S?bado, 25 de junio de 2011

ZENIT nos ofrece la Carta que el Papa Benedicto XVI ha dirigido al Pontificio Instituto de M?sica Sacra, con motivo del centenario de su fundaci?n, y que ha sido hecha p?blica?el martes 31 de Mayo de 2011?por la Santa Sede.

Al venerado Hermano
cardenal Zenon Grocholewski
Gran Canciller del Pontificio Instituto de M?sica Sacra

Han transcurrido cien a?os desde cuando mi santo predecesor P?o X fund? la Escuela Superior de M?sica Sacra, elevada a Pontificio Instituto tras veinte a?os por el Papa P?o XI. Esta importante efem?ride es motivo de alegr?a para todos los cultivadores de la m?sica sacra, pero m?s en general para cuantos, a partir naturalmente de los Pastores de la Iglesia, dan peso a la importancia de la Liturgia, de la que el canto sacro es parte integrante (cfr Conc. Ecum. Vat II, Const. Sacrosanctum Concilium, 112). Estoy por tanto particularmente contento de expresar mis verdaderas felicitaciones por este evento y de formularle a Usted, venerado Hermano, al Director y a toda la comunidad del Pontificio Instituto de M?sica Sacra mis votos cordiales.

Este Instituto, que depende de la Santa Sede, forma parte de la singular realidad acad?mica constituida por las Universidades Pontificias romanas. De modo especial, est? vinculado al Ateneo San Anselmo y a la orden benedictina, como atestigua tambi?n el hecho de que su sede did?ctica est? colocada, desde 1983, en la abad?a de San Girolamo in Urbe, mientras que la sede legal e hist?rica sigue estando en Sant?Apollinare. Al cumplirse el centenario, el pensamiento va a todos aquellos ? y solo el Se?or les conoce perfectamente ? que cooperaron de alguna forma en la actividad de la Escuela Superior, antes, y despu?s del Pontificio Instituto de M?sica Sacra: desde los Superiores que se sucedieron en su direcci?n, a los ilustres profesores, a las generaciones de alumnos. A la acci?n de gracias a Dios por los m?ltiples dones concedidos, se acompa?a el reconocimiento por cuanto cada uno ha dado a la Iglesia, cultivando el arte musical al servicio del culto divino.

Para captar claramente la identidad y la misi?n del Pontificio Instituto de M?sica Sacra, es oportuno recordar que el Papa san P?o X lo fund? ocho a?os despu?s de haber emanado el Motu proprio Tra le sollecitudini, del 22 de noviembre de 1903, con el que llev? a cabo una profunda reforma en el campo de la m?sica sacra, volviendo a la gran tradici?n de la Iglesia contra las influencias ejercidas por la m?sica profana, especialmente oper?stica. Esta intervenci?n magisterial necesitaba, para su realizaci?n en la Iglesia universal, de un centro de estudio y de ense?anza que pudiese transmitir de modo fiel y cualificado las l?neas indicadas por el Sumo Pont?fice, seg?n la aut?ntica y gloriosa tradici?n que se remonta a san Gregorio Magno. En el arco de los ?ltimos cien a?os, esta Instituci?n ha por tanto asimilado, elaborado y transmitido los contenidos doctrinales y pastorales de los Documentos pontificios, como tambi?n del Concilio Vaticano II, concernientes a la m?sica sacra, para que puedan iluminar y guiar la obra de los compositores, de los maestros de capilla, de los liturgistas, de los m?sicos y de todos los formadores en este campo.

Un aspecto fundamental, particularmente querido para m?, deseo poner de relieve a este prop?sito: c?mo desde san P?o X hasta hoy se percibe, a pesar de la natural evoluci?n, la sustancial continuidad del Magisterio sobre la m?sica sacra en la Liturgia. En particular, los Pont?fices Pablo VI y Juan Pablo II, a la luz de la Constituci?n conciliar Sacrosanctum Concilium, quisieron reafirmar el fin de la m?sica sacra, es decir, "la gloria di Dio y la santificaci?n de los fieles" (n. 112), y los criterios fundamentales de la tradici?n, que me limito a recordar: el sentido de la oraci?n, de la dignidad y de la belleza; la plena adhesi?n a los textos y a los gestos lit?rgicos; la implicaci?n de la asamblea y, finalmente, la leg?tima adaptaci?n a la cultura local, conservando al mismo tiempo la universalidad del lenguaje; la primac?a del canto gregoriano, como modelo supremo de m?sica sacra, y la sabia valoraci?n de las dem?s formas expresivas, que forman parte del patrimonio hist?rico-lit?rgico de la Iglesia, especialmente, pero no solo, la polifon?a; la importancia de la schola cantorum, en particular en las iglesias catedrales. Son criterios importantes, que hay que considerar atentamente tambi?n hoy. A veces, de hecho, estos elementos, que se encuentran en la Sacrosanctum Concilium, como, precisamente, el valor del gran patrimonio eclesial de la m?sica sacra o la universalidad que es caracter?stica del canto gregoriano, se consideraron expresiones de una concepci?n que respond?a a un pasado que superar y descuidar, porque limitaba la libertad y la creatividad del individuo y de las comunidades. Pero tenemos que preguntarnos siempre de nuevo: ?qui?n es el aut?ntico sujeto de la Liturgia? La respuesta es sencilla: la Iglesia. No es el individuo o el grupo el que celebra la Liturgia, sino que es ante todo acci?n de Dios a trav?s de la Iglesia, que tiene su historia, su rica tradici?n y su creatividad. La Liturgia, y en consecuencia la m?sica sacra, "vive de una relaci?n correcta y constante entre sana?traditio?y?legitima progressio, teniendo bien presente que estos dos conceptos ? que los Padres conciliares claramente subrayaban - se integran mutuamente porque ?la tradici?n es una realidad vive, que por ello incluye en s? misma el principio del desarrollo, del progreso? (Discurso al Pontificio Instituto Lit?rgico, 6 de mayo de 2011).

Todo esto, venerado Hermano, forma, por as? decirlo, el "pan cotidiano" de la vida y del trabajo del Pontificio Instituto de M?sica Sacra. Sobre la base de estos s?lidos y seguros elementos, a los que se a?ade una experiencia ya secular, os animo a llevar adelante con renovado ?mpetu y compromiso vuestro servicio en la formaci?n profesional de los estudiantes, para que adquieran una seria y profunda competencia en las diversas disciplinas de la m?sica sacra. As?, este Pontificio Instituto seguir? ofreciendo una contribuci?n v?lida para la formaci?n, en este campo, de los pastores y de los fieles laicos en las diversas Iglesias particulares, favoreciendo tambi?n un adecuado discernimiento de la calidad de las composiciones musicales utilizadas en las celebraciones lit?rgicas. Para estas importantes finalidades pod?is contar con mi solicitud constante, acompa?ada por el particular recuerdo en la oraci?n, que conf?o a la intercesi?n celestial de la Beata Virgen Mar?a y de santa Cecilia, mientras, augurando copiosos frutos de las celebraciones centenarias, de coraz?n le imparto a usted, al director, a los profesores, al personal y a todos los alumnos del Instituto una especial Bendici?n Apost?lica.

En el Vaticano, 13 de mayo de 2011

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]?


Publicado por verdenaranja @ 0:42  | Habla el Papa
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