Viernes, 03 de junio de 2011

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? a los fieles congregados en la Bas?lica de San Marcos, en Venecia, en la ocasi?n de la tercera Asamblea eclesial del Patriarcado de Venecia, celebrada para clausurar la Visita Pastoral.

"Magnificat anima mea Dominum"

?Queridos hermanos y hermanas! Con las palabras de la Virgen Mar?a quiero elevar, junto a vosotros, un himno de alabanza y de acci?n de gracias al Se?or por el don de la Visita pastoral, comenzada en el Patriarcado de Venecia en 2005 y ha llegado hasta hoy, a su conclusi?n, con esta Asamblea General. A Dios, que nos da todo bien, dirijamos nuestra alabanza por haber sostenido vuestros prop?sitos espirituales y vuestros esfuerzos apost?licos durante este tiempo de Visita Pastoral, realizada por vuestro Pastor, el cardenal Angelo Scola, al que saludo y agradezco sus amables palabras dirigidas a m?, en nombre de todos. Tambi?n saludo al obispo auxiliar y al obispo electo de Vicenza, los vicarios episcopales y a todos los que lo han asistido en este largo y complejo compromiso pastoral, evento de gracia y de fuerte experiencia eclesial, en el que todo el pueblo cristiano se ha regenerado en la fe, dedic?ndose con renovada energ?a a la misi?n. Y es, por tanto, especialmente a vosotros, queridos sacerdotes, religiosos y fieles laicos, a los que dirijo mi afectuoso saludo y un sincero aprecio por vuestro servicio, concretamente en el desarrollo de las Asambleas eclesiales. Estoy contento de saludar a la hist?rica comunidad armenia de Venecia, a su abad y a los monjes mequitaristas. Un pensamiento tambi?n para el metropolita de Italia, Ghennadios y al obispo de la Iglesia ortodoxa rusa Nestor, como tambi?n a los representantes de las Comunidades luterana y anglicana.

Gratitud y alegr?a son los sentimientos que caracterizan este encuentro nuestro. Este se desarrolla en un espacio sagrado, lleno de arte y de memoria, de la Bas?lica de San Marcos, donde la fe y la creatividad humana dan lugar a una elocuente catequesis a trav?s de im?genes. El Siervo de Dios Albino Luciani, que fue vuestro inolvidable Patriarca, describi? de esta manera, su primera visita a esta Bas?lica, realizada cuando era un joven sacerdote: ?Me encontr? inmerso en un r?o de luz... Finalmente pod?a ver y disfrutar con mis ojos, todo el esplendor de un mundo de arte y de belleza ?nico e irrepetible, cuya fascinaci?n te penetra profundamente (Io sono il ragazzo del mio Signore, Venezia-Quarto d?Altino, 1998). Este templo es imagen y s?mbolo de la Iglesia de piedras vivas, que sois vosotros, cristianos de Venecia.

?'Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa'. Zaqueo baj? r?pidamente y lo recibi? con alegr?a? (Lc?19,5-6). ?Cu?ntas veces, durante la Visita Pastoral, hab?is escuchado y meditado estas palabras, que Jes?s dirige a Zaqueo! Estas palabras han sido la raz?n que ha dirigido estos encuentros comunitarios, ofreci?ndoos un eficaz est?mulo para acoger a Jes?s Resucitado, camino seguro para encontrar la plenitud de la vida y de la felicidad. De hecho, la aut?ntica realizaci?n del hombre y la verdadera alegr?a, no se encuentra en el poder, en el ?xito, en el dinero, sino s?lo en Dios, que Jesucristo nos da a conocer y nos hace cercano. Esta es la experiencia de Zaqueo. Este, seg?n la mentalidad com?n, lo tiene todo: poder y dinero. Se puede definir como un ?hombre realizado?: ha hecho carrera, ha conseguido lo que quer?a y podr?a decir, como el rico necio de la palabra evang?lica, ?Alma m?a, tienes bienes almacenados para muchos a?os; descansa, como, bebe y date buena vida? (Lc 12,19). Por esto su deseo de ver a Jes?s es sorprendente. ?Qu? lo empuja a tratar de encontrarse con ?l? Zaqueo se da cuenta de que todo lo que posee no le basta, siente el deseo de ir m?s all?. Y Jes?s, el profeta de Nazaret, pasa por Jeric?, su ciudad. De ?l le han llegado el eco de palabras inusuales: bienaventurados los pobres, los humildes, los afligidos, los hambrientos de justicia. Palabras extra?as para ?l, y precisamente por esto, fascinantes, nuevas. Quiere ver a este Jes?s. Pero aunque Zaqueo es rico y poderoso, es bajo de estatura. Por esto, corre, sube a un ?rbol, un sicomoro. No le importa hacer el rid?culo: ha encontrado un modo de hacer posible este encuentro. Y Jes?s llega, alza la mirada hacia ?l y lo llama por su nombre: ?Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa? (Lc?19,5). ?Nada es imposible para Dios!. De este encuentro surge una vida nueva para Zaqueo: acoge a Jes?s con alegr?a, descubriendo la realidad que puede llenar verdadera y plenamente su vida. Ha tocado las salvaci?n con la mano, ya no es el de antes, y como signo de conversi?n se compromete a dar la mitad de sus bienes a los pobres y a restituir el cu?druple de lo que hab?a robado. Ha encontrado el verdadero tesoro, porque el Tesoro, que es Jes?s ?lo ha encontrado a ?l!.

?Amada Iglesia de Venecia!. ?Imita el ejemplo de Zaqueo y v? m?s all?!. Supera y ayuda al hombre de hoy a superar los obst?culos del individualismo, del relativismo; no te dejes llevar por los fallos que pueden marcar a las comunidades cristianas. Esfu?rzate en ver de cerca a la persona de Cristo, que ha dicho: ?Yo soy el camino, la verdad y la vida? (Jn 14, 6). Como sucesor del Ap?stol Pedro, visitando estos d?as vuestra tierra, repito a cada uno de vosotros: no teng?is miedo de ir contracorriente para encontraros con Jes?s, de mirar hacia lo alto para encontrar su mirada.

En el ?logo? de mi Visita Pastoral est? representada la escena de Marcos, que consigna el Evangelio a Pedro, de un mosaico de esta Bas?lica. Hoy, simb?licamente, vengo a consignaros de nuevo el Evangelio a vosotros, hijos espirituales de san Marcos, para confirmaros en la fe y animaros ante los desaf?os del momento presente. Avanzad confiados en el camino de la nueva evangelizaci?n, en el servicio amoroso a los pobres y en el testimonio valiente en las distintas realidades sociales. Sed conscientes de que sois portadores de un mensaje que es para cada uno de los hombres; un mensaje de fe, esperanza y caridad.

Esta invitaci?n es, en primer lugar, para vosotros, queridos sacerdotes, configurados con el sacramento del Orden en Cristo ?Jefe y Pastor? y puestos como gu?a de su pueblo. Conscientes del inmenso don recibido, continuad llevando a cabo con generosidad y dedicaci?n vuestro ministerio, buscando apoyo sea en la fraternidad presbiteral vivida como corresponsabilidad y colaboraci?n, sea en la oraci?n intensa y en una actualizaci?n teol?gica y pastoral profundas. Un pensamiento afectuoso a los sacerdotes enfermos y ancianos, unidos a nosotros espiritualmente. La invitaci?n est? dirigida a vosotras, personas consagradas, que constituis un precioso recurso espiritual para todo el pueblo cristiano y que ense??is forma espacial con la profesi?n de los votos, la importancia y la posibilidad del don total de uno mismo a Dios. Finalmente, esta invitaci?n est? dirigida a todos vosotros, queridos fieles laicos. Sabed, siempre y en todas partes, dar raz?n de la esperanza que est? en vosotros ((cfr?1P?3,15). La Iglesia necesita vuestros dones y vuestro entusiasmo. Sabed decir ?s? a Cristo que os llama a ser sus disc?pulos, a ser santos. Querr?a recordar, otra vez, que la ?santidad? no quiere decir hacer cosas extraordinarias, sino seguir todos los d?as la voluntad de Dios, vivir verdaderamente bien la propia vocaci?n, con la ayuda de la oraci?n, de la Palabra de Dios, de los Sacramentos y con el compromiso cotidiano de la coherencia. S?, son necesarios fieles laicos fascinados con el ideal de ?santidad?, para construir una sociedad digna del hombre, una civilizaci?n de amor.

En el transcurso de la Visita Pastoral, hab?is dedicado una especial atenci?n al testimonio que vuestras comunidades cristianas est?n llamadas a das, a partir de los fieles m?s motivados y conscientes. Por este prop?sito, os hab?is preocupado justamente de relanzar la evangelizaci?n y la catequesis para adultos y de las nuevas generaciones a partir de peque?as comunidades de adultos y de padres, que constituyendo casi cen?culos dom?sticos, puedan vivir la l?gica del evento cristiano, antes que nada, en el testimonio de la comuni?n y de la caridad. Os exhorto a no ahorrar energ?as en el anuncio del Evangelio y en la educaci?n cristiana, promoviendo la catequesis a todos los niveles, y tambi?n las ofertas formativas y culturales que constituyen vuestro importante patrimonio espiritual. Sabed dedicar particular atenci?n ala formaci?n cristiana de los ni?os, de los adolescentes y d ellos j?venes. Estos necesitan referencias v?lidas: sed para ellos, ejemplos de coherencia humana y cristiana. A lo largo del recorrido de la Visita Pastoral, ha aparecido tambi?n, la necesidad de un mayor compromiso con la caridad, como experiencia del don generoso y gratuito de uno mismo, como tambi?n la exigencia de manifestar con claridad el rostro misionero de la parroquia, hasta crear realidades pastorales que, sin renunciar a la ubicuidad, tengan m?s celo apost?lico.

Queridos amigos, la misi?n d ella Iglesia da fruto porque Cristo est? realmente presente entre nosotros, en particular en la Santa Eucarist?a. La suya es una presencia din?mica, que nos aferra para hacernos suyos, para asimilarnos a ?l. Cristo nos atrae a s?, nos hace salir de nosotros mismo para hacer de nosotros una sola cosa con ?l. De este modo, ?l nos introduce en la comunidad de los hermanos: la comuni?n con el Se?or es siempre la comuni?n con los dem?s. Por este motivo, nuestra vida espiritual depende esencialmente de la Eucarist?a. Sin ella, la fe y la esperanza se apagan, la caridad se enfr?a. Os exhorto a cuidar cada vez m?s, la calidad de las celebraciones eucar?sticas, especialmente las dominicales, para que el D?a del Se?or sea vivido plenamente e ilumine las preocupaciones y actividades de todos los d?as. De la Eucarist?a, fuente inagotable de amor divino, podr?a proveer de la energ?a necesaria para llevar a Cristo a los dem?s y para llevar a los dem?s a Cristo, para ser cotidianamente testigos de la caridad y de la solidaridad y para compartir los bienes que la Providencia nos concede, con los hermanos carentes de lo necesario.

Queridos amigos, os aseguro mi oraci?n, para que el camino de crecimiento en la comuni?n, que hab?is realizados en estos a?os de Visita Pastoral, renueve la vida de fe de todas vuestra Iglesia particular y, al mismo tiempo, suscite una, cada vez m?s, generosa dedicaci?n al servicio de Dios y de los hermanos. Mar?a Sant?sima, a la que vener?is con el t?tulo de Virgen Nicopeja, cuya sugestiva imagen brilla en esta bas?lica, obtenga en don para todos vosotros y para toda la comunidad diocesana, la plena fidelidad a Cristo. A la intercesi?n de la celeste Madre del Redentor y al apoyo de los Santos y de los Beatos de vuestra tierra, conf?o el camino que os espera, mientras que con afecto os imparto a vosotros y a la iglesia entera de San Marcos, una especial Bendici?n Apost?lica, extendi?ndola a los enfermos, a los encarcelados y a todos los que sufren en el cuerpo y en el esp?ritu.

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:47  | Habla el Papa
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