Martes, 19 de julio de 2011

ZEBNIT nos ofrece el discurso que el Papa dirigi?el viernes 24 de Junio de 2011?a los participantes en la Asamblea de la Riunione delle Opere in Aiuto alle Chiese Orientali (ROACO), a quienes recibi? hoy en la Sala Clementina del Palacio Apost?lico.

Se?or cardenal,
Beatitud,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio.
Queridos miembros y amigos de la ROACO,

Deseo expresaros a cada uno de vosotros la m?s cordial bienvenida y devuelvo de buen grado, con el mejor augurio las corteses palabras de saludo que me ha dirigido el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregaci?n de las Iglesias Orientales y presidente de la Riunione delle Opere in Aiuto alle Chiese Orientali (Reuni?n de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales, n.d.t.), acompa?ado por el arzobispo secretario, por el subsecretario y por los colaboradores eclesi?sticos y laicos del dicasterio. Dirijo un saludo fraterno al nuevo patriarca maronita, Su Beatitud Bechara Boutros Rai, y extiendo mi pensamiento a los dem?s prelados, a los representantes de las Agencias Internacionales y de la Universidad de Bel?n, como tambi?n a los benefactores aqu? presentes. Doy las gracias a todos por la cooperaci?n generosa con el mandato de caridad universal que el Se?or Jes?s conf?a incesantemente al Obispo de Roma como Sucesor del beato Ap?stol Pedro.

Ayer celebramos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Se?or. La procesi?n eucar?stica, que yo presid? desde la catedral Lateranense hasta la bas?lica de Santa Mar?a la Mayor, constituye siempre un llamamiento a la amada Ciudad de Roma y a toda la comunidad cat?lica de permanecer y caminar por los caminos no f?ciles de la historia, entre las grandes pobrezas espirituales y materiales del mundo, para ofrecer la caridad de Cristo y de la Iglesia, que brota del Misterio Pascual, misterio de amor, de don total que engendra la vida. La caridad ?nunca terminar? (1Cor 13,8), dice el Ap?stol Paolo, y es capaz de cambiar los corazones y el mundo con la fuerza de Dios, sembrando y despertando en todas partes la solidaridad, la comuni?n y la paz. Son dones confiados a nuestras fr?giles manos, pero su desarrollo es seguro, porque el poder de Dios act?a precisamente en la debilidad, si sabemos abrirnos a su acci?n, si somos verdaderos disc?pulos que intentan serle fieles (cfr 2Cor 12,10).

[En franc?s]

Queridos amigos de la ROACO, no olvid?is jam?s la dimensi?n eucar?stica de vuestro objetivo para manteneros constantemente en el movimiento de la caridad eclesial. Deseo que ?ste llegue de forma especial a Tierra Santa y tambi?n a todo Oriente Medio, para sostener all? la presencia cristiana. Os pido que hag?is todo lo posible, incluso interesando a las Instancias P?blicas con las que est?is en contacto a nivel internacional, para que el Oriente, donde nacieron, los pastores y los fieles de Cristo puedan permanecer ?no como extranjeros? sino como ?conciudadanos? (Ef 2, 19), dando testimonio de Jes?s, como los Santos del pasado, hijos tambi?n ellos de las Iglesias orientales. Oriente es con todo derecho su patria terrena. All? precisamente son llamados tambi?n hoy a construir el bien de todos, indistintamente, gracias a su fe. Deber?n ser reconocidas una igual dignidad y una libertad real a todos aquellos que profesan esta fe, permitiendo as? una m?s fruct?fera colaboraci?n ecum?enica e interreligiosa.

[En ingl?s]

Os estoy agradecido por haber reflexionado sobre los cambios que se est?n produciendo en los pa?ses del norte de ?frica y del Cercano Oriente, que mantienen a?n al mundo preocupado. Gracias tambi?n a la aportaci?n ofrecida en estos d?as por el cardenal patriarca copto-cat?lico y por el patriarca maronita, como por el representante pontificio en Jerusal?n y por el custodio franciscano de Tierra Santa, la Congregaci?n y las agencias podr?n darse cuenta de las condiciones concretas en las que viven la Iglesia y las poblaciones en una regi?n de suma importancia para el equilibrio y la paz mundiales. El Papa quiere hacerse cercano, a trav?s vuestro, a cuantos est?n sufriendo y a cuantos intentan desesperadamente huir de ella incrementando flujos migratorios a veces sin esperanza. Auguro al respecto la necesaria asistencia inmediata, pero sobre todo cualquier mediaci?n posible, para que cesen las violencias y, en el respeto de los derechos de los individuos y de las comunidades, se restablezcan en todas partes la concordia social y la convivencia pac?fica. La ferviente oraci?n y la reflexi?n nos ayudar?n, mientras tanto, a leer las perspectivas emergentes en la presente ?poca de fatiga y de l?grimas: que el Se?or de la historia las dirija siempre al bien com?n.

[En alem?n]

La Asamblea Especial para Oriente Medio del S?nodo de los Obispos celebrada el pasado octubre en el Vaticano y en la que hab?is participado algunos de vosotros, ha tra?do a los hermanos y hermanas de Oriente de modo a?n m?s decidido al coraz?n de la Iglesia y nos ha preparado para distinguir los signos de novedad del tiempo actual. Pero inmediatamente despu?s de aquella cumbre, la violencia absurda golpe? ferozmente a personas inermes (cfr. Angelus del 1 de noviembre de 2010) en la catedral siro-cat?lica de Bagdad y, en los meses sucesivos, en otros lugares diversos. Este dolor sufrido por Cristo puede ser de ayuda para el crecimiento de la buena semilla y para dar frutos a?n m?s fecundos, si Dios quiere. Conf?o, por tanto, a la buena voluntad de los miembros de la ROACO cuanto surgi? en el S?nodo y tambi?n el precioso patrimonio espiritual constituido por el c?liz de la pasi?n de muchos cristianos como referencia para un servicio inteligente y generoso, que parta desde los ?ltimos y que no excluya a nadie, y que siempre mida su autenticidad en referencia al Misterio Eucar?stico.

[En italiano]

Queridos amigos, bajo la gu?a de sus generosos pastores y tambi?n con vuestro apoyo insustituible, las Iglesias orientales cat?licas sabr?n siempre confirmar la comuni?n con la Sede Apost?lica, celosamente custodiada durante los siglos, y dar una contribuci?n original a la nueva evangelizaci?n tanto en la madre patria, como en la creciente di?spora. Pongo estos auspicios bajo la protecci?n de la Sant?sima Madre de Dios y del precursor de Cristo, san Juan Bautista, en la solemnidad lit?rgica de su nacimiento. Se acerca tambi?n la solemnidad de los santos ap?stoles Pedro y Pablo: en ese d?a dar? gracias al Buen Pastor, como ha recordado el cardenal Sandri, en el 60? aniversario de mi Ordenaci?n sacerdotal. Os estoy muy reconocido por la oraci?n y el augurio, del que me hab?is hecho grato don. Os pido que compart?is mi s?plica al "Due?o de la mies? (Mt 9,38) para que conceda a la Iglesia y al mundo numerosos y ardientes trabajadores del Evangelio. Y como signo de mi afecto, estoy muy contento de impartir a cada uno de vosotros, a cuantos os son queridos y a las comunidades confiadas a vosotros la confortadora Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:44  | Habla el Papa
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