Viernes, 01 de julio de 2011

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI ha pronunciado ante los fieles congregados en la plaza de San Pedro, provenientes de Italia y del resto del mundo, el mi?rcoles 8 de Junio de 2011.?El Papa Benedicto XVI ha querido hablar de su reciente Viaje Apost?lico a Croacia.

?Queridos hermanos y hermanas!

Hoy quisiera hablaros de la Visita pastoral a Croacia que realic? el s?bado y domingo pasado. Un viaje apost?lico breve, que se ha desarrollado enteramente en la capital Zagreb, pero a la vez rico en encuentros y sobre todo de un intenso esp?ritu de fe, ya que los croatas son un pueblo profundamente cat?lico. Renuevo mi m?s vivo agradecimiento al cardenal Bozanić, arzobispo de Zagreb, a monse?or Srakić, presidente de la Conferencia Episcopal, y al resto de obispos de Croacia, como tambi?n al presidente de la Rep?blica, por la calurosa acogida que me han brindado. Mi reconocimiento va a todas las Autoridades civiles y a todos los que han colaborado de distintas formas en tal evento, especialmente a las personas que han ofrecido por esta intenci?n, oraciones y sacrificios.

?Juntos en Cristo?, este ha sido el lema de mi visita. Que expresa antes que nada, la experiencia de reencontrarse todos unidos en el nombre de Cristo, la experiencia de ser Iglesia, manifestada en la reuni?n del Pueblo de Dios alrededor del Sucesor de Pedro. Pero ?Juntos en Cristo?, ten?a, en este caso, una referencia concreta a la familia: de hecho, el motivo principal de mi Visita era la 1? Jornada Nacional de las familias cat?licas croatas, culminada con la Concelebraci?n eucar?stica del domingo por la ma?ana, que ha visto la participaci?n, en la zona del Hip?dromo de Zagreb, de una gran multitud de fieles. Ha sido muy importante para m?, confirmar en la fe sobre todo a las familias, que el Concilio Vaticano II llam? ?iglesias dom?sticas? (cfr?Lumen gentium, 11). El beato Juan Pablo II, que visit? tres veces Croacia, dio una gran importancia al papel de la familia en la Iglesia; as?, con este viaje, he querido dar continuidad a este aspecto de su Magisterio. En la Europa de hoy, las naciones de s?lida tradici?n cristiana tienen una especial responsabilidad en la defensa y promoci?n del valor de la familia fundada sobre el matrimonio, que es, por tanto, decisiva, ya en el ?mbito educativo que en el social. Este mensaje ten?a una particular relevancia para Croacia, que, rica en patrimonio espiritual, ?tico y cultural, se prepara para entrar en la Uni?n Europea.

La Santa Misa se celebr? en el peculiar clima espiritual de la novena de Pentecost?s. Como en un gran ?cen?culo? a cielo abierto, las familias croatas se reunieron en oraci?n, invocando juntos el don del Esp?ritu Santo. Esto me dio el modo de destacar el don y el compromiso de la comuni?n en la Iglesia, como tambi?n la oportunidad de animar a los c?nyuges en su misi?n. En nuestros d?as, mientras por desgracia se constata la multiplicaci?n de las separaciones y de los divorcios, la fidelidad de los c?nyuges se ha convertido en s? misma un testimonio significativo del amor de Cristo, que permite vivir el matrimonio para lo que es, es decir, la uni?n de un hombre y de una mujer que, con la gracia de Cristo, se aman, y se ayudan durante toda la vida, en la alegr?a y en el dolor, en la salud y en la enfermedad. La primera educaci?n a la fe consiste exactamente en el testimonio de esta fidelidad al pacto conyugal; de ella los hijos aprenden sin palabras que Dios es amor fiel, paciente, respetuoso y generoso. La fe en el Dios que es Amor se transmite antes que nada con el testimonio de una fidelidad al amor conyugal, que se traduce naturalmente en amor por los hijos, fruto de esta uni?n. Pero esta fidelidad no es posible sin la gracia de Dios, sin el apoyo de la fe y del Esp?ritu Santo. Este es el motivo por el cual la Virgen Mar?a no deja de interceder ante su Hijo, para que -como en las bodas de Can?- renueve continuamente a los c?nyuges el don del ?vino bueno?, es decir de su Gracia, que permite vivir en ?una sola carne? en las distintas edades y situaciones de la vida.

En este contexto de gran atenci?n a la familia, se coloc? muy bien la Vigilia con los j?venes, realizada la noche del s?bado en la plaza Jelačić, coraz?n de la ciudad de Zagreb. All? me pude encontrar con la nueva generaci?n croata, y percib? toda la fuerza de su fe joven, animada por un gran empuje hacia la vida y su significado, hacia el bien, la libertad, se puede decir que hacia Dios. ?Fue muy bello y conmovedor escuchar a estos j?venes cantar con alegr?a y entusiasmo, y despu?s en el momento de escuchar y de rezar, recogerse en profundo silencio! A ellos les repet? la pregunta que Jes?s hizo a sus primeros disc?pulos: ??Qu? busc?is?? (Jn?1,38), pero les he dicho que Dios los busca a ellos antes y con m?s ah?nco con el que ellos le buscan a ?l. Y esta es la alegr?a de la fe: descubrir que ?Dios nos ama antes! ?Es un descubrimiento que nos mantiene siempre disc?pulos, y siempre j?venes en el esp?ritu! Este misterio, durante la Vigilia, que se vivi? en la oraci?n de adoraci?n eucar?stica: en el silencio, en nuestro estar ?juntos en Cristo?, encontr? su plenitud. As? mi invitaci?n a seguir a Jes?s fue un eco de la Palabra que ?l mismo dirigi? al coraz?n de los j?venes.

Otro momento que podemos definir de ?cen?culo? fue la celebraci?n de V?speras en la catedral, con los obispos, los sacerdotes, los religiosos y los j?venes que se est?n formando en los Seminarios y en los Noviciados. Tambi?n aqu?, hemos experimentado nuestro ser ?familia? como comunidad eclesial. En la catedral de Zagreb se encuentra la monumental tumba del beato cardenal Alojzije Stepinac, obispo y m?rtir. ?l, en nombre de Cristo, se opuso primero a los abusos del nazismo y del fascismo y, despu?s, al del r?gimen comunista. Fue aprisionado y recluido en su pueblo natal. Nombrado cardenal por el Papa P?o XII, muri? en 1960 a causa de una enfermedad contra?da en la c?rcel. A la luz de su testimonio, anim? a los obispos y presb?teros en su ministerio, exhort?ndoles a la comuni?n y a la misi?n apost?lica; replante? a los consagrados la belleza y la radicalidad de su forma de vida; invit? a los seminaristas, novicios y novicias, a seguir con alegr?a a Cristo que les ha llamado por su nombre. Este momento de oraci?n, enriquecido con la presencia de tantos hermanos y hermanas que han dedicado sus vidas al Se?or, fue para m? de gran consuelo, y rezo porque las familias croatas sean siempre tierra f?rtil para el nacimiento de numerosas y santas vocaciones al servicio del Reino de Dios.

Muy significativo fue tambi?n, el encuentro con exponentes de la sociedad civil, del mundo pol?tico, acad?mico, cultural y empresarial, con el Cuerpo Diplom?tico y con los l?deres religiosos, reunidos en el Teatro Nacional de Zagreb. En ese contexto, tuve la gran alegr?a de rendir homenaje a la gran tradici?n cultural croata, inseparable de su historia de fe y de la presencia viva de la Iglesia, promotora, a lo largo delos siglos, de m?ltiples instituciones y sobre todo formadora de ilustres investigadores de la verdad y del bien com?n. Entre estos, record? sobre todo al padre jesuita Ruđer Bo?ković, gran cient?fico de quien este a?o se cumple el tercer centenario de su nacimiento. Otra vez m?s aparece como algo evidente para todos nosotros, la m?s profunda vocaci?n de Europa, que es la de custodiar y renovar un humanismo que tiene ra?ces cristianas y que se puede definir como ?cat?lico?, es decir universal e integral. Un humanismo que pone en el centro la conciencia del hombre, su apertura trascendente y al mismo tiempo, su realidad hist?rica, capaz de inspirar proyectos pol?ticos diversificados pero que convergen en la construcci?n de una democracia sustancial, fundada sobre los valores ?ticos radicados en la misma naturaleza humana. Mirar a Europa desde el punto de vista de una naci?n de antigua y s?lida tradici?n cristiana, que es parte integrante de la civilizaci?n europea, mientras se prepara para entrar en la Uni?n pol?tica, ha hecho sentir nuevamente la urgencia del reto que interpela hoy a todos los pueblos de este continente: la de no tener miedo de Dios, del Dios de Jesucristo, que es Amor y Verdad, y que no le quita nada a la libertad, sino que la restituye a s? misma y le da el horizonte de una esperanza fiable.

Queridos amigos, cada vez que el Sucesor de Pedro realiza un viaje apost?lico, todo el cuerpo eclesial participa, de alg?n modo, del dinamismo de comuni?n y de misi?n propio de su ministerio. Agradezco a todos los que me han acompa?ado y apoyado con la oraci?n, obteniendo que mi visita pastoral se desarrollase ?ptimamente. Ahora mientras damos gracias al Se?or por este gran don, le pedimos, por intercesi?n de la Virgen Mar?a, Reina de los Croatas, que todo lo que hay podido sembrar, d? fruto abundante, por las familias croatas, por toda la naci?n y por toda Europa.

[En espa?ol dijo]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los grupos de Espa?a, Puerto Rico, Costa Rica, M?xico, Per?, Argentina y otros pa?ses Latinoamericanos. Os invito a dar gracias al Se?or por esta visita apost?lica a Croacia, y a rogar, por intercesi?n de Santa Mar?a Virgen, que cuanto he podido sembrar en estos d?as genere frutos abundantes para las familias croatas, para esa noble Naci?n y para toda Europa. Muchas gracias.

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:06  | Habla el Papa
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