S?bado, 13 de agosto de 2011

Reflexi?n a las lecturas del domingo veinte del Tiempo Ordinaro - A, ofrecido por el sacerdote Don Juan Manuel P?rez Pi?ero bajo el ep?grafe "ECOS DEL D?A DEL SE?OR".

ECOS DEL D?A DEL SE?OR?
Domingo 20? del T. Ordinario A?

Queridos amigos y amigas: La Jornada Mundial de la Juventud que ya se est? celebrando en las Di?cesis, queda encuadrada entre dos domingos, con una Liturgia de la Palabra que encaja perfectamente con este encuentro tan importante de j?venes de de todo el mundo.

El s?bado, 20, en las misas vespertinas del domingo y el mismo domingo, 21, cuando el Papa est? en Madrid presidiendo os actos centrales de la JMJ, se estar? recordando y celebrando, en toda la Iglesia, el ministerio del Sucesor de Pedro, a quien Jesucristo entreg? las llaves del Reino de los Cielos. (Mt 16,13-20) Es la liturgia del domingo 21? del T. Ordinario A.

Y si hay algo espectacular en estas Jornadas es el car?cter internacional de las mismas. Se nos habla de j?venes, chicos y chicas, procedentes de 193 pa?ses. S?lo faltan 4 ? 5 para el total.

La Liturgia de la Palabra de este domingo nos trae, precisamente, un mensaje de universalidad: Jesucristo ha venido para todos, jud?os y gentiles.

A nosotros nos resulta algo ya? sabido porque lo hemos conocido y vivido desde ni?os: Siempre hemos pensado que nosotros no somos jud?os sino gentiles, y pertenecemos, por el Bautismo, a la Iglesia, ?que es cat?lica, es decir, universal.

Pero, con alguna frecuencia, la Liturgia ?nos recuerda que no siempre se entendi? as?. Ni mucho menos.

El pueblo de Israel tuvo siempre una conciencia muy viva de ser el pueblo elegido; y, por medio de ?l, se incorporar?an los dem?s pueblos a la salvaci?n. ?Recordemos aquella crisis tan grave que tuvo lugar en la Iglesia primitiva, cuando los judaizantes. (Hch 15, 1-2).

Cuando leemos el Evangelio constatamos que Jes?s tiene una? clara conciencia de que ?l ha sido enviado a anunciar el evangelio ?solamente al pueblo de Israel como hab?an hecho los profetas. ?stos tambi?n hab?an anunciado, de alg?n modo, la universalidad de la salvaci?n, como escuchamos en la primera lectura de hoy

En este contexto, las palabras del evangelio no deben parecernos extra?as: ?S?lo he sido enviado sino las ovejas descarriadas de Israel?. Y tambi?n: ?No est? bien tomar el pan de los hijos y ech?rselos a los perritos?.

Y cuando manda a los ap?stoles de dos en dos, les dice: "No vay?is a tierra de paganos ni entr?is en las ciudades de Samar?a, sino id ?a las ovejas descarriadas de Israel". (Mt. 10, 5-7)

Es por el Misterio Pascual, por el que Jesucristo hace de los dos pueblos -jud?os y gentiles- un pueblo nuevo, la Iglesia.

Por eso S. Pablo escribe: ???l ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los separaba: la enemistad. Reconcili? con Dios a los dos, uni?ndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte en ?l a la hostilidad?. ??? As? pues ya no sois extranjeros y forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Est?is edificados sobre el cimiento de los ap?stoles y profetas, y el mismo Cristo Jes?s es la piedra angular." (Cfr. Ef 2, 11-22).

De este modo, contemplamos, en la segunda lectura, c?mo S. Pablo se presenta como ?ap?stol de los gentiles?. ?

Pero ya antes de su Muerte y Resurrecci?n, Jes?s anuncia, anticipa y profetiza, en algunas ocasiones, la universalidad de la salvaci?n,? acogiendo y? realizando curaciones a algunos paganos que sobresalieron por su fe?, como contemplamos, este domingo, en aquella mujer cananea

Ella ten?a una hija con ?un demonio muy malo?. Probablemente, alguna enfermedad grave. Y, saliendo de uno de aquellos lugares pertenecientes al territorio de Tiro y Sid?n, que no pose?an la fe de Israel, comienza a gritar a Jesucristo para que le atienda? Grita y vuelve a gritar hasta ?molestar? a los disc?pulos?? Es que se trata de una hija y por una hija, una madre?

Los disc?pulos interceden por ella ?recordemos la intercesi?n de los santos- y la mujer se puede acercar y presentarle a Jesucristo su petici?n: ?Se?or, soc?rreme?. Jes?s le contesta con una especie de refr?n: ?No est? bien? tomar el pan de los hijos y ech?rselos a los perritos?.

Y como aquella mujer posee una fe humilde y viva, se coloca en su lugar. Ella era una mujer pagana, y no pod?a venir con exigencias? Y acierta a decirle: ?Tienes raz?n, Se?or; pero tambi?n los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos?.

El Se?or qued? profundamente sorprendido de su respuesta y le dijo: ?Mujer, que grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas. En aquel momento qued? curada su hija?.

Cu?nto valora Jesucristo la fe? Una fe humilde y viva... que nos lleve a colocarnos en nuestro lugar ante Dios.

Cu?ntas consecuencias podr?amos extraer de esta doctrina de la universalidad de la salvaci?n? Pero no tenemos espacio para m?s?.

Terminamos mirando, siquiera un momento, a la JMJ para contemplar, como de pasada, lo que all? est? sucediendo: Chicos y chicas de pa?ses, culturas, mentalidades distintas? que se reconocen y se tratan, desde el primer d?a, como conocidos de siempre, como hermanos; familias que acogen en sus casas a j?venes desconocidos porque los consideran miembros de una familia m?s grande, la Iglesia. 30.000 voluntarios que se desviven por atender a los j?venes peregrinos ?en sus propios idiomas y por resolver sus dificultades?, aunque no conozcan siquiera sus nombres. Muchos obispos y sacerdotes que les acompa?an y atienden como hermanos mayores para que est?n bien atendidos en su dimensi?n espiritual? Chicos y chicas que revelan lo m?s secreto de su coraz?n, de su intimidad, a un sacerdote que, tal vez, ni siquiera conocen, porque tienen fe en el sacramento de la Penitencia y en la universalidad y eficacia del Orden Sacerdotal en todo el mundo? Y todos, j?venes y mayores, aclamar?n y escuchar?n no a un hombre joven, un l?der mundial, lleno de vida y dinamismo sino a ?un hombre anciano, vestido de blanco, el Papa, porque es el representante principal de Jesucristo en la tierra, el Sucesor del Ap?stol Pedro??

Cu?ntas cosas podr?amos seguir diciendo?

Es un don de Dios para nosotros, que escuchamos el mensaje de la Palabra de Dios de este domingo, ver c?mo se lleva a la pr?ctica, de un modo concreto, en este Encuentro Internacional.

Ellos y nosotros, m?s lejos o m?s cerca, como miembros de una misma Iglesia, diremos muchas veces al Se?or, estos d?as, lo proclamamos hoy en el salmo responsorial: ?Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben?.?

Junto a estas reflexiones mi deseo fraterno de un buen Verano, de un feliz D?a del Se?or.?


Publicado por verdenaranja @ 11:52  | Espiritualidad
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