Mi?rcoles, 08 de junio de 2011

ZENIT?? publica la carta que ha escrito monse?or Demetrio Fern?ndez, obispo de C?rdoba, con motivo de las elecciones municipales que tendr?n lugar en Espa?a el 22 de mayo.?

Lo que un cristiano pide a un pol?tico?

Estamos en plena campa?a electoral, que nos conducir? a las urnas el pr?ximo 22 de mayo. Por este cauce participamos todos de manera singular en la vida ciudadana, que? entre todos hemos de construir. El cristiano no "pasa" de las elecciones, sino que le interesan vivamente, porque es ciudadano de este mundo en el que su fe le invita al compromiso en las cosas de este mundo, con perspectiva de cielo.

En primer lugar, expresamos a los pol?ticos la estima por su labor. La pol?tica es una tarea noble, que se asume para construir el bien com?n. Si se anteponen los propios intereses, personales o de partido, la pol?tica se corrompe. La cuota de poder que se alcanza con el respaldo de sus votantes es para servir mejor a la sociedad desde su ideario de un mundo m?s justo y m?s humano.

El momento concreto que vivimos nos lleva a anhelar trabajo para todos. C?rdoba es lugar con los mayores ?ndices de paro de toda Espa?a. En C?rdoba por tanto se necesita un esfuerzo especial por dotar a la ciudad y a la provincia de abundantes puestos de trabajo. El trabajo es el ?mbito donde crece y se proyecta una persona, donde construye con sus semejantes un mundo mejor. El trabajo dignifica a la persona porque la hace corresponsable. Del trabajo se deriva el salario, con el que una persona sostiene a su familia. El trabajo, por tanto, no es un producto bruto ni ha de medirse simplemente por sus resultados econ?micos. El centro del trabajo es la persona. Cuando no hay trabajo, la persona est? en peligro. Pedimos que los mejores esfuerzos se orienten en este sentido para alcanzar una convivencia pac?fica basada en la justicia. Hay otras muchas necesidades propias de cada municipio.

Un cristiano pide a los pol?ticos que promuevan la libertad religiosa en un estado aconfesional, donde ninguna religi?n es la oficial, pero donde se respeta el derecho de todo ciudadano a vivir su propia fe y a expresarla individual o comunitariamente. La religi?n no es un estorbo para la ciudadan?a, la religi?n es un factor de convivencia y de progreso. Abogamos por una laicidad positiva, que reconoce y respeta la autonom?a de la sociedad civil e incorpora lo mejor de la religi?n a la convivencia de todos. La Iglesia cat?lica no es un par?sito, sino uno de los principales bienhechores de la sociedad en la que vivimos hoy. Atender las necesidades de la Iglesia no es ning?n privilegio o reliquia del pasado, es un derecho que tienen los bautizados, que no son ciudadanos de segunda clase por su condici?n de creyentes.

Los cat?licos en nuestra sociedad no somos una minor?a ?tnica -siempre muy respetable-, sino que representamos el 92 % de la poblaci?n actual espa?ola, que no queremos imponer nada a nadie, pero pedimos al mismo tiempo que se respeten nuestros derechos. La atenci?n al patrimonio hist?rico de nuestros templos, que pueden hundirse si no los restauramos, el derecho de los padres a la educaci?n cat?lica de sus hijos y a que se respeten sus convicciones en la escuela p?blica, el apoyo a las obras de beneficencia con ancianos o pobres de todo tipo, son otros tantos derechos, no privilegios, que reclaman los cristianos a sus pol?ticos.

La promoci?n de la natalidad y la defensa de la familia y de la vida desde su concepci?n hasta su muerte natural es hoy un reto de primera magnitud para los que trabajan en la cosa p?blica. En este campo nos jugamos el futuro de nuestra sociedad. Los j?venes no miran el futuro con esperanza porque les ofrezcamos pan y circo (hoy, preservativo y botell?n), sino porque les ofrecemos valores m?s altos y est?mulo para la propia superaci?n. Son capaces de mucho m?s, no los degrademos.

Un cristiano acude a las urnas despu?s de pedirle luz a Dios y de aconsejarse bien. El voto ha de ser responsable, porque con nuestro voto contribuimos al bien com?n. Que en todas las parroquias se eleven oraciones por estas intenciones, que a todos nos afectan.


Publicado por verdenaranja @ 22:47  | Hablan los obispos
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