S?bado, 06 de agosto de 2011

Homil?a de monse?or Antonio Marino, obispo de Mar del plata, en el 110? aniversario del Colegio Santa Cecilia (Catedral de Mar del Plata, 4 de julio de 2011)?. (AICA)

JESUCRISTO LA MEJOR PROPUESTA PARA LOS J?VENES ??????????????

I. EL COLEGIO Y SU ANIVERSARIO??

En coincidencia con la fiesta de Ntra. Sra. del Huerto, este Colegio Santa Cecilia celebra sus 110 a?os de vida. Cuando Mar del Plata, fundada en 1874, contaba 27 a?os de existencia, surgi? esta instituci?n originariamente dedicada a la formaci?n escolar de las ni?as. Desde entonces, adecu?ndose a las actuales exigencias educativas, acompa?a a esta ciudad en una de las actividades m?s trascendentes para la calidad de vida de una sociedad.

Es muy considerable el tiempo transcurrido y grande el merecido prestigio adquirido como centro de ense?anza. Me causa, por eso, un gran placer poder estar hoy entre ustedes, como nuevo obispo de Mar del Plata, para dar gracias a Dios por la fecunda trayectoria. Todos, en efecto, pueden reconocer el inter?s prioritario otorgado desde siempre por la Iglesia a la ense?anza y formaci?n de los ni?os y los j?venes.

Los aniversarios ayudan a la toma de conciencia de nuestra identidad. Miramos hacia atr?s con reconocimiento hacia quienes fueron prestigiando esta instituci?n con la riqueza de sus virtudes y sus talentos. Hacemos memoria de todos los miembros de la congregaci?n religiosa de Nuestra Se?ora del Huerto y de todos los docentes y personas que formaron la comunidad educativa y supieron mantener vivo el ideal sembrando en esperanza. Hoy podemos gozar de los frutos de esa siembra y sentirnos comprometidos a mantener m?s viva que nunca la llama de esta noble vocaci?n.?

II. LA EDUCACI?N CAT?LICA EN LA CULTURA ACTUAL?

Si miramos al presente y hacia el futuro, podemos sentir fuerte perplejidad ante los grandes desaf?os que hoy plantean los enormes cambios culturales en el mundo contempor?neo. Ante la crisis de la instituci?n familiar y un vac?o de propuestas que eleven al joven hacia ideales de grandeza moral y espiritual, nuestros j?venes pueden ser v?ctimas de propuestas ruinosas para su futuro.

Todos tenemos conocimiento de una justificada preocupaci?n ante el peligro de las adicciones. Es un hecho que no faltan quienes, movidos por el af?n de un lucro infame, aprovechan la debilidad e inexperiencia de estos a?os para intentar corromperlos con la venta de alcohol o de droga. Tambi?n descubrimos una mayor dificultad para plantearse ideales que abarquen la vida entera. Una mentalidad marcada por el relativismo moral, mantiene una pr?dica constante donde ya no se respeta el valor de la vida naciente en estado de embri?n, y donde se distorsiona el concepto mismo de matrimonio y de familia. Bastar?, adem?s, asomarse a los medios de comunicaci?n, sobre todo televisivos, para darnos cuenta de que los programas de mayor audiencia nacional, no favorecen el proceso formativo de la personalidad del ni?o y del joven.

A esto ha venido a sumarse una campa?a del Ministerio de Educaci?n de la Naci?n que ha puesto en marcha el Programa Nacional de Educaci?n Sexual Integral. La publicaci?n de unos cuadernos, y ?ltimamente de una revista de la que se han impreso varios millones de ejemplares, con el t?tulo ?Educaci?n Sexual Integral. Para charlar en familia? (2011), en muchos puntos constituye, a nuestro entender, una clara violaci?n del derecho de los padres a elegir el tipo de educaci?n que desean para sus hijos, y al mismo tiempo un atentado a la libertad de conciencia.

Nunca nos hemos opuesto a la educaci?n sexual, entendida como educaci?n para el amor. Pero no podemos admitir que la misma quede reducida a los aspectos biol?gicos y psicol?gicos, como medio para evitar efectos no deseados, al margen de toda valoraci?n moral o de la b?squeda de un sentido intr?nseco a la naturaleza espiritual del hombre. Ni tampoco admitimos la grave distorsi?n del concepto de familia que all? se promueve. En todo esto, el derecho natural de los padres es anterior a todo poder del Estado y a toda ley positiva, y ?sta ha sido tambi?n una de las glorias del derecho y de la cultura de occidente.

La magnitud de los desaf?os, lejos de paralizarnos, debe despertar en nosotros las fuerzas creativas por las cuales la comunidad educativa, en ?ntima colaboraci?n entre padres y docentes, sepa conducir a ni?os y j?venes hacia un encuentro cr?tico con la cultura actual. La ense?anza en nuestras escuelas y colegios no puede reducirse a la adquisici?n de conocimientos, sino que debe tender al mismo tiempo a la asimilaci?n de valores y al descubrimiento de verdades que llenan de sentido la vida y los preparen para fundar hogares estables y convertirse en promotores solidarios de paz y constructores del bien com?n. Debemos educar para un ejercicio responsable de la libertad, ense?ando a tomar distancia de las propuestas equivocadas y superficiales que impone la tiran?a de cierta moda cultural.

Una educaci?n cristiana debe tender a descubrir la relaci?n entre la fe en Cristo y la vida cotidiana, tanto en el ?mbito de lo privado como en el m?s amplio de la sociedad. Partimos de la convicci?n de que en Cristo se revela el sentido profundo de la existencia. Como hace unos a?os dec?an los obispos en la Asamblea de Aparecida: ?Jesucristo? eleva y ennoblece a la persona humana, da valor a su existencia y constituye el perfecto ejemplo de vida. Es la mejor noticia, propuesta a los j?venes por los centros de formaci?n cat?lica? (DA 335).?

III. ?J?VENES, LES HE ESCRITO PORQUE SON FUERTES? (1Jn 2,14 )?

Y ahora me dirijo m?s directamente a ustedes, muy queridos j?venes, chicos y chicas, de este colegio ilustre.

Hoy es la fiesta de la Sant?sima Virgen, bajo la advocaci?n de Nuestra Se?ora del Huerto, que es la patrona. Ella nos ense?a con su vida que la verdadera felicidad del hombre consiste en dedicar nuestra vida al servicio de Dios cumpliendo fielmente sus mandamientos.

Ustedes vienen a dar gracias a Dios, reconociendo en ?l la fuente de donde procede nuestra vida y el origen de todo bien que poseemos; y tambi?n el fin ?ltimo donde est? nuestra verdadera felicidad y hacia el cual dirigimos todos nuestros actos y esfuerzos.

Celebrar la Eucarist?a es lo mejor que hacemos los cristianos. En ella nos encontramos con Dios de manera privilegiada. De ella tomamos fuerzas para nuestra misi?n, y hacia ella se orientan todas nuestras actividades. Los cat?licos creemos que en la celebraci?n eucar?stica se hace real y misteriosamente presente el mismo sacrificio redentor de la cruz, y Cristo mismo se nos da como alimento. ?l nos ense?a c?mo vivir bien, nos invita a asociarnos a su entrega, a imitarlo en su amor obediente al Padre y a recibirlo en la comuni?n de su cuerpo y de su sangre.

Jes?s quiere ser nuestro amigo y confidente, quiere que tengamos vida en abundancia. ?Cu?l es el deseo m?s profundo todo ser humano sino vivir la vida en plenitud, alcanzar un bienestar duradero y conocer la felicidad? Y si a esto tiende el coraz?n de todo hombre, sabemos la especial fuerza y vigor que tiene esta tendencia en una vida joven.

Todos tendemos a la felicidad y no podemos dejar de desear una vida plena y feliz, porque as? como las ra?ces de una planta se orientan hacia la humedad sin que nadie se lo ense?e, y as? como su tallo tiende hacia la luz, as? tambi?n el coraz?n de todo hombre tiende hacia la dicha.

Todos tendemos a la felicidad, pero no todos acertamos en sus caminos. Todos los seres del mundo f?sico y todos los vegetales y animales tienden hacia sus fines propios, guiados por su naturaleza, y lo hacen sin equivocarse. S?lo el hombre, dotado de una dignidad superior por su inteligencia y su libertad, es sin embargo capaz de grave extrav?o. Su inteligencia y su libertad, que son su t?tulo de gloria, pueden convertirse en su trampa mortal, al hacer mal uso de esas mismas facultades.

Como dec?a un sabio de la antig?edad, nosotros ?aprendemos no s?lo para la escuela sino para la vida?. Es muy importante adquirir conocimientos, pues ellos nos servir?n el resto de los a?os por venir. Pero es mucho m?s importante aprender a vivir bien. Porque yo puedo adquirir muchos conocimientos, pero si no aprendo a vivir saco un aplazo en la vida. Con mis conocimientos adquiero muchos medios ?tiles, pero ?de qu? me servir?n los mejores medios sino no tengo en claro cu?les son los fines que dan sentido y valor a mi vida?

Ustedes han venido a la casa de Dios esta ma?ana para sentir la presencia de alguien que los ama de verdad y que desea ense?arles el camino de la vida verdadera. Se llama Jes?s. Es un maestro lleno de una gran bondad que tiene una gran simpat?a por ustedes y quiere entrar en amistad con cada uno, con cada una de ustedes. Sabe mucho de vida.? ?l ha dicho y sigue diciendo a todos: ?Yo soy el camino, la verdad y la vida? (Jn 14,6). ?Yo he venido para que las ovejas tengan vida, y la tengan en abundancia? (Jn 10,10). ?Yo soy el pan de vida. El que viene a m? jam?s tendr? hambre; el que cree en m? jam?s tendr? sed? (Jn 6,34).

Es alguien que, adem?s, sabe perdonar y limpiarnos de nuestros pecados, que no vacila en salir en busca de la oveja perdida hasta encontrarla y cargarla sobre sus hombros (cf. Lc 15,4-7).

Queridos chicos y chicas, este maestro de vida no enga?a a nadie. Habla claro y presenta un ideal exigente, invita a caminar por un camino estrecho, a entrar por una puerta angosta: ?Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdici?n, y son muchos los que van por all?: pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran? (Mt 7,13-14).

El camino del cristiano, que Cristo fue el primero en recorrer, es estrecho y dif?cil al comienzo, pero perseverando en ?l, conduce de a poco hacia la anchura de una felicidad verdadera que se siente ya desde esta vida terrena, en la paz del coraz?n. En cambio, el camino del mundo, parece ancho y delicioso al comienzo, atrayente y divertido, pero de a poco los ir? internando por senderos muy estrechos, hasta desembocar en callejones que lamentablemente no tienen salida.

Hay adultos que piensan en ustedes, pero no los quieren a ustedes, quieren su dinero. Son quienes les organizan fiestas y bailes, en los boliches donde muchos pasan con frecuencia los fines de semana. Ellos se enriquecen, adem?s, con el dinero que ustedes les dan compr?ndoles alcohol. Hay adultos sin escr?pulos que regalan droga, porque saben que despu?s empezar?n a ser sus clientes y esclavos. Hay adultos que deber?an ser gu?as de los j?venes y son en cambio peores que ciegos. Hay adultos que degradan los espect?culos p?blicos y ganan cuantiosas fortunas subestimando a la audiencia e inundando la pantalla de los televisores con espect?culos de la m?s baja calidad.

Este es el camino que les propone con frecuencia una activa propaganda, principalmente a trav?s de los medios de comunicaci?n social. Estos son los falsos modelos que en forma ininterrumpida presentan como ideal muchas figuras a las que se llama ??dolos?.

?Qu? nos dice un verdadero sabio en el libro de la Palabra de Dios? Escuchemos: ?Siendo a?n joven, antes de torcerme, dese? la sabidur?a con toda el alma, la busqu? desde mi juventud y hasta la muerte la perseguir?; crec?a como racimo que madura, y mi coraz?n gozaba con ella, mis pasos caminaban fielmente siguiendo sus huellas desde joven?su yugo me result? glorioso, dar? gracias al que me ense?? (Eclo 51,13-15.17).

?Qu? les dice a ustedes, j?venes, el ap?stol San Juan en su primera carta? ?J?venes, les he escrito porque son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y ustedes han vencido al Maligno? (1Jn 2,14).

?Sean fuertes! ?No se dejen enga?ar! Nunca fue f?cil ser cristiano y hay que aprender a ir contra la corriente. Sepan escuchar la voz de los verdaderos sabios, de los aut?nticos maestros cuyas ense?anzas les he le?do.

Jes?s no es un aguafiestas. Los quiere alegres y busca su verdadero bien. Sepan vivir como verdaderos disc?pulos suyos. No se arrepentir?n nunca. ?l los espera cada domingo para una verdadera fiesta, donde ?l se ofrece como luz y como alimento con su Palabra y con su Cuerpo y su Sangre. ?l sabe perdonar de verdad y est? dispuesto a limpiarlos de toda mancha de sus conciencias, cuando se acercan al sacramento de la reconciliaci?n y de la misericordia. ?l los escucha siempre con amor cuando se dirigen a ?l con una oraci?n sincera. ?l les dice: ?Vengan a m? todos los que est?n afligidos y agobiados y yo los aliviar?. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de m?, porque soy paciente y humilde de coraz?n, y as? encontrar?n alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana? (Mt 11,28-30).?

IV. ALIENTO Y BENDICI?N PARA LA NOBLE TAREA EDUCATIVA?

No puedo concluir sin decir una palabra a los directivos y docentes. A las religiosas de Ntra. Se?ora del Huerto en primer lugar. A todos los exhorto a perseverar sin desalientos en esta noble tarea educativa. Ustedes ense?an con su palabra, pero mucho m?s con su ejemplo y con su testimonio de vida. Si nunca fue f?cil educar, mucho menos en la hora actual, donde tantas circunstancias sociales atentan contra los valores que ustedes procuran transmitir. Pero de todos los asuntos de inter?s p?blico, la educaci?n de los j?venes es el m?s serio e importante, por estar tan directamente vinculado con el bien com?n de toda la sociedad. Trabajen con esperanza, sin pretender ver inmediatamente sus frutos.

Que la Virgen Sant?sima, cuya fiesta celebramos, nos renueve a todos en la felicidad de sabernos amados por Dios y de tenerla como Madre.?

Mons. Antonio Marino, obispo de Mar del Plata


Publicado por verdenaranja @ 22:48  | Homil?as
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