Lunes, 25 de julio de 2011

ZENIT? publica la alocuci?n que pronunci? Benedicto XVI?el mi?rcoles 29 de Junio de 2011, solemnidad de los santos Pedro y Pablo, antes de rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.

Perdonad el largo retraso. La misa en honor de los santos Pedro y Pablo ha sido larga y hermosa. Y hemos meditado tambi?n en ese hermoso himno de la Iglesia de Roma que comienza con las palabras: ?O Roma felix?. Hoy en la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, patronos de esta ciudad, cantamos as?: ?Dichosa Roma, porque fuiste empurpurada por la preciosa sangre de estos grandes pr?ncipes. No por tu alabanza, sino por sus m?ritos ?superas toda belleza!?. Como cantan los himnos de la tradici?n oriental, los dos grandes ap?stoles son las ?alas? del conocimiento de Dios, que han recorrido la tierra hasta sus confines y han subido al cielo; ellos son las ?manos? del Evangelio de la gracia, los ?pies? de la verdad del anuncio, los ?r?os? de la sabidur?a, los ?brazos? de la cruz (cf. MHN, t. 5, 1899, p. 385). El testimonio de amor y de fidelidad de los santos Pedro y Pablo ilumina los pastores de la Iglesia, para conducir los hombres a la verdad, form?ndolos a la fe en Cristo. San Pedro, en particular, representa la unidad del colegio apost?lico. Por este motivo, durante la liturgia celebrada esta ma?ana en la Bas?lica Vaticana, he impuesto a 40 arzobispos metropolitanos el palio, que manifiesta la comuni?n con el obispo de Roma en la misi?n de guiar el pueblo de Dios a la salvaci?n. Escribe san Ireneo, obispo de Ly?n, en el siglo II, que a la Iglesia de Roma, "propter potentiorem principalitatem? [por su peculiar principalidad], deben converger en ella todas las dem?s Iglesias, es decir, los fieles que est?n en todas partes, porque en ella ha sido custodiada siempre la tradici?n que viene de los ap?stoles (Adversus haereses, III,3,2).

Es la fe profesada por Pedro la que constituye el fundamento de la Iglesia: ?T? eres Cristo, el Hijo del Dios viviente?, dice el Evangelio de Mateo (16, 16). El primado de Pedro es una predilecci?n divina, como lo es tambi?n la vocaci?n sacerdotal: ?porque eso no lo ha revelado ni la carne ni la sangre, -dice Jes?s- sino mi Padre que est? en los cielos? (Mateo 16,17). As? ocurre a quien decide responder a la llamada de Dios con la totalidad de la propia vida. Lo recuerdo con mucho gusto en este d?a, en el cual se cumple mi sexag?simo aniversario de Ordenaci?n sacerdotal. Le doy las gracias al Se?or por su llamada y por el ministerio que me ha confiado, y doy las gracias a todos aquellos que en esta circunstancia, me han manifestado su cercan?a y apoyo a mi misi?n con la oraci?n, que de todas las comunidades eclesiales sube incesantemente hacia Dios (Cf. Hechos 12, 5), traduci?ndose en adoraci?n a Cristo Eucarist?a para acrecentar la fuerza y la libertad de anunciar el Evangelio.


En este clima, salud? cordialmente a la delegaci?n del Patriarcado Ecum?nico de Constantinopla, presente hoy en Roma, siguiendo la significativa tradici?n, para venerar a los santos Pedro y Pablo y compartir conmigo el auspicio de la unidad de los cristianos querida por el Se?or. Invoquemos con confianza a la Virgen Mar?a, Reina de los Ap?stoles, para que todo bautizado se convierta cada vez m?s en una ?piedra viva? que construye el Reino de Dios.

[Tras rezar el ?ngelus, Benedicto XVI salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Dirijo mi cordial saludo a los peregrinos de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana, en particular a los provenientes de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y Guatemala, que acompa?an a los arzobispos metropolitanos que acaban de recibir el Palio. Invito a todos a rezar intensamente en esta solemnidad de los Santos Ap?stoles Pedro y Pablo, para que, estimulados por su ejemplo y ayudados por su intercesi?n, la Iglesia permanezca en el mundo como signo de santidad e instrumento de reconciliaci?n. Que Dios os bendiga.

[Traducci?n del original italiano
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:46  | Habla el Papa
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