S?bado, 02 de julio de 2011

Mensaje de monse?or Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario con ocasi?n de Pentecost?s (Junio de 2011) (AICA)

VIGILIA Y CELEBRACI?N DE PENTECOST?S??????

Fidelidad al Esp?ritu Santo, fidelidad a la Iglesia

Sin duda que esta oraci?n, supone una actitud interior de docilidad a la Iglesia, animada desde sus or?genes en el Cen?culo por el Esp?ritu Santo. M?s a?n es muy dif?cil decir que queremos recibir? los dones y ser d?ciles al Esp?ritu, si no hay un deseo interior de ser fieles a la Iglesia.

Es decir, fidelidad a la Iglesia, esposa de Cristo, edificada sobre la roca, que es Pedro, cuya triple misi?n es la de santificar, guiar y conducir al Pueblo de Dios, y tambi?n, como lo constatamos cada d?a,? la de? iluminar y servir al bien de la humanidad. Fidelidad a la Iglesia, en la que? ? Cristo Se?or instituy? diversos ministerios dirigidos al bien de todo el Cuerpo. Porque los ministros que poseen la sagrada potestad est?n al servicio de sus hermanos, a fin de que todos cuantos son miembros del pueblo de Dios y gozan, por tanto, de la verdadera dignidad cristiana, tendiendo todos libre y ordenadamente a un mismo fin, lleguen a la salvaci?n" (LG 18).

Se trata de ser fieles,?? a la ?nica Iglesia fundada por el Se?or, Misterio y don de la salvaci?n, sabiendo que su cometido fundamental? ?en todas las ?pocas y particularmente en la nuestra, es dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo? (RH 10).

En esta Iglesia? habita el Esp?ritu Santo, as? como en el coraz?n de los fieles, donde Dios infundi? el Esp?ritu de su Hijo (cfr. 1 Co 3,16). ?l nos da su luz,? y gu?a la Iglesia a toda la verdad (cfr. Jn 16,13), la unifica en la comuni?n, la? gobierna con diversos dones jer?rquicos y carism?ticos y la embellece con sus frutos (cfr. Ef 4,11-12; 1 Co 12,4; Ga 5,22). El mismo Esp?ritu, con la fuerza del Evangelio, rejuvenece la Iglesia, la renueva incesantemente y la conduce a la uni?n consumada con su Esposo. "En efecto, el Esp?ritu y la Esposa dicen al Se?or Jes?s: ?Ven!" (cfr. Ap 22,17) (cfrf. LG 4).??

La Iglesia no es el resultado de una iniciativa de los disc?pulos

De este modo la Iglesia? es como ?un pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre y del Hijo y del Esp?ritu Santo?, y por tanto? no es el resultado de una iniciativa de los disc?pulos de Jes?s, sino un don gratuito; que manifiesta al mundo y a cada hombre el plan divino de la salvaci?n. El Concilio Vaticano II recuerda en repetidas ocasiones este car?cter trinitario de la Iglesia; y lo hace tambi?n? diciendo con? San Cipriano: ?Y as? la Iglesia universal aparece como un pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre y del Hijo y del Esp?ritu Santo? (ibidem)

Por tanto,? es el mismo Esp?ritu? el que? anima a los disc?pulos y los re?ne en comuni?n, y? los fortifica cuando tienen que confesar la verdad, motivarla y defenderla. Es ?l mismo quien se convierte en su inspirador, ?l mismo habla con sus palabras, y juntamente con ellos y por medio de ellos da testimonio de Cristo y de su Evangelio. Y? por cierto, ante los acusadores ?l llega a ser como el ?Abogado? invisible de los acusados, por el hecho de que act?a como su patrocinador, defensor, y confortador (cfr.Juan Pablo II, Catequesis 26.IV.89).

Por esto, al celebrar nuevamemnte este a?o el d?a de Pentecost?s comprendemos? mejor que querer ser fieles y amar al Esp?ritu Santo implica reconocer al mismo tiempo querer ser fieles a la Iglesia de Jes?s. Esta fidelidad es mucho m?s que un si abstracto, es la puesta en pr?ctica cada d?a de una vida de fe adherida a la Iglesia como Misterio, que tiene a Cristo como cabeza, que cuenta con la fe de Pedro como la roca segura sobre la que est? edificada; que llama a los Obispos, para ser pastores que? reunan y caminen con las ovejas hacia la santidad, que ama a cada sacerdote como? a otro Cristo, y que recibe e incluye como Madre a? todos sus hijos.??

Esta fidelidad a la Iglesia brota de la acci?n del Esp?ritu Santo: Testimonio, vida lit?rgica, unidad de la Iglesia

Al mismo tiempo, esta? fidelidad a la Iglesia necesita la acci?n del Esp?ritu Santo, y? nuestra respuesta personal y filial en Jesucristo.

-? Precisamente, es El Esp?ritu Santo el abogado defensor de los Ap?stoles, y de quienes ser?n en la Iglesia los herederos de su testimonio y de su apostolado, especialmente en los momentos dif?ciles que van a comprometer su responsabilidad hasta el hero?smo.? Jes?s lo predijo: ?...los entregar?n a los tribunales... ser?n llevados ante gobernadores y reyes... Pero cuando los entreguen, no se preocupen por lo que van a decir, pues no ser?n ustedes los que hablen, sino el Esp?ritu de su Padre el que hablar? por ustedes? (Mt 10, 17-20), (cfr. ibidem)

La acci?n del Esp?ritu en favor de esta fidelidad se verific? especialmente durante las persecuciones contra los Ap?stoles y contra los primeros cristianos, y tambi?n en aquellas persecuciones de todos los siglos, confirmando? las palabras que Jes?s pronunci? en el Cen?culo: ?Cuando venga el Par?clito, que yo os enviar? de junto al Padre..., ?l dar? testimonio de m?. Pero al mismo tiempo les dice a sus disc?pulos: "tambi?n ustedes dar?n testimonio, porque est?n conmigo desde el principio" (Jn 15, 26-27). Esta misma acci?n del Esp?ritu nos sostiene a nosotros cristianos, y nos da fuerzas hoy por medio de la gracia para ser fieles al Evangelio; suscitando tambi?n? la exigencia de evangelizar y de dar testimonio en la misi?n.

- Tambi?n? la presencia del Esp?ritu nos mueve a ser fieles a la Iglesia en la Liturgia. Es que la Liturgia, tiene como sujeto propio a Cristo resucitado y glorificado en el Esp?ritu Santo. En ella, como nos dice San Agust?n, se pone de relieve c?mo en la Eucarist?a Cristo mismo nos asimila a s?. Pero tambi?n en la Liturgia, el Esp?ritu Santo es el pedagogo de la fe del Pueblo de Dios, el art?fice de las "obras maestras de Dios", que son los sacramentos. El deseo y la obra del Esp?ritu en el coraz?n de la Iglesia es que vivamos de la vida de Cristo resucitado. Cuando encuentra en nosotros la respuesta de fe que ?l ha despertado, entonces se realiza una verdadera cooperaci?n. Por ella, la Liturgia viene a ser la obra com?n del Esp?ritu Santo y de la Iglesia (cfr. CATIC n? 1091 y cfr. Sacramentum Caritatis, 36).

Por lo cual, dado que? la liturgia eucar?stica es esencialmente acci?n de Dios que nos une a Jes?s a trav?s del Esp?ritu Santo, su fundamento, como nos ense?a Benedicto XVI,? no puede estar? sometido a nuestro arbitrio ni? ceder a la presi?n de la moda del momento. En esto tambi?n es v?lida la afirmaci?n? de san Pablo: ? Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo ? (1 Co 3,11) (cfr. ibidem, 37).

De esta manera, por medio del Esp?ritu Santo nos ponemos en toda acci?n lit?rgica en comuni?n con Cristo para formar su Cuerpo. As?,? "en la Liturgia se realiza la cooperaci?n m?s ?ntima entre el Esp?ritu Santo y la Iglesia. El Esp?ritu de comuni?n permanece indefectiblemente en la Iglesia, y por eso la Iglesia es el gran sacramento de la comuni?n divina que re?ne a los hijos de Dios dispersos. El fruto del Esp?ritu en la Liturgia es inseparablemente comuni?n con la Trinidad Santa y comuni?n fraterna (cf 1 Jn 1,3-7)" (CATIC 1108).

-? Finalmente, esta fidelidad a la Iglesia est? en estrecha relaci?n con la unidad y la oraci?n por la unidad al Esp?ritu Santo. As? como la unidad de la Iglesia futura se basa en la fe que Pedro profes?: "Nosotros creemos. Y sabemos que t? eres el Santo, consagrado por Dios" (Jn 6,69);? la unidad se funda en la fe en Dios, y en su enviado Jesucristo..? Y el mismo? Se?or nos ense?? a pedir por la unidad que solo podemos alcanzar como un don? a partir de Dios,? (cfr. Jes?s de Nazaret, pg.118), una unidad que deja ver la acci?n y la presencia del Esp?ritu. Como nos dice el Catecismo de la Iglesia : "El Esp?ritu Santo que habita en los creyentes y llena y gobierna a toda la Iglesia realiza esa admirable comuni?n de fieles y une a todos en Cristo tan ?ntimamente que es el Principio de la unidad de la Iglesia" (CATIC 813) .

Los invito cordialmente a Vivir esta solemnidad de Pentecost?s como los Ap?stoles, reunidos junto a la Sant?sima Virgen Mar?a, Madre de Jes?s y de la Iglesia. A Ella le pedimos tambi?n que el amor del Esp?ritu Santo, nos lleve a amar tambi?n a la Iglesia de su Hijo.?

Mons. Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario?


Publicado por verdenaranja @ 22:38  | Hablan los obispos
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