historia cristiana, vivir el Evangelio siguiendo el modelo de la Iglesia naciente, en la cual "la multitud de los creyentes ten?a un solo coraz?n y una sola alma" (Hechos 4, 32).

Invoquemos a Mar?a Sant?sima, que sostuvo a los primeros testigos de su Hijo en la predicaci?n de la Buena Noticia, para que sostenga tambi?n hoy los esfuerzos apost?licos de los sacerdotes; haga fecundo el testimonio de los religiosos y de las religiosas; anime la obra diaria de los padres en la primera transmisi?n de la fe a sus hijos; ilumine el camino de los j?venes para que avancen confiados por la senda trazada por la fe de sus padres; colme de firme esperanza los corazones de los ancianos; consuele con su cercan?a a los enfermos y a todos los que sufren; refuerce la obra de los numerosos laicos que colaboran activamente en la nueva evangelizaci?n, en la parroquias, en las asociaciones, como la Acci?n Cat?lica --tan enraizada y presente en estas tierras--, en los movimientos que, con la variedad de sus carismas, y de sus acciones, son un signo de la riqueza del tejido eclesial --pienso en realidades como la del movimiento de los Focolares, Comuni?n y Liberaci?n o el Camino Neocatecumenal, s?lo por mencionar algunas--.

Aliento a todos a trabajar con verdadero esp?ritu de comuni?n en esta gran vi?a a la que el Se?or nos ha llamado a trabajar. Mar?a, Madre del Resucitado y de la Iglesia, ?ruega por nosotros!

[?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:00  | Habla el Papa
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