Domingo, 07 de agosto de 2011

ZENIT? publica el an?lisis escrito por monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo ?La familia nos salvar?.

La familia nos salvar?

VER

No; no me refiero a la organizaci?n criminal ligada al narcotr?fico denominada ?La familia?, que opera principalmente en Michoac?n, sino a la constituida en forma estable y arm?nica por un hombre, una mujer y sus hijos. En ella hemos crecido la mayor?a. Es el punto de arranque en la configuraci?n de nuestro modo de ser. Unos la califican en forma despectiva como tradicional, pero es todav?a uno de los mayores tesoros en Am?rica Latina.

Hay quien presume de los cambios legislativos operados en la capital de nuestro pa?s, que equiparan la familia y el matrimonio a la uni?n de homosexuales, como si fuera un avance progresista, cuando que es un atentado a la misma sociedad. ?Y as? aspiran a puestos superiores! Habr?a que ver qu? tanta consistencia tiene su propio hogar y que los electores no se dejen impresionar por la demagogia. Los hogares disfuncionales, los divorcios, las infidelidades conyugales, la ausencia de padre o de madre, la violencia intrafamiliar, de ordinario generan adolescentes y j?venes violentos, drogados, vagos, alcoh?licos, resentidos sociales, pandilleros, presa f?cil para ser enrolados en negocios sucios, narcotr?fico, secuestro, extorsi?n, sicariato, etc. La pobreza y la falta de trabajo no necesariamente generan violencia social, pues muchos procedemos de familias pobres, campesinas, y nuestros padres nos ense?aron a trabajar, a ser honrados, a respetar a los dem?s. Si hubiera m?s familias mejor estructuradas, gozar?amos de mayor paz social.

JUZGAR

El Papa Benedicto XVI, al describir en San Marino algunos fundamentos de la sana laicidad, afirma: ?La Iglesia, respetuosa de la leg?tima autonom?a de la que debe gozar el poder civil, colabora con ?l, al servicio del hombre, en la defensa de sus derechos fundamentales, de aquellas instancias ?ticas que est?n inscritas en su misma naturaleza. Por eso la Iglesia se compromete para que las legislaciones civiles promuevan y tutelen siempre la vida humana, desde su concepci?n hasta su fin natural. Adem?s, pide para la familia el debido reconocimiento y un apoyo efectivo.

De hecho, sabemos bien que en el contexto actual se pone en tela de juicio la instituci?n familiar, casi en un intento de ignorar su irrenunciable valor. Los que sufren las consecuencias son los grupos sociales m?s d?biles, especialmente las generaciones j?venes, m?s vulnerables y por eso m?s f?cilmente expuestas a la desorientaci?n, a situaciones de auto-marginaci?n y a la esclavitud de las dependencias. A veces, a las realidades educativas les resulta dif?cil dar respuestas adecuadas a los j?venes y, faltando el apoyo familiar, a menudo ?stos no pueden insertarse normalmente en el tejido social. Tambi?n por esto es importante reconocer que la familia, tal como Dios la ha constituido, es el principal sujeto que puede favorecer un crecimiento armonioso y hacer que maduren personas libres y responsables, formadas en los valores profundos y perennes? (19-VI-2011).

ACTUAR

Protejamos la familia. Eduquemos en valores familiares. Impulsemos m?s la pastoral familiar. Donde hay armon?a familiar, trabajo compartido, educaci?n en valores humanos y cristianos, respeto mutuo, disciplina, fe en Dios y amor a los pobres, se construyen personalidades s?lidas, estables, justas, fraternas, solidarias, respetuosas de los dem?s.

Legisladores y gobernantes: Valoren la familia, como cimiento de la paz social. Promuevan leyes que protejan su solidez, y no se dejen apantallar por quienes impulsan modelos de familia contrarios a la misma naturaleza. Sean ustedes mismos modelos de una familia estable, fiel, dialogante, paciente y cari?osa. Generen m?s fuentes de trabajo y revisen los contenidos educativos en las escuelas, para que haya m?s formaci?n c?vica y social, y los j?venes tengan otras alternativas de desarrollo, sin ceder a la tentaci?n de la violencia como forma de sentirse grandes en la vida.

Televisoras: Depuren sus telenovelas; no presenten aventuras er?ticas e infidelidades conyugales como algo normal, pues ustedes construyen u obstruyen la educaci?n para la familia.


Publicado por verdenaranja @ 20:29  | Hablan los obispos
 | Enviar