Viernes, 08 de julio de 2011

Reflexi?n a las lecturas del domingo quince del Tiempo Ordinario - A, ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel P?rez Pi?ero bajo el ep?grafe "ECOS DEL D?A DEL SE?OR".

ECOS DEL D?A DEL SE?OR
Domingo 15 del T.?Ordinario?A?

Queridos amigos y amigas:

La escena que nos presenta el Evangelio de este domingo no puede ser m?s hermosa: ?Jes?s que sale de casa a ense?ar?!

Y se re?ne tanta gente, que tiene que subirse a una barca y, desde la barca, les habla con un lenguaje sencillo, que pueden entender todos. ?Qu? escena, que cuadro m?s hermoso! ?No te lo imaginas?: Jes?s desde la barca ense?ando a una multitud.

Y el texto evang?lico a?ade: ?Les habl? mucho rato en par?bolas?, es decir, comparaciones sencillas que todo el mundo entiende y al, mismo tiempo -?qu? misterio!- en las que ?los sabios y entendidos? tropiezan porque ?miran sin ver y escuchan sin o?r ni entender?.

Estos domingos el Evangelio de S. Mateo nos va presentando las? ?par?bolas del Reino? que suelen comenzar diciendo: ?El reino de los cielos se parece a??

La par?bola de este domingo es la del ?Sembrador?. Un texto verdaderamente hermoso.

Se imagina el Se?or un agricultor que, que sale a sembrar? Y al echar? la semilla,? cae en diversos tipos de tierra: al borde del camino, en terreno pedregoso, entre zarzas, en tierra buena. Y como diversa es la tierra, diverso es tambi?n el resultado de la siembra.

A llegar a casa explica a los disc?pulos lo que significa la par?bola?

La par?bola va dirigida a los que escuchan? De los que no escuchan, de los alejados, que dir?amos hoy, no dice nada? ? ? Hoy va para los cristianos practicantes, los que escuchan su Palabra, los que van a Misa?

A la luz de esta par?bola? hay que reflexionar seria y detenidamente sobre esta cuesti?n fundamental: ?Qu? clase de tierra soy yo?

Tendr?amos que preguntarnos, en concreto: ?En qu? clase de tierra est? cayendo la Palabra de Dios en mi vida?

?Ser? borde del camino donde no se entiende la Palabra, y el Maligno roba lo sembrado en el coraz?n?

?Ser? terreno pedregoso donde la Palabra de Dios se escucha y se acepta con alegr?a, pero no queda bien ?enraizada?, no hay constancia y, en cuanto llega una dificultad o ?persecuci?n por la Palabra?,? sucumbe?

?Ser? yo zarzas donde la Palabra de Dios se escucha, pero los afanes de la vida y la seducci?n de las riquezas la ahogan y se queda est?ril?

?O ser?, por ventura, tierra buena, donde la Palabra se entiende y da fruto?

?Tendr? esa dicha? Y cu?nto fruto doy??Ser? el ciento por uno? ?O ser?, m?s bien, el setenta o el treinta?

Es ?sta una de las cuestiones m?s importante que podemos plantearnos en la vida? Y hemos de estar siempre pendientes porque es una cuesti?n decisiva? De vida o de muerte en nuestra existencia ?cristiana?

No olvidemos que el agricultor es paciente? Pero tambi?n muy exigente. Tiene que garantizar los recursos que necesita en su vida.

Y cuando no los consigue, se deja la agricultura ?para dedicarse a ?otro trabajo m?s rentable y m?s seguro?

Ya nos advierte el Se?or: ?Yo soy la vid y mi Padre es el vi?ador a todo sarmiento m?o que no da fruto, lo arranca y a todo el que da fruto, lo poda para que d? m?s fruto? (Jn 15, 1-2).

?Que d? m?s fruto?. ?Ese es el anhelo de todo agricultor.

Y el agricultor, el sembrador, por antonomasia, es Jesucristo, el Se?or?

?Y si veo que soy tierra mala, en la que ?la simiente no produce ni siquiera el treinta por uno?, ??qu? voy a hacer?

Muy sencillo. ?Cambiar la tierra, renovar la tierra?!

Los agricultores lo saben hacer muy bien: Van enriqueciendo la tierra: Van echando un poco de tierra nueva y abono? Y va cambiando el terreno? Y comienza a dar fruto la simiente.

Pero hay m?s. Es lo que observaba de ni?o en mi pueblo, en las Bre?as (La Palma): Hab?an unos terrenos ?ridos en la cercan?a del mar. Era un terreno volc?nico y la poca tierra que hab?a, era mala?

?Qu? hicieron entonces los propietarios? Trabajaron el terreno y trajeron ?toda la tierra? en camiones desde otros lugares? Parece una cosa irreal, pero yo lo recuerdo muy bien. Y con la tierra nueva iban formando los canteros? Uno y otro? Hasta que consegu?an toda una finca. Y sembraban la platanera? Y all? comenz? a llegar agua abundante. ??El ?xito fue rotundo?! Terreno volc?nico, tierra buena, sol y agua abundante, ?cosecha abundante y garantizada!?

Y es que la semilla, la Palabra de Dios, tiene una energ?a, una capacidad enorme como nos recuerda la primera lectura. Lo dem?s es cosa de la tierra.

Por eso es siempre posible que se realice en nosotros lo que proclamamos hoy en el salmo responsorial: ?La semilla cay? en tierra buena y dio fruto?.?

Junto con estas sencillas reflexiones les hago llegar a todos mis mejores deseos y un feliz D?a del Se?or.


Publicado por verdenaranja @ 22:55  | Espiritualidad
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