Domingo, 10 de julio de 2011

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (18 de junio de 2011). (AICA)

D?A DEL PADRE ??????????

M?s all? del significado circunstancial que pueda tener hablar de un D?a del Padre, su persona lo merece. Su figura forma parte de esas relaciones primarias que hablan de nuestro origen y hacen a la realidad social de nuestra vida. Paternidad, maternidad, filiaci?n y fraternidad evocan esa realidad ?nica y personal que nos define socialmente. Ella pertenece a ese ?humus? del que provenimos y nos da identidad. Hoy queremos festejarlos y agradecerles, a?n sabiendo que su persona no nos determina de un modo absoluto, dado que con nuestra libertad nos engendramos a nosotros mismos.

Sin embargo, en esta misma autonom?a reconocemos su protagonismo en el don de la vida. Nuestro hoy seria impensable sin ellos. Qu? importante cuando su presencia o recuerdo es fuente de riqueza y sabidur?a, y que triste, en cambio, cuando su figura se va desdibujando. Hay algo que es propio en la responsabilidad de ser padre, pero tambi?n nos cabe a nosotros valorar su tarea como la sociedad sostener su misi?n.

La paternidad trasciende la dimensi?n meramente biol?gica de la procreaci?n, por ella pasa la genealog?a de una persona que tiene su inicio en Dios. Toda paternidad tiene su fundamento en Dios. Esto no disminuye su grandeza, por el contrario, la hace part?cipe de un acto creador ?nico y personal de Dios. La fe no niega el valor humano de la paternidad, sino que le da un sentido que la trasciende y enriquece, porque la contempla desde la verdad profunda de lo que es: ?Los padres, como ministros de la vida, nunca deben olvidar que la dimensi?n espiritual de la procreaci?n merece una consideraci?n superior a la reservada a cualquier otro aspecto? (Compendio Doctrina Social de la Iglesia, 237).

Esta conciencia y esta realidad la percibimos, particularmente en la catequesis familiar, cuando vemos los frutos de aquellos padres que asumen su responsabilidad y acompa?an a sus hijos en la Iniciaci?n Cristiana; la paternidad alcanza en ellos, un nivel de realizaci?n espiritual.

La paternidad, como la maternidad, tiene la riqueza del don y la sabidur?a del olvido de uno mismo: ?El deseo de paternidad no justifica ning?n derecho al hijo, en cambio, son evidentes los derechos del hijo, incluso de quien a?n no ha nacido, al que se deben garantizar las mejores condiciones de existencia, mediante la estabilidad de la familia fundada sobre el matrimonio y la complementariedad de las dos figuras, paterna y materna? (Compendio, 235). No siempre se dan las condiciones ideales de una familia, pero siempre debe estar presente la verdad del misterio de la vida y el significado de la mediaci?n de la paternidad y maternidad.

Que triste la ausencia del padre en la vida y la formaci?n del hijo, es un derecho que reclama y necesita. Cu?ntas veces la imagen de Dios Padre, que es fundamento de toda paternidad, sana estas heridas y suple su ausencia. La presencia de Dios es garant?a para el ni?o de saberse amado y nunca abandonado. Les dir?a a los padres en su D?a que Dios los ama y sostiene, y que es la fuerza que da sentido a la vocaci?n que est?n llamados a vivir.

Quiero unir a mi afecto mis oraciones por ustedes, que en este d?a van a ser festejados en sus familias. Tambi?n tengo presente a aquellos que ya no est?n, pero que nos han dejado con su vida un testimonio que nos acompa?a. Reciban de su Obispo que los valora, mi bendici?n en el Se?or Jes?s y Nuestra Madre de Guadalupe.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 20:15  | Hablan los obispos
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