Lunes, 20 de junio de 2011

Mensaje de la Comisi?n Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Espa?ola para?la festividad del Corpus 2011, d?a de la Caridad. (CEE)

Domingo, 26 de Junio de 2011 00:00 | C.E. de Pastoral Social
Festividad del Corpus Christi, d?a de la Caridad (26 de junio de 2011)

La Eucarist?a, vida y fortaleza del voluntariado cristiano

?Estoy en medio de vosotros como el que sirve?(Lc 22,27). Estas palabras del Se?or Jes?s centran nuestra atenci?n y compromiso este a?o en la fiesta del Corpus Christi cuando la Comunidad Europea celebra el A?o Europeo del Voluntariado. Dos celebraciones que para nosotros, cristianos, no resultan entre s? extra?as ni indiferentes, sino muy relacionadas y mutuamente implicadas.????????????

En el misterio de la Eucarist?a hacemos memoria de la vida del Se?or entregada hasta el extremo, hasta darlo todo,? hasta hacerse Cuerpo entregado y Sangre derramada [1]. Como dice Benedicto XVI, ?cada celebraci?n eucar?stica actualiza sacramentalmente el don de la propia vida que Jes?s ha hecho en la Cruz por nosotros y por el mundo entero? [2]. Y en el acto oblativo de Jes?s, hacemos tambi?n memoria de todos los hombres y mujeres que saben hacer entrega de su tiempo, su trabajo, su servicio, su vida en favor de los hermanos [3]. Por eso, cuantos creemos en Jes?s y hemos decidido hacer de nuestra vida una vida entregada con ?l al servicio de los otros, encontramos en la Eucarist?a la fuente y el alma de nuestro voluntariado.

1.- Reconocemos y agradecemos la generosidad del voluntariado cristiano.

Al hacer memoria de esta estrecha relaci?n entre Eucarist?a y voluntariado el primer sentimiento que surge en nosotros es de reconocimiento y gratitud. Reconocimiento sincero porque somos una Iglesia rica y generosa en voluntariado, cosa que podemos afirmar mirando la presencia de los cristianos all? donde hay pobres, enfermos, personas abandonadas y seres humanos excluidos.

La Iglesia es en s? misma como un cuerpo hecho de miembros que ponen? cada uno lo mejor de s? mismo al servicio de los otros: unos su capacidad de ense?ar, otros su don de profetizar, otros su don de curar, otros su don de servir a los m?s pobres y repartir el pan, todos su capacidad de amar [4]. Hasta tal punto es as? que la Iglesia no se comprende a s? misma sin esta multitud de servidores en la que se expresa su identidad m?s honda de ser ?como un sacramento o? signo e instrumento de la uni?n ?ntima de los hombres? con Dios y de todos los hombres entre si? [5].

Los cristianos sabemos que amor a Dios y amor al pr?jimo son inseparables [6]y que ?cerrar los ojos ante el pr?jimo nos convierte tambi?n en ciegos ante Dios? [7]. Esta fusi?n de estos dos amores es la que hace de nosotros una comunidad en la que cada uno pone su vida al servicio de los otros, sea de manera espont?nea e individual, sea de manera comunitaria y organizada, de tal modo que bien podr?amos decir que el voluntariado es el modo de ser connatural de todo cristiano.

Por eso, queremos tener una palabra de gratitud para todos los que pon?is vuestra vida de manera voluntaria y gratuita al servicio de los otros en los m?ltiples servicios de la comunidad cristiana: sea como catequistas, educadores, servidores de la Palabra, responsables de movimientos, servidores del bien com?n en el compromiso p?blico-pol?tico y en la atenci?n a los pobres.

2.- La Eucarist?a, memoria de Jes?s y del servicio a los pobres

Al contemplar a Jes?s en el sacramento de la Eucarist?a recordamos y actualizamos lo que ?l dijo e hizo en la ?ltima Cena con sus disc?pulos: ?Haced esto en memoria m?a?[8]. Una memoria que encierra y actualiza toda su vida: sus palabras, sus gestos, su cercan?a a los pobres, su entrega hasta? la cruz y su resurrecci?n.

El Evangelio de Juan no incluye la narraci?n de la instituci?n de la Eucarist?a y nos presenta en su lugar el lavatorio de los pies que finaliza con estas palabras de Jes?s: ?Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros tambi?n lo hag?is?[9], un mandamiento que evoca el otro de ?haced esto en memoria m?a? y con el que? Jes?s explica de modo inequ?voco el sentido de la Eucarist?a[10].

Celebrar la Eucarist?a y estar al servicio de los otros, en especial de los pobres, son dos formas inseparables de recordar a Jes?s. As? lo expresa Pablo en el primer relato que tenemos de la Eucarist?a al corregir a sus cristianos dici?ndoles: ?cuando os reun?s en comunidad, eso no es comer la Cena del Se?or,? pues cada uno se adelanta a comer su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro est? borracho?[11].

La autenticidad de la Eucarist?a se refleja en gran parte en? ?un compromiso activo en la edificaci?n de una sociedad m?s equitativa y fraterna?[12], de modo que celebrar la Eucarist?a es tambi?n hacer memoria de los pobres y de las pobrezas de la sociedad.?

3.- La Eucarist?a, alimento del esp?ritu del voluntariado

Puesto que Eucarist?a y servicio a los pobres son inseparables, los obispos de la Comisi?n Episcopal de Pastoral Social os invitamos a todos los voluntarios, de manera especial a quienes dedic?is vuestro voluntariado al servicio caritativo y social, a alimentar vuestra vida en la comuni?n eucar?stica y en lo que ?sta significa. Y junto con nuestra palabra de aliento, os queremos hacer llegar tambi?n nuestra afectuosa exhortaci?n en este d?a:

a) Vivid vuestro voluntariado como una verdadera vocaci?n y misi?n.

Hab?is sido ungidos por el Esp?ritu para ser Buena Noticia para lo pobres[13]. Sentios llamados y enviados por el Se?or en el seno de la comunidad cristiana para ser manifestaci?n y testimonio del amor de Dios. Sentid que vuestro servicio, como vocaci?n divina, es un verdadero ministerio de la caridadtan digno y necesario en la Iglesia y en el mundo como cualquier otro. Y no olvid?is que este servicio os compete de manera individual, pero es tambi?n tarea que compete a toda la comunidad eclesial[14]. Vivid, pues, vuestro voluntariado como una verdadera? vocaci?n y vividlo muy en comuni?n con la vida y misi?n de vuestra comunidad cristiana.

b) Alimentad en Cristo vuestra espiritualidad.

Una caridad sin Esp?ritu no ser? nunca una verdadera caridad[15]. Y la espiritualidad que da consistencia a nuestra caridad es trinitaria y es eucar?stica[16]. Su fuente est? en la experiencia del amor de Dios y en la vivencia de la Eucarist?a. El servicio de la caridad ?es amor recibido y ofrecido?[17], por eso necesita personas capacitadas profesionalmente pero, sobre todo, necesita personas configuradas con Cristo en la din?mica de su entrega[18]. S?lo as? se puede mirar a los pobres con los ojos de Dios y amarlos con el coraz?n de Dios. No caig?is nunca en la tentaci?n de vivir el servicio caritativo y social sin la experiencia de Dios en la Eucarist?a y en los hermanos.

c) Trabajad por la justicia y trascendedla con la gratuidad.

Trabajamos por la justicia y hay que dar a cada uno lo ?suyo?, lo que le pertenece, lo que le corresponde en justicia. Pero ?la caridad va m?s all? de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo ?m?o? al otro; pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es ?suyo?, lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar. No puedo ?dar? al otro de lo m?o sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde. Quien ama con caridad a los dem?s, es ante todo justo con ellos?[19].

Debemos sentirnos motivados por la caridad para dar a los necesitados aquello que deber?an recibir de otros en justicia, y que les falta a causa de la torpeza humana. Vosotros sois testigos para el mundo de que es posible y hace feliz la experiencia de la gratuidad, la experiencia de dar gratis lo que gratis hab?is recibido y de trascender la justicia con la gratuidad y la misericordia[20].

d) Promoved siempre el desarrollo integral.

Es necesario recuperar la centralidad y el protagonismo de la persona y promover su desarrollo integral. El aut?ntico desarrollo humano afecta a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones, material y espiritual, individual y comunitaria, natural y sobrenatural [21]. Este servicio a la persona es fundamental en una cultura que limita el horizonte del desarrollo al ?mbito material o que reduce el alma humana a lo ps?quico y emocional [22]. Estad atentos a todas las dimensiones que configuran la dignidad de la persona y trabajad para que ?sta pueda desarrollarse en toda su integridad.

e) Colaborad en la reconstrucci?n de la verdad, de la justicia y el amor

En la actualidad, cuando de nuevo se recrudecen los problemas econ?micos y de convivencia en tantas poblaciones del mundo y en nuestra propia sociedad, queremos invitaros con palabras de la enc?clica Mater et magistra, cuyo 50 aniversario celebramos, a ?la reconstrucci?n de las relaciones de convivencia en la verdad, en la justicia y en el amor? ni la justicia ni la paz podr?n existir en la tierra mientras los hombres no tengan conciencia de la dignidad que poseen como seres creados por Dios y elevados a la filiaci?n divina [23]?

f) Y vosotros, los? j?venes, descubrid el valor de una vida hecha servicio

Por ?ltimo, cerca ya de la celebraci?n de la Jornada Mundial de la Juventud que tendr? lugar en Madrid el pr?ximo Agosto, os invitamos a vosotros, los j?venes, a abrir los o?dos y el coraz?n a las palabras que os dirigir? el Santo Padre y a descubrir el voluntariado como un camino gozoso de servir a Dios y a la humanidad respondiendo con generosidad? a lo que la Iglesia necesita y espera de vosotros.

Pedimos al Se?or que nos conceda tener un coraz?n de voluntarios, de servidores de la comunidad, tal como nos lo ense?? el Se?or que no vino a ser servido, sino a servir:??

Quiero ser, Padre, tus manos, tus ojos, tu coraz?n.
Mirar al otro como T?? le miras:
con una mirada rebosante de amor y de ternura.
Mirarme a mi, tambi?n, desde esa plenitud
con que T? me amas, me llamas y me env?as.?

Lo?quiero hacer?desde la experiencia del don recibido
y con la gratuidad de la donaci?n sencilla y cotidiana
al servicio de todos, en especial de los m?s pobres.?

Env?ame, Se?or,
y dame constancia, apertura y cercan?a.
Ens??ame a caminar en los pies del que acompa?o y me acompa?a.
Ay?dame a multiplicar el pan y curar las heridas,
a no dejar de sonre?r y de compartir la esperanza.
Quiero servir configurado contigo en tu diacon?a.?

Gracias por las huellas de ternura y compasi?n
que has dejado en mi vida.
En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina.
En la Oraci?n, el Agua que me fecunda y purifica.
En la Eucarist?a el Pan que fortalece mi entrega y me da Vida.
Y en mi debilidad, Se?or, encuentro tu fortaleza cada d?a.

Am?n

[1]Cfr. Lc 22,19-20.
[2] BENECICTO XVI, Exhortaci?n apost?lica Sacramentum caritatis, 2007, n.88.
[3] Cfr BENEDICTO XVI, Enc?clica Deus caritas est, 2005, n. 13. En adelante este documento ser? citado con la sigla DCE.
[4] Cfr 1Cor 12, 4-30; Hech 6,1-6.
[5] CONCILIO VATICANO II, Lumen gentium. Constituci?n dogm?tica sobre la Iglesia, n. 1.
[6]Cfr DCE n. 15.
[7] Ibid n.16.
[8]Lc 22,19.
[9] Jn? 13,15.
[10] Cfr JUAN PABLO II, Mane nobiscum Domine, 2003, n. 28.
[11] 1Cor 11,20-21.
[12] JUAN PABLO II, Ibid.
[13]Cfr Lc 4,14-21.
[14] Cfr DCE, n. 20.
[15] Cfr BENEDICTO XVI, Enc?clica Caritas in veritate, 2009, n. 1. En adelante este documento ser? citado con las siglas CIV.
[16] Cfr DCE, 13; CIV, n. 5.
[17] CIV n. 5.
[18] Cfr DCE, n. 31a.
[19] CIV, n. 6
[20] Cfr CIV, nn. 5 y 34.
[21] Cfr CIV, nn. 25, 76, 77.
[22] Cfr CIV n.21.
[23] JUAN XXIII. Enc?clica Mater et magistra, 1961, Cap.IV, n.215.?


Publicado por verdenaranja @ 23:01  | Hablan los obispos
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