Jueves, 16 de junio de 2011

ZENIT? nos ofrece el texto de la homil?a pronunciada hoy por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, durante la Misa con la que se inaugur?el domingo 22 de Mayo?de 2011?por la tarde la Asamblea General de Caritas Internationalis, en la Domus Mariae de Roma.

?Queridos hermanos y hermanas!

La vida de la Iglesia, y la vida de cada cristiano unido a Cristo en la Iglesia, son siempre una ?nueva canci?n?: constantemente proclaman, en el rostro de la debilidad humana y los fracasos, las maravillas del Se?or.

M?s a?n, esta vida es ya en s? misma una maravilla, porque participa en la vida de Jesucristo y su manifestaci?n al mundo. Tambi?n Caritas Internationalis, puesta en el coraz?n de la Iglesia universal, y cada Caritas nacional, diocesana y local son una manifestaci?n particular de ese ?c?ntico nuevo? que revela la salvaci?n a todos los hombres.

Nos hemos reunido para vuestra decimonovena Asamblea General y el sesenta aniversario de la fundaci?n de Caritas. Dentro de esa gran alabanza a Dios y acci?n de gracias en Cristo, como es toda celebraci?n eucar?stica, hoy se nos ofrece la ocasi?n particular de dar gracias al Se?or por la caridad organizada de la Iglesia (cf. Enc. Deus caritas est, 21-23) y, m?s concretamente, por la historia, la vida y la acci?n de Caritas Internationalis. Elevemos, pues, nuestra voz a Dios para darle gracias por las innumerables iniciativas de caridad que este organismo ha llevado a cabo desde su fundaci?n, especialmente por las realizadas en el ?ltimo cuatrienio.

En nombre del Santo Padre, doy las gracias por la promoci?n y puesta en pr?ctica de la caridad cristiana a todos los responsables de Caritas Internationalis, a los representantes de las Caritas nacionales y de otras instituciones hermanas, y hago extensivo este reconocimiento a todas las Caritas locales, tanto de ?mbito diocesano como parroquial. Este compromiso de conjunto responde a la palabra del Se?or Jes?s que hemos proclamado en el Evangelio de hoy: ?Os lo aseguro: el que cree en m?, tambi?n ?l har? las obras que yo hago, y a?n mayores. Porque yo me voy al Padre? (Jn 14,1-12). Agradezco de modo especial la actividad desarrollada tras las recientes calamidades naturales en Hait? y en Jap?n, as? como tambi?n por los esfuerzos realizados en las emergencias debidas a los conflictos, como en Costa de Marfil y en otras situaciones de guerra, o en situaciones de pobreza extrema. En todas estas dolorosas realidades, esta benem?rita instituci?n eclesial est? llamada a mostrar de modo pr?ctico y eficaz que el mundo es una sola familia, la familia de los hijos de Dios: ?One human family, zero poverty?, como reza el tema de la Asamblea.

1. La Caridad organizada, caridad de toda la Iglesia, como Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios

El pasaje de los Hechos de los Ap?stoles que hemos escuchado en la primera lectura, la instituci?n de los primeros di?conos en la comunidad de Jerusal?n, resulta muy adecuado para vuestra convocatoria. Con la constituci?n de este primer grupo de los siete, la ?diacon?a? entr? a formar parte de la estructura fundamental de la Iglesia como servicio comunitario y org?nico (cf. Enc. Deus caritas est, 21.23). Como afirma el Santo Padre en la enc?clica sobre el amor cristiano, posteriormente, ?el ejercicio de la caridad se confirm? como uno de sus ?mbitos esenciales, junto con la administraci?n de los Sacramentos y el anuncio de la Palabra: practicar el amor hacia las viudas y los hu?rfanos, los presos, los enfermos y los necesitados de todo tipo, pertenece a su esencia tanto como el servicio de los Sacramentos y el anuncio del Evangelio. La Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra? (n. 22).

Caritas Internationalis, por tanto, se sit?a dentro de esta dimensi?n fundamental de la caridad estructurada de la Iglesia (cf. ib?d., 23). As? pues, vuestra actividad es una manifestaci?n p?blica de la Iglesia como Cuerpo de Cristo y como Pueblo de Dios. En efecto, ?el amor al pr?jimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es tambi?n para toda la comunidad eclesial, y esto en todas sus dimensiones: desde la comunidad local a la Iglesia particular, hasta abarcar a la Iglesia universal en su totalidad?. Vuestra aportaci?n se sit?a en el orden de la diacon?a eclesial. En efecto, ?tambi?n la Iglesia en cuanto comunidad ha de poner en pr?ctica el amor? y ?el amor necesita tambi?n una organizaci?n, como presupuesto para un servicio comunitario ordenado? (ib?d., n. 20). Esto es v?lido particularmente para el organismo Caritas, que se debe entender como instrumento del Obispo para la pastoral caritativa.

2. Lo que est? a la base: la Iglesia como Cuerpo de Cristo

En la segunda lectura ha resonado entre nosotros la palabra del ap?stol Pedro: ?Queridos hermanos: Acerc?ndoos al Se?or, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, tambi?n vosotros, como piedras vivas, entr?is en la construcci?n del templo del Esp?ritu, formando un sacerdocio sagrado para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo? (1 P 2,4-9). La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Es presencia viva de Cristo por los caminos de la historia. Por eso, el cristiano, llamado a vivir en plenitud la propia existencia unido estrechamente a Cristo, ?en? ?l, como suele decir san Pablo, no puede hacer esto sin vivir en la Iglesia. Como Cristo es el sacramento del Padre, la Iglesia es el sacramento de Cristo. Vivir en la Iglesia, pues, significa identificarse con su misi?n, cooperar con sus tareas de salvaci?n: el anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), la celebraci?n de los Sacramentos (leiturgia) y el servicio de la caridad (diakonia). Estas tres tareas se presuponen rec?procamente y no se pueden separar una de otra (cf. Enc. Deus caritas est, 25).

La plenitud de la misi?n de Caritas Internationalis, por consiguiente, se realiza en la Iglesia, y al mismo tiempo este organismo, con todo el conjunto de las Caritas nacionales, diocesanas y parroquiales, ofrece a los fieles una oportunidad privilegiada de compartir la misi?n de la Iglesia y de estar unidos a Jesucristo. ?Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que tambi?n se pod?a dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestaci?n irrenunciable de su propia esencia? (ib?d.). Esta caridad eclesial tiene una doble manifestaci?n: la primera en el seno de la comunidad, la segunda dirigida hacia todos. Sobre todo en la Iglesia misma, como familia, ?no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario? ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad? (ib?d.). Pero, al mismo tiempo, la caritas-agape supera los ?confines? de la comunidad eclesial y, seg?n el modelo del Buen Samaritano, se dirige hacia el hermano necesitado, quienquiera que sea (cf. ib?d.).

Todo esto ha sido bien comprendido y puesto en pr?ctica con la creaci?n de Caritas Internationalis y con el desarrollo de su actividad a lo largo de estos sesenta a?os de historia; esto se ha hecho de manera muy particular al otorgarle, en el 2004, la personalidad jur?dica can?nica p?blica, que ha constituido al organismo en una comuni?n cualificada con la jerarqu?a de la Iglesia y le ha asegurado una participaci?n peculiar en su misi?n, participaci?n que Caritas Internationalis est? llamada a conocer, profundizar, acoger y realizar cada vez mejor. La personalidad can?nica p?blica es un instrumento jur?dico para manifestar una realidad teol?gica: en la comuni?n plena con Cristo y con la Iglesia, manifestada tambi?n en la vida de sus miembros y en la b?squeda personal de Jesucristo, Caritas Internationalis ser? capaz de colaborar verdaderamente para que el mundo sea una familia, pues solamente en Jesucristo se revela plenamente al hombre su verdadera identidad y dignidad (cf. Concilio Vat. II, Const. Gaudium et spes, 22).

3. El Evangelio del paral?tico: servir la plena dignidad del hombre

El Evangelio nos relata, en el episodio del paral?tico de Cafarna?n (cf. Mt 9,1-7; Mc 2,1-12; Lc 5,17-26), que Jes?s, antes de curar a aquel hombre, perdon? sus pecados, escandalizando a algunos escribas que estaban presentes. En aquella circunstancia, Jes?s quiso revelar de manera expl?cita que hab?a sido enviado por el Padre a curar ?ntegramente al hombre, en el cuerpo y en el esp?ritu; y que la par?lisis profunda del hombre es la que no se ve, y que est? causada por el pecado, del que solamente Dios puede liberar. Al mismo tiempo, Jes?s revela plenamente el hombre al hombre: al paral?tico lo que es s? mismo, record?ndole su dignidad transcendente.

Manifest?ndose como el Hijo del Padre misericordioso que perdona los pecados, sit?a al hombre ante el sentido pleno de su existencia, ante su relaci?n con el Todopoderoso. La curaci?n de la par?lisis f?sica es el signo de la vida nueva, en la dignidad redescubierta de hijo de Dios.

La acci?n caritativa de la Iglesia, como la de Cristo, nunca puede limitarse a socorrer las necesidades materiales de los hombres, aunque, a veces, ?stas sean urgent?simas y no puedan esperar. Una asistencia humanitaria que prescinda habitualmente de la identidad cristiana y adopte un estilo, por as? decir, ?neutro?; un modo de actuar que quisiera complacer a todos, correr?a el riesgo de no prestar al hombre un servicio adecuado, a la altura de su plena dignidad, incluso en el caso de que lograse sus fines inmediatos. De este modo, aun sin quererlo, se acabar?a por suscitar en las personas asistidas una mentalidad materialista, que ellas aplicar?an a su vez a sus relaciones con los dem?s y a la hora de afrontar los problemas sociales. En una palabra: la Iglesia no solamente debe practicar la caridad, sino practicarla como Cristo.

4. Ayudar a reconocer al hermano en el pobre

Caritas Internationalis, ante las necesidades y las miserias humanas que afronta cada d?a, se ve apremiada a defender y promover los derechos de los m?s pobres, incluso ante las autoridades internacionales. Dentro de los l?mites propios de su modo peculiar de participar de la misi?n de la Iglesia y de su mandato espec?fico como persona p?blica can?nica, y realizada en comuni?n con los leg?timos Pastores, esta acci?n de advocacy es una riqueza de la Iglesia. Sin embargo, existe otro nivel de servicio que precede y supera en importancia al realizado ante las autoridades p?blicas. Es el de llegar de modo convincente y respetuoso a la mente y al coraz?n de los creyentes y de todas las personas de buena voluntad, para que reconozcan a sus hermanos en los pobres. Es lo que deseaba el Siervo de Dios Pablo VI cuando insist?a en la tarea eminentemente educativa de Caritas. Tanto la ideolog?a liberal como la colectivista, aunque cada una tiene aspectos de verdad tomados del Cristianismo, han deslumbrado a la gente prometiendo el para?so en la tierra. En realidad, en este tiempo hist?rico, el para?so jam?s se alcanzar?; sin embargo, debemos esforzarnos en todo momento con responsabilidad en el servicio de los hermanos. En el fondo de todas las miserias est? el ego?smo y la indiferencia, que en campo pol?tico se manifiestan especialmente en la corrupci?n. Caritas Internationalis y las Caritas nacionales y locales hacen un bien inmenso cuando ayudan a las personas y a las comunidades a reconocer con amor la presencia de otros hermanos necesitados, que es la presencia del mismo Cristo (cf. Mt 25,31-46); cuando logran sacudir sus conciencias, para que, tanto a trav?s de la libre iniciativa como colaborando con la caridad organizada de la Iglesia, sientan siempre la urgencia exigente del compartir evang?lico. Deseo, como fruto de esta Asamblea, que el compromiso fundamental de Caritas Internationalis, y tambi?n el objetivo de una relaci?n renovada con los organismos de la Santa Sede, sea descubrir el rostro de los hermanos, ayudar a los cristianos y a todos los hombres de buena voluntad a considerar como algo propio sus necesidades y la exigencia del reconocimiento total de su dignidad.

5. Fin ?ltimo de la Asamblea

?No perd?is la calma... Se?or no sabemos a d?nde vas... Yo soy el camino, y la verdad y la vida? (Jn 14,1.5.6).

Para poder llevar a cabo la diacon?a de la caridad en su plenitud, sin limitarse a dar ayudas materiales y ni siquiera a defender los derechos de los pobres, sino buscando despertar en todos los destinatarios de nuestra actividad la conciencia de su dignidad humana; para poder reforzar en los cristianos y en los hombres de buena voluntad una conciencia operativa, de fraternidad, especialmente hacia los m?s pobres, es preciso vivir en Jesucristo, que ?es el camino, y la verdad y la vida?, y estar animados por su Santo Esp?ritu. Esta Asamblea no es s?lo la ocasi?n para un encuentro fraterno y para cumplir con las obligaciones institucionales. Esta Asamblea es sobre todo la ocasi?n para reencontrar a Cristo m?s intensamente, para dar un nuevo impulso al compromiso personal de servir a los hermanos con el Esp?ritu de Cristo. A ?l lo encontramos en la Palabra y en el Pan de Vida, en la oraci?n personal y en los Sacramentos, pero tambi?n lo encontraremos y transmitiremos su vida a los dem?s en la actividad de Caritas, de la familia de Caritas como parte cualificada de la Iglesia. En efecto, Sacramentos, Palabra y Diacon?a son elementos co-esenciales de la vida de la Iglesia y de cada uno de los cristianos. Gracias a ellos podemos ocupar el ?sitio? que Cristo nos ha preparado junto al Padre, pero solamente si hemos amado a los hermanos como Jes?s nos ha ense?ado.

6.Deseo y oraci?n en nombre del Santo Padre

Queridos amigos, ?ste es el deseo que albergo para vosotros, pensando tanto en vuestra vida personal y familiar como en vuestro compromiso eclesial en Caritas. Pero tengo sobre todo el gozo de traeros el saludo del Santo Padre Benedicto XVI y el testimonio de su cercan?a espiritual. Habiendo querido consagrar su primera enc?clica al amor cristiano y, en particular en la segunda parte, a su ejercicio por parte de la Iglesia, comunidad de amor, ?l sigue con una gran atenci?n vuestro camino y os acompa?a a trav?s de su oraci?n que ?l conf?a a la intercesi?n maternal de la Virgen Mar?a as? como a la del Beato Juan Pablo II quien erigi? Caritas Internationalis como entidad can?nica p?blica. Que ellos obtengan, para todas las personas presentes y para las que participar?n en los trabajos de esta Asamblea, frutos duraderos y eficaces de caridad y de paz.

[Versi?n distribuida por la Santa Sede]


Publicado por verdenaranja @ 23:00  | Homil?as
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