Mi?rcoles, 06 de julio de 2011

Homil?a de monse?or Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas para el domingo de Pentecost?s (12 de junio de 2011). (AICA)?

LA IGLESIA DESDE PENTECOST?S ??????????

En este domingo estamos celebrando la gran Solemnidad de Pentecost?s. El Evangelio de San Juan (20, 19-23), nos muestra a Jesucristo Resucitado, enviando a sus Ap?stoles, a aquellos que fueron elegidos entre los disc?pulos: ?Como el Padre me envi? a m?, yo tambi?n los env?o a ustedes? (Jn. 20,21). Y les otorga el poder para ejercer el ministerio de perdonar y retener los pecados, que los sacerdotes ejercen en el Sacramento de la confesi?n: ?Al decirles esto, sopl? sobre ellos y a?adi?: ?Reciban el Esp?ritu Santo. Los pecados ser?n perdonados a los que ustedes se los perdones, y ser?n retenidos a los que ustedes se los retengan? (Jn. 20,22-23). Es bueno recordar que estos hombres eran como nosotros. Ellos estaban orando ?junto a Mar?a?, en el cen?culo, en la ma?ana de Pentecost?s, cuando el Par?clito prometido, el Esp?ritu Santo descendi? sobre ellos (Hch. 2). En esa ma?ana de hace casi 2000 a?os naci? la Iglesia. El Esp?ritu Santo prometido va acompa??ndola y lo har? hasta el final de los tiempos.

En esta reflexi?n de Pentecost?s quiero tener especialmente presente a la Iglesia. Los cristianos por el bautismo somos parte de la Iglesia. Nuestra fe en Jesucristo, el Se?or, por un lado tiene una dimensi?n de compromiso personal y por otro necesariamente tiene una dimensi?n comunitaria-eclesial.

Es importante subrayar que dif?cilmente la fe de un cristiano pueda madurar sin esta relaci?n a la comunidad eclesial, a la formaci?n permanente, a la necesidad de recurrir a los sacramentos, a la Palabra de Dios y al Magisterio de la Iglesia, que nos permite iluminar los acontecimientos que vivimos y nos fortalecen a realizar opciones a veces dif?ciles que ayuden a humanizar y evangelizar nuestra cultura. Al respecto quiero citar un texto clave para profundizar en la necesaria eclesialidad en la espiritualidad de un cristiano, sobre todo en este inicio del siglo XXI caracterizado por un excesivo individualismo y subjetivismo. En Evangelii Nuntiandi el Papa Pablo VI nos dice: ?Existe, por tanto un nexo ?ntimo entre Cristo, la Iglesia y la Evangelizaci?n. Mientras dure este tiempo de la Iglesia, es ella la que tiene a su cargo la tarea de evangelizar. Una tarea que no se cumple sin ella ni mucho menos contra ella. En verdad, es conveniente recordar esto en un momento como el actual, en que no sin dolor podemos encontrar personas, que queremos juzgar bien intencionadas, pero que en realidad, est?n desorientadas en su esp?ritu, las cuales van repitiendo que su aspiraci?n es amar a Cristo, pero sin la Iglesia, escuchar a Cristo, pero no a la Iglesia. Lo absurdo de esta dicotom?a se muestra con toda claridad en estas palabras del Evangelio: ?El que a vosotros desecha, a m? me desecha? (Lc.10,16). ?C?mo va a ser posible amar a Cristo sin amar a la Iglesia, siendo as? que el m?s hermoso testimonio dado a favor de Cristo es de San Pablo: ?Am? a la Iglesia y se entreg? por ella?? (Ef. 5,25).

Durante estos a?os como Iglesia diocesana vamos asumiendo nuestro primer S?nodo Diocesano, as? como el documento de Aparecida, algo vivido con intensidad en el a?o 2007. Tanto en el ?mbito del laicado, la familia y los j?venes encontramos espacios que nos implican a profundizar la dimensi?n discipular y misionera. En nuestras distintas comunidades ya sean parroquiales, educativas, movimientos y asociaciones estos temas nos desaf?an a encontrar respuestas adecuadas a las nuevas situaciones que nos plantea este inicio del siglo XXI.

Tambi?n en este domingo quiero especialmente tener presente a la Parroquia Esp?ritu Santo que cumple sus bodas de oro, y rezar tambi?n por los padres redentoristas que en diversos lugares de nuestra Provincia, as? como en esta Parroquia han puesto su coraz?n misionero y evangelizador. All? en este Pentecost?s celebraremos tan importante fiesta y como Di?cesis estaremos unidos a ellos.

En el documento de Aparecida se vuelve a se?alar que la Misi?n de la Iglesia es Evangelizar. En este nuevo Pentecost?s quiero terminar esta reflexi?n con un texto que expresa el gozo que tiene la Iglesia sobre el amor de Dios: ?Anunciamos a nuestro pueblo que Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que est? cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompa?a en la tribulaci?n, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas. Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras? (30).

Con la alegr?a de celebrar la venida del Esp?ritu Santo sobre su Iglesia, en este Pentecost?s, les env?o un saludo cercano y hasta el pr?ximo domingo.?

Mons. Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas?


Publicado por verdenaranja @ 22:37  | Homil?as
 | Enviar