Viernes, 03 de junio de 2011

Homil?a de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, en la Fiesta de Nuestra Se?ora de Guadalupe (8 de mayo de 2011). (AICA)

FIESTA DE NUESTRA SE?ORA DE GUADALUPE????????????

Queridos hermanos:

Como todos los a?os venimos a celebrar la Fiesta de Nuestra Madre. Como todos los a?os Guadalupe nos sorprende por el fervor de un pueblo que peregrina movido por la fe y el amor, y con la certeza de un camino que le pertenece. La presencia de la Virgen en Guadalupe tiene su raz?n de ser en la vida e historia de nuestra comunidad. La lectura de este hecho nos muestra c?mo naci? en el pueblo y fue marcando un camino de encuentro con Dios en este preciso lugar y en torno a esta venerada imagen, que se convirti? en patrimonio y punto de referencia para la fe de los santafesinos. Qu? triste, cuando no se conoce ni valora el significado religioso y cultural de una tradici?n que nace de la fe y expresa a una comunidad.

La devoci?n cat?lica a la Virgen tiene su centro en Jesucristo, el ?nico mediador entre Dios y los hombres. Ella nos orienta hacia ?l y nos dice hoy, como ya le dijo a los ap?stoles: ?Hagan todo lo que ?l les diga? (Jn. 2, 5). Acercarnos a Mar?a es renovar nuestro encuentro con Jesucristo para vivir de su Palabra y los Sacramentos, que nos ha dejado para caminar junto a nosotros. Este mensaje simple y profundo es el que se vive y renueva cada a?o en Guadalupe. Una aut?ntica devoci?n a la Virgen es, por ello, la que mantiene viva en nosotros el amor a la palabra de su Hijo y el sentido de pertenencia y comuni?n con la Iglesia. El lugar de Mar?a en la Iglesia es un lugar ?nico elegido por Dios, y que el mismo Jesucristo nos la ha dejado como madre: ?Aqu? tienes a tu madre? (Jn. 19, 26-27), nos sigue diciendo.

Esta 112? Peregrinaci?n Arquidi?cesana a Guadalupe nos convoca bajo el lema: ?Madre, danos fuerza para amar y servir a la vida?. El lema se ubica en el marco del ?A?o de la Vida?, que la Iglesia en la Argentina nos ha propuesto. La vida humana no es una idea que podamos considerar abstractamente, ella existe en cada hombre concreto. No estamos ante una idea m?s, sino ante una realidad que es ?nica y personal. Hablar de la dignidad de la vida humana significa hablar de la dignidad de todo hombre y a lo largo de toda su vida. Es la ciencia la que nos dice que esta vida ya existe desde el embri?n, es decir, que desde la concepci?n estamos ante la realidad de un nuevo ser con su propia identidad. Este hecho, que marca el inicio de una vida, nos compromete a lo largo de toda su historia, principalmente desde el embarazo, pero tambi?n en su nacimiento, educaci?n y desarrollo integral. No defendemos ideas, defendemos la dignidad concreta de todo ser humano.

Los ataques que sufre la vida se presentan en momentos de especial fragilidad, pienso en el tiempo del embarazo con el peligro del aborto, consecuencia de una mentalidad que ha perdido el sentido de su gravedad moral y cultural. Parecer?a que la vida del otro ha dejado de ser un l?mite a mi libertad. ?A cu?nto ni?os hoy se le impide nacer! Hay una crisis en el modo de vivir la exigencia de los valores, que va debilitando el sentido de responsabilidad social y pol?tica. Pienso en una ni?ez que crece sin referencias que la contenga, ni ejemplaridad que la anime; v?ctimas, en algunos casos, de la marginalidad. Pienso en la vida de los j?venes frente al ataque de la droga que avanza con la complicidad del silencio y la impotencia de la autoridad. Pienso en el tema de la inseguridad que se vive, donde el paso del robo a la muerte se convierte en algo com?n. Estamos ante signos de una sociedad enferma que debemos asumir y de la que somos parte; no podemos ser espectadores que comentamos la realidad, sino comprometernos con los valores y la docencia de una cultura de la vida.

Es la vida humana la que ha perdido valor, por ello venimos hoy a pedirle a nuestra Madre en Guadalupe, ?danos fuerza para amar y servir a la vida?. En primer lugar para amar a la vida como un don que poseemos y poseen nuestros hermanos, del que estamos agradecidos y nos sentimos responsables de su cuidado. El amor debe hacerse servicio a la vida. Aprovecho esta oportunidad para pedirles a los diversos candidatos pol?ticos en este a?o electoral y con el respeto que me merecen, que presten una especial atenci?n al tema de la vida en todo su desarrollo, y no tengan miedo en defender a la vida desde la misma concepci?n. La defensa de la vida es una causa que necesita claridad y compromiso. La importancia de este tema no admite ambig?edades, requiere de una clara definici?n que tutele el valor de toda vida humana. No es coherente con su fe un cristiano, o un pol?tico cristiano, que apoye el aborto. Esto venimos a hacerlo oraci?n y compromiso a los pies de nuestra Madre en Guadalupe: Madre, le decimos, danos fuerza para amar y servir a la vida.

Al finalizar esta celebraci?n, como lo venimos haciendo todos los a?os, vamos a iniciar el camino anual de la Misi?n Arquidiocesana haciendo entrega de una imagen de la Virgen de Guadalupe, Patrona y Misionera de Santa Fe. La Misi?n es signo de una fe madura y de compromiso eclesial. Una Iglesia que pierda su ardor misionero es una Iglesia que se va adormeciendo en sus pastores y en sus fieles, y va perdiendo el sentido de su presencia en el mundo. A esta exigencia de la fe se le agrega, adem?s, la orfandad religiosa de un pueblo que hemos bautizado. ?Cu?nta gente vive con alegr?a el reencontrarse con su madre, la Iglesia, que un d?a los hab?a bautizado, y que tal vez los hab?a abandonado! Hay una deuda con el bautismo que hemos dado a nuestros hermanos. Por ello les recomiendo a todos, sacerdotes, religiosos o laicos, que sean generosos con su tiempo y animen a sus comunidades a asumir y ser parte de esta convocatoria que hace a la vida y madurez de nuestra fe, como a la presencia de la Iglesia en el mundo.

Queridos hermanos, solo me queda agradecerles esta fervorosa presencia que se renueva cada a?o en Guadalupe, que fortalece nuestros lazos de pertenencia y nos anima a renovar el compromiso de nuestra vida cristiana. Que Mar?a Sant?sima nos acompa?e y que su Hijo, Nuestro Se?or Jesucristo, sea siempre nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Am?n.??

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 23:41  | Homil?as
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