Lunes, 20 de junio de 2011

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa dirigi?el viernes 27 de Mayo de 2011?a los miembros de Caritas Internationalis, tras la Asamblea General de esta instituci?n eclesial celebrada esta semana en Roma.

Se?ores cardenales,
Venerados hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio,
Queridos hermanos y hermanas

Me alegra tener esta oportunidad de encontrarme con vosotros con ocasi?n de vuestra Asamblea General. Agradezco al cardenal ?scar Rodr?guez Maradiaga, presidente de Caritas Internationalis, las amables palabras que me ha dirigido, tambi?n en vuestro nombre, y dirijo un cordial saludo a todos vosotros y a toda la familia de Caritas. Adem?s, os aseguro mi gratitud y formulo mis mejores votos en la oraci?n por las obras de caridad cristiana que llev?is a cabo en pa?ses de todo el mundo.

El primer motivo de nuestro encuentro de hoy es el de dar gracias a Dios por las numerosas gracias que ha concedido a la Iglesia en los sesenta a?os transcurridos desde la fundaci?n de Caritas Internationalis. Tras los horrores y devastaciones de la Segunda Guerra Mundial, el Venerable P?o XII quiso mostrar la solidaridad y la preocupaci?n de toda la Iglesia ante tantas situaciones de conflicto y emergencia en el mundo. Y lo hizo dando vida a un organismo que, promoviese en el ?mbito de la Iglesia universal, una mayor comunicaci?n, coordinaci?n y colaboraci?n entre las numerosas organizaciones caritativas de la Iglesia en los diversos continentes (cf. Quir?grafo Durante l?Ultima Cena, 16 septiembre 2004, 1). M?s tarde, el Beato Juan Pablo II fortaleci? ulteriormente los v?nculos existentes entre las diferentes agencias nacionales de Caritas, y entre ellas y la Santa Sede, otorgando a Caritas Internationalis la personalidad jur?dica can?nica p?blica (ib?d., 3). Como consecuencia de esto, Caritas Internationalis ha adquirido un papel particular en el coraz?n de la comunidad eclesial, y ha sido llamada a compartir, en colaboraci?n con la jerarqu?a eclesi?stica, la misi?n de la Iglesia de manifestar, a trav?s de la caridad vivida, ese amor que es Dios mismo. De este modo, Caritas Internationalis, dentro de la finalidad propia que tiene asignada, lleva a cabo en nombre de la Iglesia una tarea espec?fica en favor del bien com?n (cf. C.I.C., can. 116, ? 1).

Estar en el coraz?n de la Iglesia; ser capaz en cierto modo de hablar y actuar en su nombre, en favor del bien com?n, lleva consigo particulares responsabilidades dentro de la vida cristiana, tanto personal como comunitaria. Solamente sobre las bases de un compromiso cotidiano de acoger y vivir plenamente el amor de Dios se puede promover la dignidad de cada ser humano. En mi primera enc?clica, Deus caritas est, he querido reafirmar la centralidad del testimonio de la caridad para la Iglesia de nuestro tiempo. A trav?s de dicho testimonio, hecho visible en la vida cotidiana de sus miembros, la Iglesia llega a millones de hombres y mujeres, haciendo posible que reconozcan y perciban el amor de Dios, que es siempre cercano a toda persona necesitada. Para nosotros, los cristianos, Dios mismo es la fuente de la caridad, y la caridad ha de entenderse no solamente como una filantrop?a gen?rica, sino como don de s?, incluso hasta el sacrificio de la propia vida en favor de los dem?s, imitando el ejemplo de Cristo. La Iglesia prolonga en el tiempo y en el espacio la misi?n salvadora de Cristo: quiere llegar a todo ser humano, movida por el deseo de que cada persona llegue a conocer que nada puede separarlo del amor de Cristo (cf. Rm 8,35).

Caritas Internationalis es distinta de otras agencias sociales porque es un organismo eclesial, que comparte la misi?n de la Iglesia. Esto es lo que los Pont?fices han querido siempre y esto es lo que vuestra Asamblea General debe afirmar con fuerza. En ese sentido, hay que observar que Caritas Internacionalis est? constituida fundamentalmente por varias Caritas nacionales. A diferencia de tantas instituciones y asociaciones eclesiales dedicadas a la caridad, las Caritas tienen un rasgo distintivo: pese a la variedad de formas can?nicas asumidas por las Caritas nacionales, todas son una ayuda privilegiada para los obispos en su ejercicio de la caridad. Esto comporta una especial responsabilidad eclesial: la de dejarse guiar por los Pastores de la Iglesia. Desde el momento que Caritas Internationalis tiene un perfil universal y est? dotada de personalidad jur?dica can?nica p?blica, la Santa Sede tiene el deber de seguir su actividad y de vigilar para que, tanto su acci?n humana y de caridad como el contenido de los documentos que difunde, est?n en plena sinton?a con la Sede Apost?lica y con el Magisterio de la Iglesia, y para que se administre con competencia y de modo transparente. Esta identidad distintiva es la fuerza de Caritas Internationalis, y es lo que hace su actividad particularmente eficaz.

Adem?s, quisiera subrayar que vuestra misi?n os lleva a desarrollar un importante papel en el plano internacional. La experiencia que hab?is adquirido en estos a?os os ha ense?ado a haceros portavoces ante la comunidad internacional de una sana visi?n antropol?gica, alimentada por la doctrina cat?lica y comprometida en la defensa de la dignidad de cada vida humana. Sin un fundamento transcendente, sin una referencia a Dios creador, sin la consideraci?n de nuestro destino terreno, corremos el riesgo de caer en manos de ideolog?as da?inas. Todo lo que dec?s y hac?is, el testimonio de vuestra vida y de vuestras actividades, son importantes y contribuyen a promover el bien integral de la persona humana. Caritas Internationalis es una organizaci?n que tiene el papel de favorecer la comuni?n entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares, como tambi?n la comuni?n entre todos los fieles en el ejercicio de la caridad. Al mismo tiempo, est? llamada a ofrecer su propia contribuci?n para llevar el mensaje de la Iglesia a la vida pol?tica y social en el plano internacional. En la esfera pol?tica ? y en todas aquellas ?reas que se refieren directamente a la vida de los pobres? los fieles, especialmente los laicos, gozan de una amplia libertad de acci?n. Nadie puede, en materias abiertas a la discusi?n libre, pretender hablar "oficialmente" en nombre de todos los laicos o de todos los cat?licos (cf. Con. Ecum. Vat. II, Gaudium et Spes, 43; 88). Por otro lado, cada cat?lico, en verdad cada hombre, est? llamado a actuar con conciencia purificada y con coraz?n generoso para promover de manera decidida aquellos valores que he definido a menudo como "no negociables".

Caritas Internationalis est? llamada, por tanto, a trabajar para convertir los corazones a una mayor apertura hacia los dem?s, para que cada uno, en pleno respeto de su propia libertad y en la plena asunci?n de las propias responsabilidades personales, pueda actuar siempre y en todas partes a favor del bien com?n, ofreciendo generosamente lo mejor de s? mismo al servicio de los hermanos y hermanas, en particular los m?s necesitados.

Por consiguiente, en esta amplia perspectiva, y en estrecha colaboraci?n con los Pastores de la Iglesia, responsables ?ltimos de dar testimonio de la caridad (cfr. Deus caritas est, 32), las Caritas nacionales est?n llamadas a continuar su fundamental testimonio del misterio del amor vivificante y transformador de Dios manifestado en Jesucristo. Igual puede decirse tambi?n de Caritas Internacional, que, con miras a llevar a cabo la propia misi?n, puede contar con la asistencia y el apoyo de la Santa Sede, particularmente a trav?s del Dicasterio competente, el Consejo Pontificio Cor Unum.

Queridos amigos, confiando estas preocupaciones a vuestra reflexi?n, os agradezco de nuevo vuestro compromiso generoso al servicio de nuestros hermanos necesitados. A vosotros, a vuestros colaboradores y a todos aquellos que est?n comprometidos en el amplio mundo de las obras de caridad cat?lica, imparto de coraz?n mi Bendici?n Apost?lica, prenda de fuerza y de paz en el Se?or.

[Copyright 2011 ?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:06  | Habla el Papa
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