S?bado, 23 de julio de 2011

Homil?a de monse?or Andr?s Stanovnik, arzobispo de Corrientes en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo (Corrientes, 26 de junio de 2011). (AICA)

CORPUS CHRISTI ?????

Cantemos al amor de los amores

La Iglesia vive hoy con mucha alegr?a la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, porque es la fiesta del amor de Dios. Amor que tiene una triple direcci?n. En primer lugar, el inmenso amor de Dios hacia sus criaturas. En segundo lugar, la correspondencia a ese amor de parte nuestra. Y en tercer lugar, en ese amor de Dios, estamos llamados a amarnos los unos a los otros. El matrimonio, la familia y la funci?n p?blica en todas sus expresiones deben ser reflejo de ese amor y manifestarse con un estilo cercano, respetuoso y sincero. Ese estilo lo aprendemos de Dios mismo, que se hizo o?r poderosamente por medio de su Hijo Jesucristo, no como una palabra que resuena y se pierde en el espacio. Su voz poderosa se hizo Palabra hecha carne, que establece con el hombre un contacto original?simo: se hace alimento, comida, pan de Vida.

La imagen m?s tierna del amor de Dios es una madre que alimenta a su criatura. Pero Dios va a?n m?s lejos: en su Cuerpo y su Sangre se da totalmente a s? mismo y de esa manera nos revela que nos ama sin l?mites. As? como la criatura desde que es concebida necesita el alimento de su madre, as? tambi?n necesita percibir que Dios lo ama. Es muy interesante constatar que la primera palabra que pronuncia el beb? no es ?yo?, sino ?mam? y luego ?pap?. ?se es tambi?n el momento para aprender a decir Jes?s y sentir que hay un amor m?s grande y que ese amor abraza a mam?, a pap?, a los hermanos y a la vida entera. ?Se dan cuenta qu? importante es ese momento para la criatura! ?Y para los padres! ?Qu? vac?o queda el coraz?n humano cuando desde la cuna no se oye hablar de Dios y de su amor! Peor a?n, cuando la educaci?n escolar que se imparte luego a los ni?os y a los j?venes se encarga de extinguir de su conciencia toda referencia a la dimensi?n trascendente de la vida. Cuando se debilita o se pierde esa referencia esencial, el ser humano se vuelve inseguro, vive con miedo y se torna agresivo. ?No son acaso esos los s?ntomas que nos preocupan y que percibimos hoy en muchos ni?os y j?venes?

Necesitamos aprender de nuevo el estilo de Dios: ?l es el Pan de vida que alimenta a sus hijos y crea lazos de comuni?n y de amistad con ?l y entre ellos. La Iglesia, que es misterio de comuni?n y misi?n tiene pasi?n por la unidad y sufre donde hay divisi?n y enfrentamiento. La unidad en la comuni?n es su vida y su misi?n. El Pan de Vida nos fortalece para construir la civilizaci?n del amor y edificar la convivencia social en la amistad, el respeto y en la mutua colaboraci?n.??

Dios est? aqu?, venid ador?mosle

Nosotros creemos que Dios est? aqu? y que su presencia tiene mucho que ver con todos los aspectos de nuestra vida. Si no fuera as?, si Dios fuera una realidad ajena y lejana a nuestras alegr?as y sufrimientos, ?qui?n se interesar?a por ?l? Pero no es as?, ?l est? y nosotros creemos y profesamos p?blicamente su presencia real en la Sagrada Eucarist?a. ?Qu? quiere decir presencia real? Dig?moslo con las palabras del Catecismo (n. 1374), para las que el Esp?ritu Santo nos dar? su luz para entender y tambi?n el ardor del coraz?n para dejarnos abrazar por esa presencia. Presencia real significa que en el sacramento de la Eucarist?a est?n contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Se?or Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero. El Santo Cura de Ars, con un lenguaje sencillo y directo dec?a se?alando el sagrario: ?Ah? est? Jes?s, el que nos ama tanto?. Cuando estamos delante de ?l, podemos decir con total seguridad: estoy delante de Jes?s, estoy delante de Dios.

Si Dios est? aqu?, si se ha comprometido definitivamente con el destino del hombre, la religi?n no puede ser una realidad separada de la sociedad. Al contrario, la religi?n nos recuerda que la dimensi?n trascedente del ser humano es parte esencial y constitutiva de toda la vida del hombre. Por lo tanto, escuchar a Dios, es una condici?n para la b?squeda del bien com?n; para el respeto, promoci?n y defensa de la vida desde su concepci?n y hasta su muerte natural, para la justicia y para la reconciliaci?n en la verdad, afirm? recientemente el Papa Benedicto XVI. La compleja y rica cultura que nos caracteriza, se fue conformando gracias a los valores cristianos que impregnaron la vida p?blica y nos dieron identidad. En la profunda crisis espiritual, moral y cultural por la que estamos atravesando, debemos estar muy atentos para no perder lo esencial y no negociable de la riqueza de valores que recibimos, no para repetir el pasado, sino para iluminar el presente y orientar el futuro siempre para el bien del hombre y de todos los hombres, especialmente de los m?s pobres, como tambi?n a favor del ambiente en el que habitamos y al que tratamos muy mal. Ese es un compromiso que entra?a la Eucarist?a, nos recuerda el Catecismo (n. 1397).?

Cristo Jes?s, en ti la Patria espera

Un valor esencial es la familia. En el A?o de la vida, recordemos lo que dijo el beato Juan Pablo II: una aut?ntica familia, fundada en el matrimonio entre un var?n y una mujer, es en s? misma una ?buena noticia? para el mundo. Y recientemente el Papa Benedicto XVI se dirigi? a las familias con palabras llenas de afecto y les dijo: Queridas familias, al?grense por la paternidad y la maternidad. La apertura a la vida es signo de apertura al futuro, de confianza en el porvenir. El admirable sacramento del amor eucar?stico debe llevarnos a una profunda adoraci?n y tambi?n a un serio compromiso con todas las situaciones donde la vida humana se encuentre en peligro o no pueda desarrollarse dignamente.

En consecuencia, acercarnos a Jesucristo en la Eucarist?a, comer su Cuerpo y beber su Sangre, nos obliga a hacernos cargo de tantos hermanos que sufren en su cuerpo y en su esp?ritu, porque ellos tambi?n son Cristo. En el D?a internacional de la lucha contra la drogadicci?n, recordemos que entre los pobres m?s pobres est?n los ni?os, adolescentes y j?venes, que viven esclavizados por la droga, y tambi?n sus familias desconsoladas e impotentes ante este doloroso flagelo. Debemos hacernos cargo de ellos, aunque el mejor remedio es la prevenci?n que act?e sobre la causa principal que la genera: el vac?o de esperanza y de proyectos que se pretende colmar por una felicidad artificial que destruye el cuerpo y el alma.

Iglesia eucar?stica es Iglesia misionera. La Eucarist?a, mientras nos une a Cristo y en ?l nos hace hermanos unos de otros, es la escuela donde se aprende a misionar al estilo de Jes?s. Ese estilo se distingue precisamente por su cercan?a y su amistad. La cercan?a crea confianza y la confianza promueve la inclusi?n y fortalece la amistad. Esas notas deben distinguir la vida y la misi?n de todos en la Iglesia: obispos, sacerdotes, di?conos, personas consagradas, agentes de pastoral, y fieles laicos. La que comprendi? en profundidad y vivi? con intensidad la cercan?a de Dios, fue obviamente Mar?a, la Madre de Jes?s, a quien llev? en su seno. Por eso, ella puede guiarnos hacia el encuentro de este admirable sacramento, por el cual Dios nos alimenta y santifica, nos ilumina con la misma fe y nos congrega en una misma caridad. Con raz?n exclamamos antes de la comuni?n: ?Dichosos los invitados a la Cena del Se?or! El altar es una mesa abierta a todos y no s?lo para unos pocos. All? aprendemos a compartir, nos saciamos de la abundancia de sus frutos y descubrimos la verdadera alegr?a de vivir (cf. Mc 6, 42-46). Hoy llevaremos a las calles de nuestra vida cotidiana el Pan eucar?stico para que todos sientan a un Dios cercano y amigo de los hombres, a quien le cantamos llenos de fe y esperanza: Cristo Jes?s, por quien la Patria espera ser un hogar de paz y libertad, haz que por ti, la Patria en que vivimos sea anuncio de la celestial. Am?n.?

Mons. Andr?s Stanovnik, arzobispo de Corrientes?


Publicado por verdenaranja @ 23:43  | Homil?as
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