Viernes, 08 de julio de 2011

Homil?a de monse?or Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes, para la Fiesta de Pentecost?s (12 de junio de 2011). (AICA)

EL ESP?RITU DE DIOS???????????

?El Esp?ritu Santo que durante largo tiempo ha sido como un Dios desconocido, con los movimientos eclesiales ha entrado en la conciencia? de muchos cristianos. De rezos pausados de oraciones al Esp?ritu se lleg? a su experiencia din?mica que apela a la profundidad del coraz?n y se manifiesta visiblemente. Y en la Biblia se descubre de nuevo su presencia en la historia, desde la creaci?n hasta el tiempo de la Iglesia.

En los inicios el Esp?ritu se cern?a sobre las aguas, dando forma y vida a lo que Dios iba creando. El universo entero es su obra y un reflejo de su asombrosa diversidad en la unidad. Todo lo que la ciencia va descubriendo de la creaci?n en su? grandeza, nos causa estupor y veneraci?n frente al misterio. Percibimos espont?neamente que detr?s de este mundo, tanto en sus dimensiones ?infinitas cuanto en su organizaci?n microsc?pica, hay un esp?ritu superior que no forma parte del mismo mundo. Nosotros, los hombres, por ser dotados de inteligencia, somos ?capaces de conocerlo.? Pero nuestra libertad tambi?n hace posible que lo ignoremos.

Dios, sin embargo, no abandona la? obra de sus manos. En la historia de la salvaci?n eligi? hombres y mujeres para que el Esp?ritu actuara a trav?s de ellos para orientar a los dem?s. Juan el Bautista fue el ?ltimo en el Antiguo Testamento al que colm? con sus dones. Pero la manifestaci?n mayor fue, cuando de manera ?nica fecund? el seno de Mar?a, para que diera a luz al Hijo de Dios encarnado. Sobre ?l repos? el Esp?ritu, dando cumplimiento a la profec?a mesi?nica de Isa?as: ?El Esp?ritu del Se?or est? sobre m?, porque me ha consagrado por la unci?n?. ?Fue el Esp?ritu que llev? a Jes?s al desierto para enfrentar al maligno; fue por el poder del Esp?ritu que expulsaba a los demonios; y prometi? el Esp?ritu a sus amigos en la hora, cuando tengan que defenderse ante las autoridades. ?Es el Esp?ritu que les iba a? ense?ar y recordar todo lo que Cristo hab?a dicho y los conducir?a a la verdad completa. Para esto el Se?or ten?a que ser glorificado por su muerte y su resurrecci?n. Primero ?l ten?a que entregar su esp?ritu en las manos del Padre, para darlo despu?s como resucitado a los ap?stoles, soplando sobre ellos. Y finalmente, en Pentecost?s derram? profusamente el Esp?ritu sobre la comunidad de los creyentes. El Esp?ritu que se hab?a acostumbrado a vivir en el hombre en la persona de Jes?s, como dice San Ireneo, sali? de ?l para entrar en los disc?pulos para que formaran con Cristo un solo cuerpo. As? naci? en Pentecost?s la Iglesia, como comuni?n de amor en el Esp?ritu.

En ella ?cada uno y cada una participamos de la diversidad de dones, de ministerios, de actividades, que proceden del mismo Esp?ritu. No hay nadie que no haya recibido un don. El Esp?ritu quiere? manifestarse por nosotros para el bien com?n. Lo que hemos recibido gratuitamente, con generosidad debemos brindarlo. La expansi?n de la fe que produjo el Esp?ritu Santo en Pentecost?s no ha llegado todav?a a su fin. La misi?n sigue. Y nos toca ahora a nosotros anunciar a Cristo a los alejados y a los que todav?a no lo conocen, para que el Esp?ritu pueda darles la vida en plenitud.??

Mons. Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes?


Publicado por verdenaranja @ 22:46  | Homil?as
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