Martes, 21 de junio de 2011

ZENIT?? nos ofrece las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigi? el domingo 29 de Mayo de 2011, desde la ventana de su estudio del Palacio Apost?lico vaticano, a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para el rezo del Regina Caeli.

?Queridos hermanos y hermanas!

En el libro de los Hechos de los Ap?stoles se narra que, tras una primera violenta persecuci?n, la comunidad cristiana de Jerusal?n, exceptuando los ap?stoles, se dispersa en las regiones circundantes y Felipe, uno de los di?conos, llega a una ciudad de Samaria. All? predic? a Cristo resucitado, su anuncio estuvo acompa?ado por numerosas curaciones, as? que la conclusi?n del episodio es muy significativa: ?Y hubo una gran alegr?a en aquella ciudad? (Hch 8,8). Cada vez nos impresiona esta expresi?n, que en esencia nos comunica un sentido de esperanza; como si dijera: ?es posible! Es posible que la humanidad conozca la verdadera alegr?a, porque all? donde llega el Evangelio, florece la vida; como un terreno ?rido que, llegado por la lluvia, r?pidamente reverdece. Felipe y los dem?s disc?pulos, con la fuerza del Esp?ritu Santo, hicieron en los pueblos de Palestina lo que hab?a hecho Jes?s: predicaron la Buena Noticia y realizaron signos prodigiosos. Era el Se?or el que actuaba por medio de ellos. As? como Jes?s anunciaba la venida del Reino de Dios, los disc?pulos anunciaron a Jes?s resucitado, profesando que ?l es Cristo, el Hijo de Dios, bautizando en su nombre y expulsando toda enfermedad del cuerpo y del esp?ritu.

?Y hubo una gran alegr?a en aquella ciudad?. Leyendo este pasaje, espont?neamente se piensa en la fuerza sanadora del Evangelio, que a lo largo de los siglos ha ?lavado?, como r?o beneficioso, a tantas poblaciones. Algunos grandes Santos y Santas han llevado esperanza y paz a ciudades enteras -pensemos en san Carlos Borremeo en Mil?n, en la ?poca de la peste; en la beata Madre Teresa de Calcuta; y en tantos misioneros, cuyos nombres Dios conoce, que han dado la vida por llevar el anuncio de Cristo y hacer florecer entre los hombres la alegr?a profunda. Mientras los poderosos de este mundo buscaban conquistar nuevos territorios por intereses pol?ticos y econ?micos, los mensajeros de Cristo iban por todas partes con el objetivo de llevar a Cristo a los hombres y a los hombres a Cristo, sabiendo que s?lo ?l puede dar la verdadera libertad y la vida eterna. Tambi?n hoy la vocaci?n de la Iglesia es la evangelizaci?n: tanto de las poblaciones que todav?a no han sido ?regadas? por el agua viva del Evangelio; como de aquellas que, aun teniendo antiguas ra?ces cristianas, necesitan linfa nueva para dar nuevos frutos, y redescubrir la belleza y la alegr?a de la fe.

Queridos amigos, el beato Juan Pablo II ha sido un gran misionero, como documenta tambi?n una muestra preparada estos d?as en Roma. ?l relanz? la misi?n ad gentes y, al mismo tiempo, promovi? la nueva evangelizaci?n. Confiamos la una y la otra a la intercesi?n de Mar?a Sant?sima. Que la Madre de Cristo acompa?e siempre y en todas partes el anuncio del Evangelio, para que se multipliquen y se ampl?en en el mundo los espacios en los que los hombres reencuentran la alegr?a de vivir como hijos de Dios.

[Despu?s del rezo del Regina Caeli, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas, ayer en Cerreto Sannita, fue proclamada Beata la Hermana Maria Serafina del Sagrado Coraz?n de Jes?s, en el siglo Clotilde Micheli. Originaria del Trentino, fund? en Campania el Instituto de las Hermanas de la Caridad de los ?ngeles. Al recordar el centenario de su nacimiento al Cielo, nos regocijamos con sus hijas espirituales y con todos sus devotos.

[El Papa salud? a los peregrinos en distintas lenguas. En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana. La liturgia de hoy nos invita a no sentirnos hu?rfanos de Dios en el mundo, porque Cristo vive y, por su Esp?ritu, el Esp?ritu de la verdad, sigue siendo nuestro consuelo, nuestra defensa y nuestra gu?a. Invito a todos a renovar con gozo la esperanza cristiana que nace del misterio pascual, para afrontar las dificultades, ahuyentar el des?nimo y los esfuerzos por construir un mundo m?s digno del hombre, seg?n los deseos de Dios. Que la Sant?sima Virgen Mar?a nos acompa?e en este camino. Feliz domingo.

[En polaco, dijo:]

Dirijo mi saludo a todos los polacos. Ayer se celebraba el 30? aniversario de la muerte del cardenal Stefan Wyszyński, el Primado del Milenio. Invocando el don de su beatificaci?n, aprendamos de ?l el total abandono en la Madre de Dios. Su confianza expresada con las palabras ?Todo lo he confiado a Mar?a?, sea para nosotros un modelo especial. Lo recordamos al t?rmino del mes de mayo dedicado de manera particular a la Virgen. Os bendigo de coraz?n.

[En italiano, dijo:]

Estoy contento de saludar a los profesores y a los estudiantes del Instituto Pontificio de M?sica Sacra, del cual se celebra el centenario de la fundaci?n. Queridos amigos, renuevo para vosotros la garant?a de mi recuerdo en la oraci?n.

Saludo finalmente a los peregrinos de lengua italiana, en particular a los fieles de Piacenza, Pontassieve, Prato, Carmignano, Ascoli Piceno, Teramo y Montesilvano Colle, la asociaci?n ?Ap?stoles de la Divina Misericordia con Mar?a Reina de la Paz?, la Coral ?S. Roberto Bellarmino? de Davoli, los ni?os de Primera Comuni?n de la parroquia de Santo Tom?s Ap?stol de Roma, la escuela ?Hijas de Jes?s? de Carrara y la Federaci?n Italiana de Hockey, que esta ma?ana ha organizado una manifestaci?n deportiva en la Plaza de San Pedro. Saludo con particular afecto a los ni?os afectados de hernia diafragm?tica y a sus padres, y recuerdo que hoy se celebra la Jornada Nacional del Alivio, dedicada a la solidaridad con los enfermos. A todos deseo un buen domingo.

[Traducci?n del original italiano por Patricia Navas
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Habla el Papa
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