Domingo, 10 de julio de 2011

Mensaje de monse?or Mart?n de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio, con motivo de la celebraci?n de la solemnidad de los santos ap?stoles Pedro y Pablo (29 de junio de 2011). (AICA)

LOS SANTOS AP?STOLES PEDRO Y PABLO Y LA VIDA DE LA IGLESIA ?????

Queridos hermanos sacerdotes y di?conos,
religiosos y religiosas, seminaristas,
amados fieles:

La solemnidad de los Santos ap?stoles Pedro y Pablo, que la Iglesia celebra conjuntamente el 29 de junio, nos invita a pensar sobre el sentido de este recuerdo lit?rgico, reflejo de una profunda verdad teol?gica, y nos permite unirnos espiritualmente en la oraci?n por nuestro Santo Padre el Papa, sucesor de Pedro como obispo de Roma. El mismo Se?or resucitado confi? a Pedro la custodia de sus ovejas, confiri?ndole el mandato de pastorearlas (Jn 21, 15-17), el mismo ap?stol al que diera el encargo de confortar a los hermanos (cfr. Lc 22, 32). Pablo, el ?ltimo de los ap?stoles, con su generosidad e iniciativa tom? r?pidamente la delantera, predicando incansablemente el Evangelio, haci?ndose presente en las comunidades de gentiles ?es decir, no jud?as? con sus visitas y con sus cartas, y estableciendo la Iglesia en ellas. Despu?s de haberse enfrentado por las costumbres rituales practicadas por los jud?os, Pedro y Pablo asumieron finalmente una visi?n com?n, sabiamente abierta a la misi?n universal, y expresada en la carta enviada por los ap?stoles reunidos en el concilio de Jerusal?n (Hech 15); se encontraron en Roma, y all?, con su martirio, pusieron las bases de esa Iglesia, que preside en la caridad.?

En la Iglesia vive la presencia de Jes?s resucitado por el misterio de la santidad, la gracia de los sacramentos, la Palabra inspirada, la comuni?n en la fe, la esperanza y la caridad, el testimonio, la continuidad de la misi?n, que se prolonga as? como lo estableci? el mismo Se?or. A los ap?stoles les confi? el encargo de anunciar la salvaci?n y bautizar a los que creen, y puso a su cabeza a Sim?n, al que llam? Pedro. Y esa tarea se cumple desde hace veinte siglos. Por eso la celebraci?n de la solemnidad de San Pedro y San Pablo nos recuerda las palabras y gestos de Jes?s mismo, que confi? a Pedro ser Roca firme y estable, y nos se?ala que, a trav?s de la figura de Pedro y de sus sucesores, se realiza hasta nuestros d?as, y lo har? hasta el fin de los tiempos, la obra salvadora en la Iglesia. La asociaci?n de la solidez de la Piedra y el ardor de la transmisi?n paulina del mensaje evang?lico tiene su punto de arraigo en la sede romana. Los Papas que se han sucedido, en diferentes situaciones y variados contextos, han sido los portadores de esa vocaci?n que durar? cuanto dure la Iglesia peregrina. La celebraci?n lit?rgica nos invita entonces a renovar con una actitud de fe nuestra adhesi?n al Sucesor de Pedro, hoy el Papa Benito XVI, a rogar a Dios por sus intenciones y a unirnos para colaborar con generosidad y disponibilidad con su ministerio universal, inspirado siempre en la doctrina y el ejemplo de los dos ap?stoles.

En nuestra vida eclesial hemos recibido y seguimos recibiendo la gu?a y la inspiraci?n que nos viene del Sumo Pont?fice. De los tiempos recientes todos recordamos a P?o XII, cuyo magisterio fue tan rico y oportuno en una ?poca de grandes cambios; al Beato Juan XXIII, con su bondad que le atrajo el cari?o de todo el mundo y fue el instrumento de la Providencia para reunir el Concilio Vaticano II; a Pablo VI, que con serenidad y dulzura acompa?? con autoridad el itinerario conciliar, manteniendo el esp?ritu de la renovaci?n e invitando a profundizar el compromiso de los cristianos, para ser verdaderamente fieles en la comuni?n a su rico legado doctrinal y pastoral; a Juan Pablo I, con su paso fugaz pero iluminado por la gracia de su sencillez y alegr?a; al Beato Juan Pablo II, a quien todos recordamos, pues visit? dos veces la Argentina, y de quien recibimos, por su comunicatividad extraordinaria, el aliento para la fe vivida, de una manera que pod?a alcanzar a todos, a?n a los m?s distantes.

El Papa Benito XVI es quien tiene ahora la misi?n de ser testigo apost?lico y fundamento de la comuni?n de sus hermanos, los sucesores de los Doce. En la solemnidad de San Pedro y San Pablo hemos de orar muy especialmente por ?l, y disponernos siempre m?s a escuchar sus ense?anzas y a seguir sus orientaciones, para crecer en la vida cristiana y difundir el mensaje evang?lico en todo el mundo. El domingo siguiente a la solemnidad, el 3 de julio, se realizar? en todos los templos la Colecta para el Servicio universal de la Iglesia, que es enviada al Papa para atender a las numerosas ayudas que destina a favor de los afectados por diversas necesidades y carencias.?

Este a?o en la fiesta de los Santos Ap?stoles, el 29 de junio, el Papa celebra el 60? aniversario de su ordenaci?n sacerdotal. Para conmemorar esta circunstancia, y ofrecer al Santo Padre un testimonio de cercan?a espiritual y acompa?ar su misi?n pastoral con nuestra plegaria, se ha propuesto que en todas las di?cesis se ofrezcan sesenta Horas de Adoraci?n eucar?stica, en forma continua o distribuida durante el mes de junio, a favor de la santificaci?n del clero y para obtener el don de nuevas y santas vocaciones.??

?

Confiando a la intercesi?n de San Pedro y San Pablo la persona y el ministerio de nuestro Santo Padre el Papa, prestemos siempre o?do atento a sus ense?anzas y afirm?monos con generosidad en la comuni?n con su Magisterio.

Con mucho afecto, los saluda y bendice,?

Mons. Mart?n de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio?


Publicado por verdenaranja @ 20:33  | Hablan los obispos
 | Enviar