Jueves, 07 de julio de 2011

ZENIT nos ofrece el discurso que realiz? monse?or Silvano Tomasi, el observador de la Santa Sede en las Naciones Unidas en Ginebra, en una reuni?n en el Vaticano, del 27 al 28 de mayo, sobre ?La centralidad del cuidado para la Persona en la Prevenci?n y Tratamiento de enfermedades causadas por el VIH/SIDA?.

El discurso de monse?or Tomasi se titula ?El papel internacional de la Iglesia Cat?lica en la Prevenci?n y Tratamiento del VIH/SIDA?.

Con mucha gratitud a monse?or Zygmunt Zimowski, Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de Salud, y en solidaridad fraterna con ?l, comparto estas reflexiones sobre el papel importante de la Iglesia en el ?mbito del amplio abanico de instituciones intergubernamentales y globales involucradas en la respuesta a una pandemia como el VIH y el SIDA. Antes de iniciar este debate, tambi?n quiero saludar con especial respeto y reconocimiento, al se?or Michel Sidib?, que es responsable de dirigir el Programa sobre el SIDA co-patrocinada por el conjunto de las Naciones Unidas y quien aprovecha a su vez todas las oportunidades de reconocer y agradecer a la Iglesia Cat?lica y a otras organizaciones religiosas por sus contribuciones ?nicas e inflexibles en la lucha contra esta urgente crisis de salud.

Desde los tiempos en que la pandemia del SIDA fue identificada por primera vez, en el principio de los a?os '80, el compromiso inmediato de varias ?rdenes religiosas, las organizaciones de C?ritas diocesanas y nacionales, y otras instituciones de la Iglesia Cat?lica que nacieron para dar una respuesta a la salud, el entorno social, y las necesidades pastorales de la gente que viv?a y mor?a con enfermedades relacionadas con el SIDA, ha sido ampliamente conocida y documentada. Por tanto no fue una sorpresa que la Santa Sede, y las organizaciones internacionales vinculadas con la Iglesia Cat?lica se mostrasen interesadas en compartir sus experiencias y puntos de vista con la coordinaci?n global emergente de salud p?blica para responder a los retos planteados por el VIH y el SIDA. La representaci?n de la Santa Sede en Ginebra supervis? el establecimiento del Programa Global del SIDA (GPA) en la Organizaci?n Mundial de la Salud. Priorizando la pandemia, en 1987, como un foco importante de reflexi?n y de acci?n, C?ritas Internacional acudi? regularmente a las reuniones del Comit? de Gesti?n de la GPA, y en ocasiones, fue consultada por el director primero, el doctor Jonathan Mann y su equipo de expertos, con respecto a a ?las lecciones aprendidas? de forma pr?ctica por las organizaciones cat?licas que serv?an a los enfermos y moribundos, as? como tambi?n a las personas queridas que sobreviv?an a aquellos que se hab?an visto tan tr?gicamente afectados por esta epidemia mortal y compleja. Es muy probable que la sensibilidad del Dr. Mann hacia los derechos humanos y determinantes sociales de la difusi?n cada vez mayor del VIH estuviese influenciada por las consultas a programas relacionados con la Iglesia Cat?lica que vieron la situaci?n de una forma integral, incluyendo las dimensiones sociales, econ?micas, emocionales y espirituales de la persona que viv?a con o afectada por el VIH, en lugar de hacerlo desde una perspectiva meramente m?dica o cient?fica.

Desde el establecimiento del ONUSIDA, en 1995, como un Programa Conjunto, que inclu?a el co-patrocinio de diez diferentes agencias de Naciones Unidas, la Santa Sede, as? como distintas organizaciones inspiradas por la Iglesia Cat?lica, como C?ritas Internacional, Catholic Relief Services, la Asociaci?n Juan Pablo II han participado, como observadores, en las reuniones semestrales de la Junta Coordinadora del Programa del ONUSIDA. De forma similar, se pide a estas estructuras cat?licas que contribuyan en distintos grupos de trabajo, planeando estrategias, y desarrollo de pol?ticas y directrices pr?cticas, no s?lo por la ONUSIDA, tambi?n por varias agencias asociadas.

En 2006, C?ritas Internacional, con el apoyo de la Misi?n del Observador Permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas y de Agencias Especializadas en Ginebra, cooperaron con ONUSIDA y la Organizaci?n Mundial de la Salud para convocar a unos 70 representantes de las organizaciones inspiradas por la Iglesia Cat?lica de mayor compromiso en la respuesta mundial al VIH y el SIDA. En esa ocasi?n, y de forma transparente, se mantuvo un di?logo abierto entre los trabajadores ?de la vi?a? en algunas de las zonas rurales m?s aisladas de la prevenci?n del VIH, tratamiento y programas de atenci?n de los pa?ses con bajos ingresos y los funcionarios de las mencionadas agencias de Naciones Unidas. Esta convocatoria permiti? un gran avance en la comprensi?n de los expertos de salud p?blica con respecto a la amplitud y la profundidad de la respuesta de la Iglesia a esta pandemia y abrieron las puertas a la colaboraci?n entre la Iglesia, gobiernos y organizaciones internacionales en los niveles, regionales, nacionales y locales.

Otro gran paso adelante en una mayor comprensi?n de la actividad internacional de la Iglesia en respuesta al SIDA ha sido facilitado por los informes de asignaci?n de tales actividades en el sur de ?frica (publicadas como los mejores informes de la pr?ctica por la ONUSIDA), del trabajo del Dream Project para prevenir la transmisi?n del VIH de madre a hijo (publicado como mejor pr?ctica por WHO), en la encuesta realizada por la Joint Commission on Health of Unions of Superiors General on the HIV/AIDS de las congregaciones religiosas de todo el mundo (dise?ado con el apoyo de expertos investigadores t?cnicos de la ONUSIDA), y de la asignaci?n nacional de varios ejercicios realizados a nivel regional por el Simposio de las Conferencias Episcopales de ?frica y Madagascar, y, a nivel nacional, por las Conferencias Episcopales de pa?ses como India, Kenya, Tailandia y Myanmar. Estos estudios demuestran claramente la contribuci?n significativa de la Iglesia a este campo en ?reas como: Prevenci?n, Atenci?n, Tratamiento, Servicios para Ni?os Hu?rfanos y Vulnerables, Promoci?n, Capacitaci?n, Reflexi?n Teol?gica, Cuidado Pastoral, y Participaci?n Interreligiosa. La informaci?n b?sica y estrategias para promover la implementaci?n de acciones en estos campos de acci?n eclesial se presentan claramente en la publicaci?n titulada Formaci?n Pastoral para afrontar el VIH/SIDA, desarrollado por la C?ritas Internacional. El libro, publicado originalmente por Publicaciones Paulinas de ?frica est? disponible en varios idiomas.

La Santa Sede ha tratado de controlar el establecimiento, as? como la pol?tica y el funcionamiento, de Global Fund to Fight AIDS, TB, and Malaria. A pesar de la muy significativa e impresionante carga que supone la atenci?n asumida por la Iglesia Cat?lica en respuesta a estas tres pandemias que amenazan la familia humana en la era moderna[1], s?lo una peque?a parte de los fondos distribuidos por esta estructura innovadora han sido, de hecho, destinadas a las organizaciones religiosas. De acuerdo con un estudio sobre este tema, realizado en 2008, s?lo el 5'4% de los fondos de Global Funds fueron recibidos por las organizaciones religiosas.[2] Entendemos que hay un progreso lento pero constante en hacer disponibles estos fondos a programas patrocinados por la Iglesia Cat?lica. Creo que el dr. Chritoph Benn, que es muy conocido por nosotros en Ginebra y quien participar? como orador experto en esta Conferencia, ser? capaz de aportar datos actualizados a este respecto. Lamentablemente, sin embargo, todav?a perece haber mucha resistencia entre algunas fundaciones internacionales en el ofrecimiento de fondos para apoyar respuestas basadas en la fe al VIH y SIDA.

Ahora vamos a examinar ?reas en las que la Santa Sede y las organizaciones inspiradas por la Iglesia Cat?lica han influido con ?xito en la pol?tica global y en las pr?cticas relacionadas con esta pandemia. En todos estos casos, dicha actividad se ha desarrollado en conformidad con con la misi?n magisterial, diaconal y pastoral.

Mucha energ?a educacional y experiencia se ha centrado en el ?rea de prevenci?n de la propagaci?n de la infecci?n del VIH. Muchos gobiernos, autoridades sanitarias p?blicas, e incluso algunas agencias de las Naciones Unidas han preferido promover una incompleta ?soluci?n r?pida? como el enfoque basado exclusivamente de la promoci?n y distribuci?n de preservativos. La Iglesia Cat?lica, por otro lado, insisti? en estrategias de prevenci?n conforme a su ense?anza sobre la dignidad de la persona humana, la santidad del matrimonio, y la necesidad de ejercer la responsabilidad en las relaciones ?ntimas humanas mediante la observaci?n de la abstinencia sexual fuera del matrimonio y la mutua y permanente fidelidad dentro del matrimonio. Esto dio lugar a falsas afirmaciones de que la jerarqu?a cat?lica era un obst?culo a la prevenci?n efectiva del VIH y que era ?culpable? de las muertes relacionadas con el SIDA de millones de personas. Podemos estar agradecidos por la valent?a y la sabidur?a de expertos como el dr. Edward C. Green que fue capaz de demostrar la evidencia basada en que la promoci?n de un cambio de un comportamiento hacia unas relaciones sexuales m?s responsables ha sido mucho m?s efectiva que la promoci?n del preservativo en la disminuci?n de nuevas infecciones del VIH.[3]

A este respecto, la Misi?n de Observaci?n Permanente de la Santa Sede en Ginebra y en Nueva York han puesto de relieve en repetidas ocasiones el tema de la responsabilidad en las relaciones interpersonales en los encuentros de la ONUSIDA, La Organizaci?n Mundial de la Salud, y en las sesiones m?s amplias basadas en las Sesiones Especiales sobre el SIDA que fueron convocadas por las Asambleas Generales de las Naciones Unidas de 2001, 2006, 2008 y que pronto se convocar? en junio de 2011. El Beato Juan Pablo II, de venerada memoria, ilustr? este duradero e inalterable valor durante su discurso en la Conferencia del SIDA, convocada por el Consejo Pontificio para los Agentes Sanitarios en noviembre de 1989: ?...la Iglesia, int?rprete segura de la Ley de Dios y 'experta en humanidad', se ocupa no s?lo de afirmar una serie de 'no' a los patrones de comportamiento particulares, pero sobre todo para proponer un estilo de vida totalmente significativo para la persona.?[4] Esta misma ense?anza ha sido reafirmada recientemente por nuestro actual Santo Padre el Papa Benedicto XVI, durante su entrevista con el periodista alem?n, Peter Seewald, en su ?ltima publicaci?n ?Luz del mundo: el Papa, la Iglesia y los Signos de los Tiempos: ?...no podemos solucionar los problemas repartiendo preservativos. A?n queda mucho por hacer. Debemos estar cerca de la gente, debemos guiarles y ayudarles; y lo debemos hacer antes y despu?s de que contraigan la enfermedad?.

4. La Iglesia no ha limitado su atenci?n a la ense?anza de la prevenci?n del VIH; sino que tambi?n se ha comprometido en la eliminaci?n de la discriminaci?n contra los que viven con o afectados por el VIH, especialmente en el rechazo de toda marginalizaci?n basada en la falsa premisa de que el SIDA es un ?castigo? enviado por Dios. As? las palabras de la Conferencia Episcopal del Sur de ?frica, escritas en 2001, han resonado en las instrucciones del magisterio de los obispo de muchos otros pa?ses: ?el SIDA no debe ser nunca considerado como un castigo de Dios. ?l quiere que tengamos salud y no que muramos de SIDA. Es para nosotros un signo de los tiempos que desaf?an a todas las personas a una transformaci?n interior y a seguir a Cristo en su ministerio de curaci?n, misericordia y amor?.[5]

5. Inspirado en el mandato del Evangelio de priorizar las necesidades de los pobres y de los d?biles, la Iglesia ha elevado siempre su voz para se?alar e insistir en una justa soluci?n que consista en una justa distribuci?n de los recursos en la respuesta mundial a la pandemia del VIH. El Beato Juan Pablo II expres? su urgente preocupaci?n sobre este tema en su carta al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan en ocasi?n de la primera Sesi?n Especial de las Naciones Unidas sobre el SIDA en 2001. En ella recordaba las palabras del Concilio Vaticano II con respecto a la destinaci?n com?n de los bienes [6], haciendo el siguiente llamamiento urgente: ?A causa de esta hipoteca social, incluida en la ley internacional por la afirmaci?n, entre otras, del derecho de cada individuo a la salud, pido a los pa?ses ricos que respondan a las necesidades de los pacientes de VIH/SIDA de los pa?ses pobres con todos los medios disponibles, de manera que estos hombres y mujeres afligidos en el cuerpo y en el alma sean capaces de tener acceso a las medicinas que necesitan para tratarse?.[7]

De nuevo el Papa Benedicto XVI reafirm? las mismas preocupaciones cuando puso de relieve, en 2006, durante su discurso a los participantes de la 21? Conferencia Internacional promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, al destacar, con mucha preocupaci?n ?... la importancia de la colaboraci?n con varios organismos p?blicos para que la justicia social pueda ser implantada en esta sensible ?rea de tratamiento? y cuidado de las enfermedades infecciosas como el VIH o la tuberculosis y la urgente necesidad de una ?distribuci?n justa de los recursos para la investigaci?n y el tratamiento, as? como la promoci?n de unos est?ndares de vida que ayuden a prevenir la aparici?n y limiten la difusi?n? de dichas enfermedades.[8]

Con el fin de asegurar que estas palabras de ponen en pr?ctica, la Santa Sede, as? como las distintas organizaciones internacionales de inspiraci?n cat?lica, incluidas C?ritas Internacional, la Asociaci?n Juan XXIII, la International Catholic Child Bureau,y las congregaciones religiosas que tienen representaci?n en las Naciones Unidas, han supervisado cuidadosamente y han realizado aportaciones a los procesos de las Naciones Unidas para promover flexibilidad en la aplicaci?n de los derechos de propiedad intelectual, la promoci?n de un Acceso Universal al tratamiento preventivo, cuidado y apoyo a las personas que viven con o afectadas por la pandemia del VIH, y una especial atenci?n a los derechos de los ni?os afectados por el VIH y otras enfermedades, asegurando el acceso a un diagn?stico precoz y un tratamiento adaptado a los ni?os para estas enfermedades.

6. La Iglesia no pod?a ignorar su misi?n esencial como Pastor del Pueblo de Dios. Por esto la Santa Sede pone de relieve las necesidades espirituales de la gente en sus intervenciones en las Naciones Unidas y en otros foros inter-gubernamentales. En la Constituci?n de la Organizaci?n Mundial de la Salud, la definici?n de salud se extiende m?s all? de las intervenciones m?dicas y de los determinantes sociales para incluir ?un estado de bienestar completo f?sico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedades o afecciones [9]. En su comentario sobre la ?Promoci?n y protecci?n de los derechos humanos, civiles, pol?ticos, econ?micos, sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo? durante la 7? Sesi?n del Concilio sobre Derechos Humanos, la delegaci?n de la Santa Sede reconoci? ?as? mismo, la necesidad de asegurar el acceso a una asistencia espiritual entre las condiciones que garanticen el pleno disfrute del derecho a la salud?[10]. Tambi?n aprovecho la ocasi?n para discrepar de las reclamaciones en el informe del Special Rapporteur on the Right of Everyone to the Enjoyment of the Highest Attainable Standard of Physical and Mental Healthde que algunos derechos humanos son absolutos? [11] y para insistir en que ?no puede hacerse ning?n compromiso con el derecho de la vida de una persona, desde su concepci?n hasta su muerte natural, ni con la capacidad de la persona de gozar de la dignidad que fluye de este derecho?. [12]

7.Mi conclusi?n ser? breve, porque creo que ya nuestro Santo Padre ha resumido el tema de esta presentaci?n, de un modo claro e incuestionable, y as? voy a terminar citando de nuevo los comentarios que le hizo al periodista, Peter Seewald: ?... La Iglesia hace m?s que cualquier otro. Porque es la ?nica instituci?n que ayuda a las personas de cerca y de forma concreta, con prevenci?n, educaci?n, ayuda, consejo y acompa?amiento. Y porque no tiene rival en el tratamiento ? (a las personas que viven con o afectadas por el VIH o el SIDA), especialmente con los ni?os con SIDA?. [13]

La acci?n efectiva realizada por la Iglesia Cat?lica en respuesta a la pandemia global del VIH ha sentado precedente. Otra buena noticia ha sido el anuncio hecho hoy en relaci?n a la efectividad del tratamiento anti-retroviral en la prolongaci?n de la vida y en la mejora de la calidad de vida entre aquellos que ya viven con el virus y la eficiencia de este tipo de tratamiento en la prevenci?n de la difusi?n del VIH. Sin embargo, el hecho es que todav?a queda un largo camino por recorrer: 33 millones de personas en todo el mundo viven con el VIH; por cada persona que consigue el acceso a la medicaci?n de anti-retrovirales que salvan la vida, dos se contagian con el virus, 7.100 cada d?a; actualmente 10 millones de personas que necesitan estas medicinas no tienen acceso a ellas y en un reciente estudio realizado por las agencias de financiaci?n y asistencia t?cnica inspiradas por la Iglesia Cat?lica, dan informes de las organizaciones asociadas de los pa?ses de bajos y medios ingresos sobre que los recortes en la financiaci?n internacional han dado lugar a importantes retrasos en la recepci?n de los fondos prometidos, la insistencia en el cumplimiento de resultados previamente establecidos con menos fondos, restricciones en la aceptaci?n de nuevos pacientes en el total de casos a tratar, y de una gran incertidumbre con respecto a la sostenibilidad futura de programas anti-retrovirales que salvan la vida.[14]

La Iglesia como comunidad de fe, esperanza y amor no puede descansar en su misi?n de servicio dirigida a poner a cada una de las personas humanas en el centro de la respuesta global al VIH y a realizar una promoci?n m?s firme y los esfuerzos conjuntos para segurar que este tipo de personas ?tengan vida y la tengan en abundancia?.[15]

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[1] Un estudio de 2007 realizado por la Organizaci?n Mundial de la Salud y otras indican que entre el 40 y el 70% de la atenci?n sanitaria en ?frica Sub-sahariana se lleva a cabo por organizaciones religiosas.

[2] Informe del Dr. Christoph Benn, Director de Relaciones Exteriores, Global Fund to Fight AIDS, TB and Malaria, durante una Conferencia sobre ?La ampliaci?n de la participaci?n de las organizaciones religiosas en los procesos del Fondo Mundial, realizada en Dar-Es-Salaam, Abril 2008.

[3] Edward C. Green y Allison Herling Ruark, ?AIDS and the Churches: Getting the Story Right?, First Things,?http://www.firstthings.com/article.php3?id_article=6172?; Edward C. Green, Promesas rotas: C?mo el SIDA ha traicionado al mundo desarrollado, ISBN 978-1-93-6227-00-6, Sausalito, California, USA: Poli-Point Press, LLC, 2011.

[4] Papa Juan Pablo II, Discurso a la IV Conferencia Internacional del Consejo Pontificio para la Asistencia Pastoral a los Agentes de la Salud, ?LA Iglesia ante el desaf?o del SIDA: Prevenci?n digna de la Persona Humana y Asistencia en completa solidaridad?15 de noviembre de 1989.?

[5] Un Mensaje de esperanza de los obispos cat?licos a la gente de Dios de Sud?frica, Botswana y Swazilandia, 30 de julio de 2001.

[6] Gaudium et Spes, 7,1, con lo mencionado por el Papa Juan Pablo II en Centesimus Annus, 30.

[7] Mensaje de Juan Pablo II al secretario general de las Naciones Unidas, en ocasi?n de la Sesi?n Especial sobre el SIDA de la Asamblea General de Naciones Unidas, 25-27 de junio de 2001.

[8]http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/november/documents/hf_ben-xvi_spe_20061124_pc-health_en.html

[9] Pre?mbulo a la Constituci?n de la Organizaci?n Mundial de la Salud adoptada por la Conferencia Internacional de la Salud, Nueva York 19 de junio al 22 de julio de 1946; firmada en 22 de julio de 1946 por los representantes de 61 estados (Documentos Oficiales de la Organizaci?n Mundial de la Salud, n? 2, p. 100) y que entr? en vigor el 7 de abril de 1948.

[10] Carta para los Agentes Sanitarios, #40, Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Ciudad del Vaticano, 1995.?http://www.healthpastoral.org/pdffiles/Charter_06_Chapter2.pdf

[11] Documento A/HRC/7/11, 31 de enero de 2008, #63.

[12] Intervenci?n de monse?or Silvano M. Tomasi, Nuncio Apost?lico, Observador Permanente de la Santa Sede en Ginebra en la 7? Sesi?n del Consejo de los Derechos Humanos, Item 3: Promoci?n y protecci?n de los derechos humanos civiles, pol?ticos, econ?micos, sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo, 11 de marzo de 2008.

[13] Benedicto XVI, ?Luz del mundo: el Papa, la Iglesia y los Signos de los tiempos ? Una conversaci?n con Peter Seewald?, Ignatius Press 2010, ?ISBN # 9781586176068, pp. 117-119.

[14] ?Mantener los compromisos para el VIH y el SIDA: Acceso para todos al tratamiento, prevenci?n, cuidado y apoyo? A Position Paper from the Catholic HIV and AIDS Network (CHAN), Abril 2011.

[15] Juan 10, 10

[Traducci?n del original en ingl?s por Carmen ?lvarez]


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