Martes, 26 de julio de 2011

ZENIT? publica la exhortaci?n pastoral emitida por la Conferencia Episcopal de Venezuela al clausurar su asamblea plenaria con motivo del bicentenario, 5 de julio?(1811-2011)

1.- La Carta Pastoral sobre El Bicentenario del 19 de abril, que compartimos el a?o pasado con todo el pueblo de Venezuela, ten?a como objetivo ser memoria viva y agradecida del gesto heroico del inicio del proceso emancipador y, a su vez, propuesta de proyecci?n en el presente y el futuro de nuestro pa?s .

2.- Con la presente declaraci?n, como Pastores de este pueblo, invitamos desde el evangelio de Jes?s a todos los venezolanos a transformar nuestra sociedad, fracturada, agresiva y violenta, en otra que sea justa, respetuosa y unida. A convertir el poder en servicio y los bienes de la tierra en medios de vida y oportunidades para todos, en vez de utilizarlos como proyectos e instrumentos de lucha de clases y discriminaci?n . El Concilio Plenario aprob? dos documentos claves y actuales para asumir la tarea de la reconstrucci?n del pa?s: La contribuci?n de la Iglesia a la gestaci?n de una nueva sociedad y La Evangelizaci?n de la cultura en Venezuela .

MEMORIA AGRADECIDA DEL PASADO

3.- El 5 de julio es nuestra fiesta nacional por excelencia. Su celebraci?n es una exigencia de justicia con las personas que, con su inteligencia, coherencia y fidelidad al esp?ritu de libertad, engendraron la patria. Esos hombres se comprometieron con sus vidas y bienes a construirla libre de v?nculos coloniales. En su gesto brill? la fuerza de la civilidad, la autoridad de la inteligencia, el di?logo, la firmeza y el coraje. Su proyecto de rep?blica independiente e igualitaria no fue del todo explicitado, ni comprendido, ni puesto en pr?ctica solidariamente, lo que llev? a la divisi?n en bandos ensangrentados y trajo consigo la desgracia de la guerra civil .

EL PRESENTE: DESAFIO A NUESTRA CAPACIDAD DE CONVIVENCIA PACIFICA

4.- La actual situaci?n de nuestro pa?s refleja distintas realidades. Por una parte, la globalizaci?n, un fen?meno complejo que posee diversas dimensiones. Lamentablemente su cara m?s extendida y exitosa es su dimensi?n econ?mica, que se sobrepone y condiciona las otras dimensiones de la vida humana . Esa globalizaci?n, que es tambi?n comunicacional-medi?tica, se traduce en estructuras de poder y en cultura del consumo y del espect?culo. Ella es efecto y causa de la modernizaci?n, gracias a los avances de la ciencia y la tecnolog?a, y nos pone ante un mundo cambiante, con nuevas necesidades y exigencias diferentes a las de las generaciones anteriores.

5.- Por otra parte, la regionalizaci?n e integraci?n latinoamericana, de la que nuestro pa?s es protagonista, ha sufrido altibajos, marchas y contramarchas, en las que ha privado una falta de visi?n y un exceso de politizaci?n, dando al traste con proyectos s?lidos y de largo alcance que favorezcan las econom?as y la convivencia de nuestros pueblos. No obstante, en Am?rica Latina y El Caribe se aprecia una creciente voluntad de integraci?n regional con acuerdos multilaterales, involucrando un n?mero creciente de pa?ses que generan sus propias reglas en el campo del comercio, los servicios y las patentes . Sin embargo, el peligro de aislarnos por posturas ideol?gicas, m?s que por intereses comunes, es un escenario real.

6.- En este contexto, nuestro pa?s, atraviesa una coyuntura sociopol?tica que se hace cada d?a m?s dif?cil. En efecto, mientras muchas naciones viven un desarrollo sistem?tico, progresivo y acelerado, Venezuela sufre un constante deterioro econ?mico social; lo que implica que estamos quedando fuera de la tendencia global de cambios que permitan un desarrollo sostenido .

7.- A lo anterior se a?ade lo que estamos viviendo en estos ?ltimos d?as: el drama inhumano de las c?rceles. La descomposici?n de estas instituciones es global y profunda. La ambig?edad en la defensa de los derechos humanos y la ineficiencia del Estado para dar una respuesta adecuada a tan vasta problem?tica, hacen presumir que la situaci?n se le ha escapado de las manos a las autoridades y ha pasado a las de los mismos reclusos. Es tiempo ya de dar una soluci?n definitiva y humanizadora al sistema penitenciario. Lamentamos la inestimable p?rdida de vidas humanas en los hechos m?s recientes de violencia carcelaria.

8.- Otro hecho que llama a reflexi?n es el da?o causado a im?genes religiosas en diferentes ciudades. Este ins?lito ataque representa un desprecio a las devociones m?s queridas del pueblo, y en la pr?ctica, una negaci?n de los valores trascendentes; esconde el mismo irrespeto a la vida y a la dignidad del ser humano. Es lo contrario de una vida digna, serena y pac?fica.

9.- Ante tantos problemas que vivimos a nivel personal, familiar y social, corremos el peligro de dejarnos invadir por el pesimismo debido a la falta de propuestas concretas con una nueva visi?n de pa?s. El pesimismo puede llevarnos a una desilusi?n parecida a la de los disc?pulos de Ema?s, quienes, entristecidos por la muerte de Jes?s, caminaban sin esperanza . No podemos sucumbir a la tentaci?n de la indiferencia, la resignaci?n o la huida de la realidad. Frente a estos peligros nos alienta e impulsa la presencia del Se?or en nuestras vidas, la fuerza de su Esp?ritu y el Pan de vida de la Eucarist?a, como lo proclamamos gozosamente en el IV Congreso Eucar?stico Nacional que acabamos de celebrar.

EL BICENTENARIO COMO MOTIVACION PARA EL CAMBIO

10.- Hemos sido y seguimos siendo un pueblo profundamente solidario, fraterno, trabajador y abierto a los dem?s, sin distinci?n de color, procedencia, credos o preferencias pol?ticas. La tolerancia es una virtud del venezolano. Los problemas p?blicos suelen enfrentarse con paciencia y hasta con ?nimo jocoso. Pero esta actitud no es suficiente. No debemos perder la capacidad de cr?tica ni de asombro ni de reacci?n moral; no podemos permanecer de brazos cruzados ante una situaci?n que hiere las fibras humanas y espirituales m?s hondas de toda la sociedad venezolana.

11.- La par?bola evang?lica del Buen Samaritano , que expresa la actitud que Jesucristo reclama a sus oyentes: anda y haz t? lo mismo , nos ilumina para unir esfuerzos y levantar al pa?s. La conmemoraci?n del Bicentenario del 5 de julio nos brinda la ocasi?n de hacer propuestas, como ciudadanos y pastores, que aspiramos se conviertan en criterios de renovaci?n social de Venezuela.

12.- Primero, es urgente recuperar entre todos el respeto y la promoci?n de la inviolable dignidad de la persona humana y de todos sus derechos. Sigamos el ejemplo de tanta gente desinteresada que, movida por un profundo sentido humanista y por las exigencias superiores de la fe religiosa, trabaja por los derechos humanos, la dignificaci?n de las c?rceles y la superaci?n integral de los m?s pobres. El Estado, a su vez, tiene que demostrar capacidad y eficiencia para construir y cuidar los servicios b?sicos dignos: desde la recolecci?n de la basura hasta la atenci?n m?dica; una infraestructura confiable de la vialidad, el servicio el?ctrico sin interrupciones, el trato humano adecuado en la oficina p?blica o privada, en el mercado o en el estadio, en el hogar y en el vecindario. En una palabra, dar respuesta satisfactoria a las necesidades del pueblo.

13.- Segundo, valorar una cultura del trabajo y de la colaboraci?n solidaria en la producci?n y gesti?n de la riqueza. Se crece y madura como persona en el trabajo tesonero y en el aporte real de nuestras capacidades al bien com?n. Tenemos que superar la anticultura de la d?diva, de las colas interminables para recibir los mendrugos de una asignaci?n o beca de la autoridad de turno. No podemos seguir con una vida parasitaria que se mueve al vaiv?n de quien tiene para repartir. No puede ser el clientelismo el que conceda empleos a quienes no son capaces o no est?n suficientemente preparados para una determinada tarea y lo ?nico que pueden mostrar es su afecto o compromiso con una l?nea pol?tica. La capacitaci?n laboral de calidad y las oportunidades de empleo deben ser los par?metros de una cultura que aprecie el sentido pleno del trabajo productivo.

14.- Tercero, revalorizar la ciudadan?a. Ser ciudadano es responsabilizarse de la vida y de la marcha de la comunidad. Participar activa y conscientemente en todos los espacios de la vida social. El pa?s que queremos necesita del protagonismo de todos, en el que la meta principal ha de ser el bien com?n. Ciudadan?a es tambi?n sin?nimo de respeto al pluralismo y promoci?n de la convivencia democr?tica.

15.- Cuarto, ser disc?pulos de la verdad, el bien y la gratuidad. Solo la verdad nos hace libres . No transitemos por los caminos del facilismo, la mediocridad, el enga?o o la manipulaci?n. Necesitamos ver y reconocer un sinn?mero de ejemplos a nuestro alrededor, que nos muestran c?mo se puede pensar en el bien del otro antes que en el propio beneficio.

16.- Quinto, corresponder a un pa?s necesitado de aut?ntica reconciliaci?n. Como creyentes estamos ante la gran oportunidad de manifestar el valor religioso del perd?n, de la superaci?n de los odios y resentimientos, para dar espacio a la acogida, a la sanaci?n de actitudes, que nos lleven a incluir e integrar y a ser capaces de trabajar en com?n a pesar de las diferencias. La ?tica cristiana invita a alcanzar metas altas y exigentes, siempre con dulzura, delicadeza, y premura de quien desea el bien de las personas a quienes se dirige.

17.- Sexto, asumir como venezolanos y cristianos los desaf?os de:
-- Integrar en nuestras vidas el proceso de conversi?n y renovaci?n espiritual, moral, intelectual, en la familia, la comunidad y la Iglesia, en la l?nea de un compromiso mayor para transformar la realidad actual del pa?s;
-- profundizar la opci?n preferencial por los pobres, ejercer un influjo real de transformaci?n hacia un sistema econ?mico m?s justo, m?s solidario y m?s propicio al desarrollo integral de todos;
-- promover la solidaridad cristiana y defender los derechos humanos ante las frecuentes violaciones de los mismos;
-- reconstruir la democracia, promoviendo la participaci?n y organizaci?n ciudadana;
-- renovar la labor de evangelizaci?n del ?mbito cultural, defendiendo y promoviendo los valores humanos .

CONCLUSION

18.- La celebraci?n del Bicentenario del 5 de julio del a?o 1.811 nos exige escribir de nuevo el Acta de la Independencia encarnando en cada uno de nosotros los postulados que la constituyen: como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra. Con la convicci?n de que la b?squeda de nuestro propio bien y utilidad no se quiere establecer sobre la desgracia de nuestros semejantes.

19.- Caminemos por la senda de la fraternidad y el respeto. Busquemos el bien y la utilidad com?n, sin menoscabo de los dem?s, de los que no piensan como nosotros. No repitamos los errores que condujeron al fracaso y a la guerra. Profundicemos la v?a de la gratuidad, del servicio desinteresado. Como el samaritano del camino que se fue sin esperar reconocimientos ni gratitudes. La entrega desinteresada fue su satisfacci?n frente a Dios y ante s? mismo. Es lo que pedimos para todos: en especial, para el pueblo llano y sencillo, creyente y amante de la paz, aut?ntico depositario de la soberan?a, integrado por personas libres y de invalorable dignidad.

20.- Qu?date con nosotros porque ya es tarde y el d?a se acaba, le dijeron a Jes?s los dos disc?pulos de Ema?s; su actitud de desesperanza cambi? al descubrir que era Jes?s Resucitado aquel que les acompa?aba y con quien conversaban. Dej?monos convocar por el gesto profundo de Cristo, compartiendo el pan, fruto del sacrificio y del trabajo com?n.
Los mejores logros en la vida bicentenaria del pa?s, s?lo se obtienen afirmando el sistema democr?tico, superando las diferencias pol?ticas y aceptando el di?logo, no exento de tensiones, como v?a de convivencia pac?fica. Anim?monos a vivir de esta manera; y compromet?monos, cada quien desde su propia responsabilidad, a construir entre todos un pa?s mejor.

Con nuestra bendici?n episcopal y la seguridad de la maternal protecci?n de Mar?a Sant?sima de Coromoto.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 29 de Junio de 2011, solemnidad de San Pedro y San Pablo


Publicado por verdenaranja @ 23:03  | Hablan los obispos
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