Jueves, 09 de junio de 2011

ZENIT???publica la carta que ha enviado monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, con motivo de las elecciones municipales que se celebrar?n en Espa?a el 22 de mayo.

?Hay un voto cat?lico?

Queridos amigos y hermanos: Paz y Bien. Estamos ya en pleno fragor de campa?a electoral, para la cita que tenemos el pr?ximo domingo 22 de mayo, de cara a los comicios municipales y auton?micos. Hemos sido convocados y es menester responsable participar como ciudadanos y como cristianos a la hora de elegir a nuestros representantes democr?ticos.

?Se presenta la Iglesia Cat?lica a estas elecciones? Es una pregunta ret?rica, que es f?cil responder. Incluso podemos dar la palabra al Beato Juan Pablo II, que l?cidamente abord? esta cuesti?n: la Iglesia ?no propone sistemas o programas econ?micos y pol?ticos, ni manifiesta preferencias por unos o por otros, con tal que la dignidad del hombre sea debidamente respetada y promovida, y ella goce del espacio necesario para ejercer su ministerio en el mundo. Pero la Iglesia es "experta en humanidad", y esto la mueve a extender necesariamente su misi?n religiosa a los diversos campos en que los hombres y mujeres desarrollan sus actividades, en busca de la felicidad, aunque siempre relativa, que es posible en este mundo, de acuerdo con su dignidad de personas? (Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, 41). Es as?.

La Iglesia no tiene un partido que la represente, ni como tal nos presentamos detr?s de unas siglas. Y esto vale absolutamente para todos los partidos, si bien no hay neutralidad cuando evaluamos la cercan?a o la lejan?a de sus programas y actuaciones, respecto a nuestra manera de entender la justicia y los derechos de las personas desde la doctrina social de la Iglesia. Como indicaba en ese mismo texto el Beato Juan Pablo II, ?la doctrina social de la Iglesia no es, una "tercera v?a" entre el capitalismo liberal y el colectivismo marxista, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente, sino que tiene una categor?a propia. No es tampoco una ideolog?a, sino la cuidadosa formulaci?n del resultado de una atenta reflexi?n sobre las complejas realidades de la vida del hombre en la sociedad y en el contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradici?n eclesial. Su objetivo principal es interpretar esas realidades, examinando su conformidad o diferencia con lo que el Evangelio ense?a acerca del hombre y su vocaci?n terrena y, a la vez, trascendente, para orientar en consecuencia la conducta cristiana?.

Es normal que los diferentes partidos pol?ticos intensifiquen en estos d?as sus diversos actos para explicar a los ciudadanos cu?les son los programas que quisieran poder desarrollar si obtuviesen el respaldo popular. Es deseable que haya una limpieza en la campa?a, que no consiste en la destrucci?n del rival pol?tico, sino en la propuesta de lo que se desea llevar a cabo como un servicio al bien com?n, subrayando los retos m?s emergentes, saliendo al paso de las problem?ticas sociales y humanas que tenemos ante nosotros y que condicionan la vida real de miles de conciudadanos.

Existen dificultades para escuchar sus propuestas o evaluar su propia gesti?n con quienes emplean la mentira como herramienta y el ataque visceral como talante. Enga?ar al electorado demag?gicamente, tiene consecuencias tremendas a la hora de encontrar cauces de soluci?n a los problemas. Tenemos ejemplos bien recientes, en donde la mentira irresponsable ha ahondado una crisis econ?mica que afecta a un incontable n?mero de personas y de familias.

Se trata de elegir a quienes cre?blemente pondr?n remedio con el justo empleo de los recursos y la gesti?n de los presupuestos; la defensa de la vida en todas sus fases, la maternidad y los retos de la familia; de la educaci?n integral no entendida como cincel manipulador al servicio de una ideolog?a; de los m?s desfavorecidos y sus situaciones de desempleo y vivienda, de la violencia y sus causas en una sociedad fr?vola y crispada; del desencanto de nuestros j?venes y la atenci?n social a los ancianos; de nuestra convivencia en un mundo culturalmente plural.

Es hermosa y noble la dedicaci?n a la pol?tica cuando se entiende como un servicio real a las personas reales, sin injerencias indebidas y sin inhibiciones lamentables. El perfil cristiano del pol?tico tambi?n existe, viva o no con total coherencia las exigencias de nuestra fe. Y a ?l miramos cuando en lo que propone hacer o en lo que da cuenta de lo ya hecho, son reconocibles nuestros valores cristianos.


Publicado por verdenaranja @ 22:52  | Hablan los obispos
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