Jueves, 21 de julio de 2011

Homil?a de monse?or Luis H. Villalba, arzobispo em?rito y administrador apost?lico de Tucum?n, en la misa del Corpus Christi (Domingo 26 de junio de 2011). (AICA)

CORPUS CHRISTI??????

Queridos hermanos y hermanas:

1. Nos hemos reunido para celebrar la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es decir, para tributar a Jes?s eucarist?a un acto de culto p?blico y solemne, reconociendo en ?l al Pastor bueno que nos gu?a en el camino de la vida, al Maestro que ilumina nuestras mentes y corazones, al Redentor que se acerca a nosotros y nos da la vida.

La solemnidad que hoy celebramos es para tributar al sacramento de la Eucarist?a, habitualmente oculto en el silencio de los sagrarios, un testimonio p?blico de adoraci?n y agradecimiento.

La procesi?n que realizaremos, llevando a Cristo presente en la Eucarist?a por las calles, quiere ser una bendici?n p?blica para nuestra ciudad. Encomendamos estas calles, estas casas, nuestra vida diaria a su bondad.

Que nuestras calles sean calles de Jes?s. Que nuestras casas sean casas de Jes?s. Que nuestra vida est? llena de Jes?s. Con este gesto ponemos ante sus ojos los sufrimientos de los enfermos, la soledad de los ancianos, la esperanza de nuestros j?venes.

2. Jes?s, que asciende a lo m?s alto de los cielos, contin?a cercano a los que vivimos en la tierra, dice San Agust?n.

La Eucarist?a es el sacramento de la cercan?a de Jes?s. ?Qu? cercan?a mayor que ?sta? El Se?or est? con nosotros, camina con nosotros como camin? con los disc?pulos de Ema?s.

?Qu?date con nosotros?. Esa fue la invitaci?n que los disc?pulos de Ema?s le hicieron al que, sin conocerlo todav?a, se puso a caminar con ellos.

?Qu?date con nosotros?, suplicaron, y ?l acept?. Poco despu?s Jes?s desapareci? de su vista pero se qued? en el ?pan partido?, ante el cual se abrieron los ojos de los disc?pulos, reconociendo al Se?or.

La Eucarist?a hace posible y real su silenciosa cercan?a, que nos sostiene y fortalece. Toda la vida de la Iglesia, con sus impulsos de espiritualidad, de fraternidad, de caridad, nace de esta cercan?a. Toda la misi?n de la Iglesia nace de esta fuente.

La Eucarist?a es un misterio de cercan?a. El Se?or est? con nosotros. Hoy celebramos una realidad presente. No somos nosotros los que acompa?amos a Cristo en nuestras calles, sino m?s bien es ?l quien nos acompa?a. Es ?l quien se une a nuestros pasos y se inserta en nuestras vidas.

El Se?or no nos deja solos en este camino. Est? cerca de nosotros, m?s a?n, desea compartir nuestra suerte. Realmente tenemos necesidad de un Dios cercano, de un Dios que se pone en nuestras manos y que nos ama.

3. En el camino de nuestras vidas, a veces desorientadas, Jes?s sigue acerc?ndose y se hace presente en la Eucarist?a. Por medio de ella, Cristo hace presente, a lo largo de los siglos el misterio de su muerte y resurrecci?n. En ella se recibe a ?l en persona como el ?pan vivo bajado del cielo?. En el sacramento de la Eucarist?a, Jes?s se sigue ofreciendo a nosotros como fuente de vida divina.

Jes?s en el Evangelio dijo: ?Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivir? eternamente, y el pan que Yo dar? es mi carne para la Vida del mundo?. Por tanto, la participaci?n en la Misa dominical, alimentarse con el Pan eucar?stico y experimentar la comuni?n con los hermanos, es una necesidad para el cristiano. As? el cristiano puede encontrar la fuerza necesaria para el camino que debe recorrer cada semana. Debemos redescubrir la alegr?a del domingo cristiano. Debemos redescubrir la importancia de la celebraci?n dominical. Debemos redescubrir la Misa como el momento central del domingo. Debemos dar un realce particular a la Eucarist?a dominical, y que la Eucarist?a nos d? el impulso para anunciar a Cristo a nuestros hermanos.

4. Eucarist?a y misi?n forman un binomio inseparable. Alimentados con la Eucarist?a, los cristianos emprenden el camino de la misi?n.

Los dos disc?pulos de Ema?s, tras haber reconocido al Se?or en ?la fracci?n del Pan?, ?En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusal?n? (Lc. 24,33), para comunicar lo que hab?an visto y o?do. Cuando se ha tenido verdadera experiencia del Resucitado, aliment?ndose de su cuerpo y de su sangre, no se puede guardar la alegr?a s?lo para uno mismo. El encuentro con Cristo en la Eucarist?a suscita en cada cristiano la exigencia de evangelizar y dar testimonio.

San Pablo relaciona ?ntimamente la Eucarist?a y la misi?n: ?Y as?, dice, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamar?n la muerte del Se?or hasta que vuelva? (1 Cor. 11,26). Entrar en comuni?n con Cristo en la Eucarist?a, significa experimentar, al mismo tiempo, el deber de ser misionero. La despedida al finalizar la Misa es una consigna que impulsa al cristiano a comprometerse a anunciar el Evangelio.?

Queridos hermanos:

Desde este altar, en nombre de nuestro Se?or Jesucristo, que nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre, los env?o a misionar a lo largo y a lo ancho de toda la Arquidi?cesis.

Ante el Se?or Sacramentado asumamos el compromiso de hacer de la Misi?n algo de todos y de cada uno.

Que la Sant?sima Virgen Mar?a, bajo la advocaci?n de Nuestra Se?ora de la Merced, Patrona de nuestra Arquidi?cesis, los proteja y los acompa?e en esta Misi?n.?

Mons. Luis H. Villalba, arzobispo em?rito y administrador apost?lico de Tucum?n?


Publicado por verdenaranja @ 23:01  | Homil?as
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