S?bado, 11 de junio de 2011

Homil?a de monse?or Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas para el cuarto domingo de Pascua. (15 de mayo de 2011) (AICA)

LA VOCACI?N DON DE DIOS??????????

Cada a?o en este cuarto domingo de Pascua rezamos por las vocaciones. ?Vocaci?n? quiere decir llamado y en la vida de cada var?n y mujer hay un llamado a estar en comuni?n de amor con Dios. En este domingo celebramos la ?Jornada mundial por las Vocaciones? y oramos especialmente por las vocaciones sacerdotales y consagradas. Anualmente el Papa nos env?a una carta que este a?o se denomina: ?Proponer las vocaciones en la Iglesia local?.

El texto del Evangelio de este domingo (Jn 10, 1-10), nos ayuda a comprender la importancia de orar por las vocaciones sacerdotales y consagradas, y a hondar en esta imagen de Jes?s, como Buen Pastor: ?Yo soy la Puerta, El que entra por mi se salvar?; podr? entrar y salir y encontrar? su alimento. El ladr?n no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan vida, y la tengan en abundancia? (Jn 10, 9-10).

El mismo Se?or eligi? a los Ap?stoles de entre los disc?pulos para que sean sus sacerdotes y apacienten sus ovejas. En este sentido es bueno recordar el di?logo entre Jes?s y Pedro:?Sim?n, hijo de Juan ?me amas?, Se?or t? lo sabes todo, tu sabes que te quiero. Entonces Jes?s le dijo, apacienta mis ovejas? (Jn 21,17).

Hoy tambi?n seguimos necesitando que haya j?venes que quieran donar sus vidas a Dios y a sus hermanos, respondiendo al llamado que Dios les hace a la vida sacerdotal o consagrada.

Si bien estas vocaciones espec?ficas como el sacerdocio o la vida consagrada siempre han revelado m?s intensamente la presencia de Dios, hoy son especialmente necesarias. Son un signo orientador para una ?sociedad? excesivamente materialista y pragm?tica. En definitiva la soluci?n a un tiempo marcado por distintas crisis, no pasa por el solo aumento de ?tecnolog?a de avanzada? o la ?credibilidad de los mercados?, sino en la multiplicaci?n de gente ?cre?ble? que quiera vivir una mayor comuni?n con Dios y considere a cada hombre su hermano, generando una cultura m?s solidaria.

El Papa Benedicto XVI en el mensaje que nos env?a para esta jornada mundial de oraci?n por las vocaciones nos dice: ?El arte de promover y de cuidar las vocaciones encuentra un luminoso punto de referencia en las p?ginas del Evangelio en las que Jes?s llam? a sus disc?pulos a seguirle y los educa con amor y esmero. El modo en que Jes?s llam? a sus m?s estrechos colaboradores para anunciar el Reino de Dios ha de ser objeto particular de nuestra atenci?n (Lc 10, 9). En primer lugar, aparece claramente que el primer acto ha sido la oraci?n por ellos: ?antes de llamarlos, Jes?s pas? la noche a solas, en oraci?n y en la escucha de la voluntad del Padre (Lc 6, 12), en una elevaci?n interior por encima de las cosas ordinarias. La vocaci?n de los disc?pulos nace precisamente en el coloquio ?ntimo de Jes?s con el Padre. Las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada son primordialmente fruto de un constante contacto con el Dios vivo y de una insistente oraci?n que se eleva al ?Se?or de la mies?, tanto en las comunidades parroquiales, como en las familias cristianas y en los cen?culos vocacionales?La propuesta que Jes?s hace a quienes dice: ?S?gueme? es ardua y exultante: los invita a entrar en su amistad, a escuchar de cerca su Palabra y? a vivir con ?l; les ense?a la entrega total a Dios y a la difusi?n de su Reino seg?n la ley del Evangelio: ?Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto?(Jn 12, 24); los invita a salir de la propia voluntad cerrada en s? misma, de su idea de autorrealizaci?n para sumergirse en otra voluntad, la de Dios, y dejarse guiar por ella; les hace vivir una fraternidad, que nace de esta disponibilidad total a Dios (Mt 12, 49-50) y que llega a ser el rasgo distintivo de la comunidad de Jes?s: ?La se?al por la que conocer?n que sois disc?pulos m?os, ser?, que se aman unos a otros?(Jn 13, 35).

Este domingo vocacional es una oportunidad para que cada uno de los sacerdotes y consagrados, demos gracias a Dios por nuestro llamado. Desde ya que ninguno somos dignos de este maravilloso ?don? de Dios. Don que es fruto de Su Amor.

Como toda vocaci?n cruces no faltan, pero Dios es providente y nos acompa?a con predilecci?n, para que nuestra vida est? cargada de sentido.

Al finalizar esta reflexi?n en la Jornada por las Vocaciones, quiero pedir a todas las comunidades que intensifiquen la oraci?n por las vocaciones, y a los j?venes y a las j?venes que vivan a fondo su ?vocaci?n cristiana?, y si Dios los llama al sacerdocio o a la vida consagrada, no se achiquen que Dios no abandona.

Un saludo cercano y hasta el pr?ximo domingo.?

Mons. Juan R. Mart?nez, obispo de Posadas?


Publicado por verdenaranja @ 23:00  | Homil?as
 | Enviar