Jueves, 21 de julio de 2011

Homil?a de monse?or Marcelo Ra?l Martorell, obispo Puerto Iguaz?, en la Solemnidad del Corpus Christi (26 de junio de 2011). (AICA)

CORPUS CHRISTI??????

?Conc?denos Se?or participar con fe en el misterio de tu Cuerpo y de tu Sangre??

Este domingo la Iglesia celebra la festividad del Cuerpo y la Sangre del Se?or; es la misma Eucarist?a que celebra cada d?a del a?o: la ofrece en sacrificio de alabanza a Dios, la da en alimento a cada cristiano y la conserva como presencia real de Jesucristo en cada Sagrario para adoraci?n de los fieles. As? ella se convierte y es el centro y el sost?n de la vida humana.

Ella est? ?ntimamente relacionada con el don y la instituci?n del Sacerdocio, hoy y ayer y lo estar? siempre hasta que el Se?or vuelva definitivamente. Recordemos la antigua figura de Melquisedec, Rey de Salem y Sacerdote del Dios Alt?simo, que en acci?n de gracias a Dios por la victoria de Abrah?m, ofrece un sacrificio de ?pan y vino?, s?mbolo de la Eucarist?a. Melquisedec es llamado sacerdote para siempre, de ?l no se conoce ni principio ni el fin. As? pues este t?tulo es dado a Cristo m?s convenientemente porque su sacerdocio no tiene origen humano sino divino y por lo tanto es eterno. Acabado el sacerdocio lev?tico en el Nuevo Testamento, queda solamente el sacerdocio de Cristo que se prolonga en el ?sacerdocio cat?lico y a ?l le canta la Iglesia: ?T? eres sacerdote para siempre seg?n el rito de Melquisedec?.

Bueno ser?a que podamos leer en la carta a los Hebreos 7, 3 y ss; y en la carta 1? a los Corintios 11, 23-26; c?mo San Pablo presenta a Cristo Sacerdote en el acto de instituir la Eucarist?a, seg?n la tradici?n que? ?procede del Se?or?, as? como el preludio de la misma, en la multiplicaci?n de los panes (Lc. 9, 11-27) preludio evidente de la Cena Eucar?stica. Jes?s toma los panes, eleva los ojos al cielo, los bendice y los reparte? en el Cen?culo, cuando ya el pan se convierta en su Cuerpo y el vino en su Sangre. Y llama la atenci?n: ?Se los dio a sus disc?pulos para que distribuyeran el pan y quedaran todos saciados.

Mois?s insist?a constantemente para mantener viva la fe de Israel, en el Man? bajado del Cielo y el agua que manaba de la roca para saciar el hambre y la sed de Israel caminante por el desierto. Estos signos eran preludios de la Eucarist?a y por eso es l?gico que la Iglesia ponga su especial cuidado en que el Nuevo Pueblo de Israel y sus miembros no desde?en el don infinitamente m?s grande, la Eucarist?a, de los cuales los otros no son sino una p?lida imagen.

La Eucarist?a, alimento espiritual, es el sost?n de la Iglesia y de la vida del hombre, el cual la debe desear m?s que al pan que nos alimenta el cuerpo. Ella es alimento y luz para la vida del mundo. En el Evangelio de hoy (Jn. 6, 51-59) nos dice Jes?s: ?Yo soy el Pan vivo bajado del Cielo, el que come de este pan vivir? para siempre y el pan que yo dar? es mi carne para la vida del mundo?. Es que ella es verdaderamente alimento para la vida presente y preludio de la vida eterna. El Evangelista nos dec?a que los hebreos despu?s de comer el man? murieron, en cambio ?el que come este pan vivir? para siempre?. Es la Eucarist?a vida y vida eterna, misterio infinito de fe y de amor que se prolonga en el tiempo y en la historia, hasta que el Se?or vuelva glorioso al final de los tiempos.

La Eucarist?a es memorial de la muerte del Se?or y ofrece a los fieles el mismo Cuerpo de Jes?s que se inmol? en la cruz por los hombres y es tambi?n memorial de su resurrecci?n porque es el ?pan vivo?, en el que Cristo est? presente y viviente como lo est? en la Gloria del Padre, y por eso lo adoramos y glorificamos, sacramento de fe y de amor, de amor porque es quien ?am? y am? hasta el fin?.

Ella realiza la unidad de la Iglesia y le da vida en el Esp?ritu que vive para siempre en la Iglesia. Por eso tenemos que creer que la Eucarist?a es necesaria para la vida del hombre y de la Iglesia, que es el Cristo vivo, Se?or de la vida y de la historia, que sin ?l nada podemos y por eso es que hay que acercarse, comerlo, adorarlo, darle gracias y amarlo. Hay que acercarse y comerlo pues ?sin m? nada pod?is?.

Que Mar?a, adoradora de la Eucarist?a, nos lleve a amar la Eucarist?a y a confiar en ella.??

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?


Publicado por verdenaranja @ 23:04  | Homil?as
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