Mi?rcoles, 15 de junio de 2011

Mensaje Final de la XXIII Asamblea Ordinaria del CELAM, que se ha celebrado del 16 al 21 de mayo en Montevideo (Uruguay), del que se ha recibido una copia en la Agencia Fides.?

XXXIII ASAMBLEA ORDINARIA DEL CELAM
Mensaje a las Iglesias de Am?rica Latina y el Caribe

Congregados en este tiempo pascual por el Se?or que nos dijo ?Cuando sea exaltado de la tierra, atraer? a todos hacia m? (Jn 12, 32), los participantes en la XXXIII Asamblea Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano nos dirigimos a todos y cada uno de ustedes con sincero afecto, haciendo nuestro el saludo del Resucitado: ?La Paz sea con ustedes?.

En estos d?as, haciendo eco del llamado que nos hace el Santo Padre Benedicto XVI para que la Palabra de Dios ?sea cada vez m?s el coraz?n de toda actividad eclesial? (VD 1), hemos renovado nuestra escucha del Se?or, compartiendo fraternamente con sencillez y alegr?a; juntos tambi?n, y en esp?ritu de consenso, hemos discernido para el caminar en comuni?n de nuestras Conferencias Episcopales, buscando que la acci?n evangelizadora en nuestro continente sea transparencia viva del servicio de Jes?s para todos nuestros hermanos, particularmente los pobres y necesitados.

Hace cuatro a?os, conscientes del cambio de ?poca que vivimos, la Palabra nos marc? la ruta cuando, en Aparecida, nos propusimos decididamente promover a todos los niveles el discipulado misionero al servicio de la vida; en esta misma l?nea seguimos afirmando nuestros pasos, de cara a la misi?n continental. Para los pr?ximos cuatro a?os hemos delineado un plan que nos orientar?, tambi?n hemos elegido una nueva directiva que estar? al servicio de este proceso.

La evangelizaci?n de nuestro continente, en estos nuevos tiempos, es un camino continuo y persistente que encuentra puertas abiertas y tambi?n no pocos obst?culos y resistencias, como fue el de Jes?s en las rutas de la amplia y compleja Galilea.

Precisamente, en el Evangelio de Lucas hay un episodio que evoca bien nuestros itinerarios. Jes?s llega a una ciudad al norte del pa?s, en la amplia explanada del valle de Esdrel?n; se llamaba Na?m (cf. Lc 7, 11-17). Lo que all? ocurre es diciente para lo que estamos viviendo.

?l llega seguido de sus disc?pulos y de una gran muchedumbre. Su caminar, bien podemos decir, despliega vida por doquiera que pasa (cf. Lc 7, 21-23). Esta procesi?n presidida por Jes?s nos evoca los caminos abiertos por el Evangelio en nuestra historia y las multitudes que han adherido con fe y se han comprometido, incidiendo decisivamente en la cultura cristiana que ha distinguido a nuestros pueblos.

Nos dice el Evangelio que al llegar a la puerta de la ciudad, Jes?s se encuentra con otro grupo que viene en direcci?n contraria llevando un joven muerto para su sepultura. Tambi?n nosotros encontramos en nuestro camino muchas ?procesiones de muerte?. Nos duele la muerte de tanta gente, v?ctima de la violencia causada por el narcotr?fico. Nos duelen nuestras j?venes generaciones que se desencantan con las instituciones que han perdido su credibilidad por causa de la corrupci?n campante.

Jes?s nos ense?a a no permanecer inertes ante la situaci?n. Lo vemos cercano, misericordioso y consolador con la madre, y al mismo tiempo eficaz con el joven difunto. El proyecto del Padre inspira lo que debe hacer (cf. Lc 6, 36); con un gesto que coloca la persona por encima de algunas normas, como es el hecho de tocar el cad?ver, Jes?s lo resucita con la potencia de su palabra: ?Joven, a ti te digo, lev?ntate? (Lc 7, 14). ?C?mo resuena esta frase hoy en este continente que el Beato Juan Pablo II llam? ?de la esperanza??

Y Jes?s ?se lo dio a su madre? (Lc 7, 15), dice el Evangelio. Jes?s devolvi? con vida a este joven, como hombre nuevo, a su madre y a su ciudad. Esta es la acci?n evangelizadora que queremos promover: el evangelio de una Pascua que transforma la persona y con ella a la sociedad, forma la comunidad y reconstruye la familia y el tejido social.

Este encuentro con Jes?s es el punto de partida de un nuevo camino: ambas procesiones, la de la muerte y la de la vida, se convierten al final en una sola, la de la vida (Lc 7, 16-17). En Jes?s la gente percibe la presencia del Dios fiel que camina con su pueblo, la respuesta de Dios a sus anhelos m?s profundos. Se?capta y se expresa como confesi?n comunitaria de una fe que no se calla, sino que se vuelve anuncio que lleva por doquier el nombre y el Evangelio del Se?or.

Jes?s y su Evangelio es nuestro referente esencial. ?l nos ha llamado, en ?l configuramos nuestra vida, por ?l somos enviados con el poder del Esp?ritu Santo. A ?l lo seguimos como Pastor escuchando su voz todos los d?as y adorando su presencia real en la Eucarist?a; con ?l nos hacemos pastores comprometidos prof?ticamente con la vida de todos los latinoamericanos y caribe?os sin excepci?n.

Como Iglesia portadora de la Vida del Reino de Dios nos sentimos llamados a llevar adelante una nueva evangelizaci?n que levante a los ca?dos, incluya a los excluidos de nuestra sociedad, sane a los heridos, responda a los que preguntan d?nde est? Dios en medio de las calamidades, devolviendo la esperanza de esa vida plena que brota del Crucificado Resucitado.

Invitamos a todas las Conferencias Episcopales y a todo el Pueblo de Dios a promover experiencias vivas y fuertes del Evangelio de manera que todos podamos decir: ?Lo que hemos o?do, lo que hemos visto, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida? se lo anunciamos a ustedes? (1 Jn 1, 1-2).

Unidos fraternamente en torno a nuestra Madre Mar?a, a quien este pa?s Uruguay, que nos ha hospedado con tanta generosidad, invoca bajo el t?tulo de Nuestra Se?ora de los Treinta y Tres, le extendemos a todos nuestros hermanos Obispos un abrazo caluroso con las palabras de Juan: ?que tambi?n ustedes est?n en comuni?n con nosotros. Y nosotros estamos en comuni?n con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Les escribimos esto para que nuestro gozo sea completo? (1 Jn 1, 3-4).

Montevideo, 20 de Mayo de 2011

DECOS CELAM/ COMIT? DE COMUNICACI?N Y PRENSA COMISI?N DE COMUNICACI?N DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL URUGUAYA


Publicado por verdenaranja @ 23:09  | Hablan los obispos
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