Martes, 26 de julio de 2011

ZENIT? publica la intervenci?n que dirigi? Benedicto XVI?el domingo 3 de julio de 2011?a mediod?a desde la ventana de su estudio a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano para rezar la oraci?n mariana del ?ngelus.

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy en el Evangelio, el Se?or Jes?s nos repite esas palabras que conocemos tan bien, pero que siempre nos conmueven: ?Venid a m? todos los que est?is cansados y agobiados, y yo os dar? descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de m?, que soy manso y humilde de coraz?n; y hallar?is descanso para vuestras almas.Porque mi yugo es suave y mi carga ligera? (Mateo 11, 28-30). Cuando Jes?s recorr?a las calles de Galilea anunciando el Reino de Dios, y curando a muchos enfermos, sent?a compasi?n de la muchedumbre, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas sin pastor (Cf. Mateo 9, 35-36).

Esa mirada de Jes?s parece extenderse hasta hoy, hasta nuestro mundo. Tambi?n hoy se posa sobre tanta gente oprimida por condiciones de vida dif?ciles, as? como desprovista de v?lidos puntos de referencia para encontrar un sentido y una meta a la existencia. Multitudes extenuadas que se encuentran en los pa?ses m?s pobres, probadas por la indigencia; y en los pa?ses m?s ricos tambi?n hay muchos hombres y mujeres insatisfechos, incluso enfermos de depresi?n. Pensemos, adem?s, en los numerosos evacuados y refugiados, en cuantos emigran arriesgando su propia vida. La mirada de Cristo se posa sobre toda esta gente, es m?s, sobre cada uno de estos hijos del Padre que est? en los cielos, y repite: ?Venid a m? todos?? .

Jes?s promete que dar? a todos ?descanso?, pero pone una condici?n: ?Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de m?, que soy manso y humilde de coraz?n?. ?En qu? consiste este ?yugo?, que en lugar de pesar aligera, y en lugar de aplastar levanta?

El ?yugo? de Cristo es la ley del amor, es su mandamiento, que ha dejado a sus disc?pulos (cf. Juan 13, 34; 15,12). El verdadero remedio para las heridas de la humanidad --tanto materiales, como es el hambre y las injusticias, y psicol?gicas y morales, causadas por un falso bienestar-- es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios. Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para procurarse posiciones cada vez de mayor poder, para asegurarse el ?xito a toda costa. Tambi?n por respeto del ambiente es necesario renunciar al estilo agresivo que ha dominado en los ?ltimos siglos y adoptar una razonable ?mansedumbre?. Pero sobre todo en las relaciones humanas, interpersonales, sociales, la regla del respeto y de la no violencia, es decir, la fuerza de la verdad contra todo abuso, puede asegurar un futuro digno del hombre.


Queridos amigos, ayer celebramos una particular memoria lit?rgica de Mar?a Sant?sima, al alabar a Dios por su Coraz?n Inmaculado. Que la Virgen nos ayude a ?aprender? de Jes?s la humildad verdadera, a tomar con decisi?n su yugo ligero, para experimentar la paz interior y ser capaces de consolar a otros hermanos y hermanas que recorren con fatiga el camino de la vida.

[Tras rezar el ?ngelus, el papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los grupos de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana, en particular a los profesores y alumnos del Colegio Internacional Europa, de Sevilla. "Venid a m? todos los que est?is cansados y agobiados", nos dice hoy Cristo en el Evangelio. Que esta palabra resuene con claridad en el coraz?n de todos, de modo que, presentando al Se?or nuestros afanes y sufrimientos, encontremos en ?l la fuerza para afrontar la vida con alegr?a y serenidad de esp?ritu, siendo testigos de su amor y fuente de esperanza para los necesitados. Gracias por vuestra presencia y vuestras oraciones. Feliz domingo.

[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Habla el Papa
 | Enviar