S?bado, 09 de julio de 2011

ZENIT publica el comentario al Evangelio del domingo decimoquinto? del tiempo ordinario (Mateo 13, 1-23), 10 de julio, que ha redactado monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.

Evangelio del domingo: La semilla de Dios en mi libertad

??????????? Este domingo se nos habla de semillas, de lluvia que las riegan, de libertad que permite que sencillamente sean. Acaso para nuestra cultura tecnificada y asf?ltica, puede que nos venga raro o lejano el discurso, pero vale la pena asomarse a ?l humildemente, como quien puede y quiere aprender algo que nos corresponde de veras. Cuando el hombre se abre al don de Dios manifestado en su Palabra, ceden las esclavitudes y saltan nuestras cadenas, y empezamos a ser en ver?dad hijos de Dios como nos dice la segunda lectura (Rom 8,18-23). No siempre la libertad del hombre est? abierta al don de Dios, por eso existe un gemido, una tristeza, una frustraci?n que nos vela la gloria para la cual hemos sido hechos.

????????????????? La Gracia de Dios es como la lluvia, nos dibuja bellamente Isa?as en la primera lectura, pero si nuestros cauces de absorci?n est?n embotados, cerrados a cal y canto,? ?l respetar? delicadamente nuestra cerraz?n y ni siquiera nos humedecer? el m?s grande de los torrentes, por m?s que Dios quiera empaparnos. Este es el plan de Dios, su proyecto y su deseo. Pero ?l no lo impone, sino que lo propone, dejando la ?ltima palabra a nuestra libertad. Tremendo misterio y responsabilidad.

????????????????? As? se entiende esta par?bola que Jes?s mismo explica a sus disc?pulos. La semi?lla es la misma, pero los terrenos de acogida no. Y aqu? est? la cuesti?n, como pl?stica?mente va desgranando la par?bola: no entender la Palabra de Dios porque no nos ha calado (la semilla que cae en el camino); no cuidar eso que se ha entendido ya pero que no nos ha llegado hasta el fondo de nuestro coraz?n (la que cae en terreno pedregoso); pretender escuchar al mismo tiempo a Dios y a otros que contra ?l hablan, y?ndonos al final tras los seductores de turno haciendo as? est?ril lo que el Se?or sembr? en noso?tros (lo sembrado entre zarzas).

????????????????? Pero tambi?n existe el terreno humilde, que acoge con sencillez, aunque sea lento e incluso torpe en asimilar. Importa menos la celeridad y la cantidad del fruto (unos dan ciento, otros sesenta, otros treinta por uno), lo ?nico importante es haber acogido esa semilla de su Palabra y que nos fecundice. ?No quiere Dios sembrarse en nosotros para en nosotros fructificar otra vez el don de la paz y de la gracia, el de la luz y la miseri?cordia, el del perd?n y la alegr?a... todos esos frutos que nuestro amado mundo no con?sigue fabricarse y que sin embargo necesita m?s que nunca? ?Qu? hermosa es la vida de tanta gente sencilla que sin tron?os ni alharacas se han dejado fecundar por Dios, por su lluvia y su semilla! El pueblo nuevo de Dios es un pueblo que huele a tierra mojada de la que nacer? en libertad ese mundo seg?n el coraz?n de Dios. Basta no cerrarse. Basta creerlo, acogerlo y compartirlo. Ojal? tengamos o?dos para o?r, coraz?n para acoger y manos para compartir la semilla de cuanto ?l hace y dice en nuestra peque?ez.


Publicado por verdenaranja @ 10:48  | Espiritualidad
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