Lunes, 20 de junio de 2011

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para la el 5? domingo de Pascua (22 de mayo de 2011). (AICA)

JES?S ES EL CAMINO QUE CONDUCE AL PADRE???????????

Jn 14,1-12

I. ?YO VOY A PREPARARLES UN LUGAR??

1. Para disponernos a la Ascensi?n del Se?or, con la que concluye el per?odo de las manifestaciones de Jes?s resucitado, la Iglesia nos lee durante dos domingos una parte de su discurso en la ?ltima cena, que trae el Evangelio de Juan. Este a?o nos propone p?rrafos del cap?tulo 14. Suenan como las ?ltimas recomendaciones que los padres dan a sus hijos antes de partir de este mundo. Con la diferencia de que, mientras estos suelen marcharse preocupados por lo que pueda sucederles, Jes?s trasmite una gran paz. De ning?n modo abandona a sus disc?pulos, pues se va para completar su obra y volver a buscarlos: ?No se inquieten. Crean en Dios y crean tambi?n en m? Yo voy a prepararles un lugar? ?Volver? otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo est?, est?n tambi?n ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy? (Jn 14,1-4).

2. Jes?s repite y profundiza esta idea a lo largo de su discurso: ?No los dejar? hu?rfanos, volver? a ustedes? (v. 18). La ausencia de Jes?s no es total, pues es cubierta por ?otro Par?clito (o abogado defensor), que est? siempre con ustedes: el Esp?ritu de la Verdad? (vv. 16-17). Aunque suene extra?o, la ausencia f?sica de Jes?s es deseable, ya que hace posible que venga el Esp?ritu Par?clito. Y ?ste, col?ndose a lo m?s hondo de nosotros mismos, nos da a conocer a Jes?s resucitado m?s profundamente que nuestra visi?n corporal: ?Les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Par?clito no vendr? a ustedes? Cuando venga el Esp?ritu de la Verdad, ?l los introducir? en toda la verdad? (Jn 16,7.13). El tiempo de la ausencia visible de Jes?s, es el tiempo de nuestra fidelidad: ?Crean en Dios y crean tambi?n en m? (v. 1). Es el tiempo tambi?n de la espera activa, caminando hacia ?l que viene a buscarnos: ?Ya conocen el camino del lugar adonde voy? (v. 4).?

II. ?NADIE VA AL PADRE SINO POR M͔?

3. El ap?stol Tom?s muestra su torpeza en comprender las palabras de Jes?s. Piensa en un camino f?sico a recorrer. Por eso le dice: ?Se?or, no sabemos ad?nde vas. ?C?mo vamos a conocer el camino?? (v. 5). La respuesta de Jes?s es luminosa y responde a su doble reclamo: ?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por m? (v. 6). La meta es el Padre. El camino hacia ?l es el mismo Jes?s. Y se lo recorre no con esfuerzo f?sico, sino conociendo a Jes?s con la fe y el amor: ?Si ustedes me conocen, conocer?n tambi?n a mi Padre? (v.7).

Pero la torpeza de los disc?pulos es grande. Lo muestra la nueva intervenci?n de Felipe que pretende ver el camino sentado en una butaca: ?Se?or, mu?stranos al Padre y eso nos basta? A ello Jes?s responde como un maestro a un alumno que pierde el tiempo: ?Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ?y todav?a no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ?C?mo dices: ?Mu?stranos al Padre??? (vv. 8-9).?

III. INFANTILISMO ESPIRITUAL?

5. El fen?meno del infantilismo espiritual o falta de crecimiento en la fe, que advertimos en Tom?s y Felipe, es un fen?meno frecuente. Lo muestran otros escritos del Nuevo Testamento. El ap?stol Pablo les reprocha a los corintios porque ?no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como a quienes todav?a son ni?os en Cristo?. (1 Co 3,1). El mismo fen?meno se advierte en la comunidad de los Hebreos: ?Aunque ya es tiempo de que sean maestros, ustedes necesitan que se les ense?en nuevamente los rudimentos de la Palabra de Dios: han vuelto a tener necesidad de leche, en lugar de comida s?lida? (Hb 5,12). No es de extra?ar que advirtamos el fen?meno tambi?n en los fieles de hoy. Se da siempre que un creyente se detiene en gustar alimentos religiosos secundarios, y no tiene apetito del Pan de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo. Hoy se habla de ?comida chatarra?, que sacia, pero no nutre. Lo mismo pasa en el plano espiritual, por ejemplo con la devoci?n a los santos cuando ?stas se quedan en lo milagroso y no orientan hacia Cristo. Es lo que reproch? Jes?s a los jud?os despu?s de la multiplicaci?n de los panes: ?Ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse? (Jn 6,26). Su religi?n era tan d?bil que, al escucharlo hablar sobre el Pan de Vida, ?muchos de sus disc?pulos dec?an: ??Es duro este lenguaje! ?Qui?n puede escucharlo??... Desde ese momento muchos de sus disc?pulos se alejaron de ?l y dejaron de acompa?arlo? (Jn 6,60.66).?

IV. ?TODA PASTORAL POPULAR LLEVA A LA MADUREZ DE LA FE??

6. Sin embargo, toda la responsabilidad en la falta de crecimiento de los fieles en la fe no podemos cargarla s?lo en ellos. As? como los padres pueden tener responsabilidad en el raquitismo de sus hijos por no atender debidamente a su alimentaci?n, lo mismo podr?a suceder con nosotros los pastores si no acert?semos en una pastoral que atienda a un sano desarrollo espiritual de cada uno de los fieles y de la comunidad entera, impartiendo una catequesis y predicaci?n s?lidas. Por cierto que a todos nos alegra una reuni?n numerosa de fieles. Pero la multitud que congregue la devoci?n a un santo no es en s? misma garant?a de autenticidad. S?lo lo es la orientaci?n hacia Cristo.


Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 22:44  | Homil?as
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