Martes, 19 de julio de 2011

Homil?a de monse?or Fabriciano Sigampa, arzobispo de Resistencia en la misa de exequias de monse?or Giaquinta (Catedral de Buenos Aires, 24 de junio de 2011). (AICA)

MISA DE EXEQUIAS DE MONSE?OR GIAQUINTA??????????

En la fiesta de la natividad de San Juan Bautista realizamos este gesto de piedad y caridad cristiana, para nuestro hermano obispo Carmelo Juan Giaquinta, que como ?nuestro amigo L?zaro, duerme? en paz.

Carmelo Juan: Obispo Auxiliar de Viedma, Obispo Diocesano de Posadas y Arzobispo de Resistencia. Finalmente, como em?rito, sigui? trabajando con las energ?as que le quedaban, sobre todo, con su rica y profunda experiencia aquilatada por los a?os y por la presencia del Esp?ritu Santo en su coraz?n de pastor.?

Llamado por Dios

El llamado es una acci?n exclusiva de Dios. Llama para ser de ?l y para siempre. Llamado que exige una entrega total al Dios que llama. Carmelo pudo aplicarse para si mismo las palabras que dicen: ?El Se?or me llam? desde el seno materno, desde las entra?as de mi madre pronuncio mi nombre?. El vivi? la profundidad de su vocaci?n. As? lo expresan sus obras escritas, pero sobre todo su vida sacerdotal.

Del Se?or recibi? un nombre, un llamado, una revelaci?n: ?En Dios se halla mi fuerza?. No eran sus cualidades humanas, que las ten?a en abundancia, sino el Esp?ritu Santo derramado sobre su coraz?n (Rm 5,5), el que las puso de manifiesto. Esa es su identidad: llamado por Dios para una misi?n. Una misi?n que proviene de Dios, no est? exenta de dificultades, de sufrimientos, de dolores, es parte central de la Cruz de Cristo, que exige una entrega total. No reserv? nada para si, lo dio todo hasta el final. Su esperanza fue puesta en Dios, de ?l espera su recompensa.

Con certeza se sab?a servidor de Dios, de Cristo, de la Iglesia, y de los hombres. Se sab?a ?un hombre seg?n el coraz?n de Dios?, dispuesto siempre a cumplir su voluntad. Se sab?a humilde: ??Qui?n soy yo para desatar las sandalias de mi Se?or??. Como Juan el Bautista, preparando la venida del Hijo de Dios, mirando siempre al futuro, al Hijo de Dios que deb?a venir. Preparando la venida de Jes?s, tanto en el coraz?n de los hombres, como en la historia de los pueblos.?

La Iglesia y la Patria

En su testamento, que tuve la dicha de leer, manifiesta dos grandes preocupaciones.

- Ocuparse de la Iglesia

- Ocuparse de la Patria

Aparece como un lamento, no haberse ocupado suficientemente de ellas. Desde estas dos realidades, nos hace un llamado a todos: Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Laicos. Que nos dediquemos m?s a estas realidades fundamentales, ?proclamar el Evangelio dentro del marco de la Nueva Evangelizaci?n?.

Por otra parte, pasar de ser, simple habitante a aut?nticos ciudadanos, concientes de sus derechos, pero sobre todo, de nuestros deberes, de nuestras obligaciones.

Tanto la Iglesia como la Patria nos exigen mayor dedicaci?n, mayor entrega, mejor definici?n, como una nueva evangelizaci?n para nuestra Iglesia, como las nuevas y profundas exigencias para la Patria en el marco del ?Bicentenario en justicia y solidaridad?.

Como Juan el Bautista nos dice que es tiempo de cambiar, de invertir el sentido de la marcha. Nos pide conversi?n, una conversi?n profunda, como lo sugiere el documento de Aparecida. Nos pide sacudir la pereza y entrar en el camino de la laboriosidad, del trabajo.

Creo que este es el mensaje que nos deja Mons. Carmelo Juan es que sea visible la presencia del Se?or que viene a transformar la vida, tanto de la Iglesia, como de la Patria.

Nuestro compromiso hoy es el de preparar el camino al Se?or de la vida. Este ser? nuestro deber: preparar su venida, que llegue para transformar. Significa ponernos al servicio del Se?or, de su proyecto de Salvaci?n. Es tiempo de grandes decisiones. Eso implica estar del lado del Se?or Jes?s, junto al trabajo por su Reino, que es Reino de verdad, de amor y de paz.?

?T? eres mi servidor?

Podemos aplicar para Mons. Carmelo Juan, las palabras del Libro de Isa?as (49,3): ?Tu eres mi servidor, estoy orgulloso de ti?, tambi?n lo estamos nosotros.

No venimos a despedirte, sabemos de esta nueva manera de estar presente, la aceptamos gozosos.

En nombre de todos los chaque?os, en los cuales me incluyo, agradezco a la Iglesia de Buenos Aires, en la persona del Cardenal Arzobispo Jorge Mario Bergoglio, todas las atenciones brindadas a nuestro querido Arzobispo Carmelo Juan.

Mi mejor agradecimiento a todos y a cada uno de sus familiares, a los sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, al Seminario de Devoto, a su rector Alejandro Giorgi.

En cuanto podamos, querido Carmelo Juan, estar?s con tus chaque?os, a la sombra de un Lapacho, como pides en tu testamento.

Gracias Carmelo Juan por tu testimonio de vida: austera, profunda, amasada con dolores y sufrimientos y rica en experiencia, entregada por amor a Dios y a tus hermanos.

?Descansa en paz!?

Mons. Fabriciano Sigampa, arzobispo de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 21:40  | Homil?as
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