Domingo, 14 de agosto de 2011

Homil?a de monse?or Marcelo Ra?l Martorell, obispo Puerto Iguaz?, para el XVII Domingo durante el a?o (24 de julio de 2011). (AICA)

XVII DOMINGO DURANTE EL A?O????????????

?Danos, oh se?or, un coraz?n comprensivo?
para discernir entre el bien y el mal? (sab. 3, 9)

La liturgia de hoy nos introduce en el tema de la Sabidur?a que procede de Dios y se hace carne en nuestros corazones. En la primera lectura nos encontramos con la hermosa oraci?n de Salom?n, Rey de Israel (1 Re. 3,5-12), que tras la invitaci?n que le hace Dios para que le pida lo que quisiera, Salom?n le pide ?un coraz?n comprensivo para gobernar, capaz de discernir el bien del mal y as? gobernar bien. En definitiva, Salom?n ped?a a Dios ?Sabidur?a para gobernar a su Pueblo? y esto agrad? al Se?or. Esta lectura nos ense?a que la verdadera sabidur?a procede de Dios y que s?lo ?l puede concederla.

Jes?s, la Sabidur?a hecha Carne, en la lectura de hoy compara al Reino de los Cielos ?con un tesoro escondido en el campo? (Mt. 13, 44-52). Podr?amos decir de entrada que este ?tesoro? es la sabidur?a. Jes?s quiere ense?arnos que para conquistar el Reino de los Cielos es necesario poseer la sabidur?a que procede de Dios. Y nos dice que quien encuentra este tesoro, lleno de alegr?a, va compra el campo y lo vuelve a esconder. El Reino se parece tambi?n a un comerciante de ?perlas finas? que al encontrar una de gran valor, va vende todo lo que tiene y la compra. (Ib. 45).

En los dos casos hay quien encuentra un ?tesoro?. En el primer caso el tesoro es encontrado por casualidad; en el segundo es buscado, pues se trata de un pescador de perlas finas. Pero el ?tesoro? ser? siempre el mismo: ?la Sabidur?a?, ?el Reino de los Cielos?, ?el Evangelio?, ?la Gracia?, ?la Amistad con Dios?. Este ?tesoro escondido? est? en el mundo por virtud de la Creaci?n y de la Redenci?n, muchos lo tienen cerca pero no lo descubren. Esto nos lleva a recordar a San Agust?n cuando dec?a: ??oh dulce hermosura, tan lejos que te buscaba y tan cerca que te ten?a!?. Para descubrir este tesoro hace falta abrir el coraz?n a Dios, dejarlo entrar y que ?l nos muestre su belleza, para que con su gracia podamos poseerlo. Hay quienes lo han descubierto por virtud de la gracia y del amor de Dios, pero lo descuidan dej?ndose seducir por el mundo y las satisfacciones de la vida terrena, por sus gozos y sus riquezas.

Solamente quien tenga el coraz?n d?cil y comprensivo, como ped?a Salom?n, podr? discernir el mal del bien, lo eterno de lo transitorio, lo que es aparente de lo que es sustancial y descubriendo esto podr? decidirse por el Reino, vender? todo lo que tiene para alcanzar lo que promete Jes?s: ?la vida del reino?. Y esto no se alcanza sin la ?Sabidur?a que procede de Dios?. Jes?s nos pide ?todo? pero tambi?n nos promete ?todo?: la Vida Eterna.

El Reino ?en la ense?anza de Jes?s- se parece tambi?n a una ?red llena de peces? (Ib. 47-48) que al t?rmino de la pesca son seleccionados: los buenos se separan de los malos. Para hacer esta selecci?n al final de la pesca, es necesario poseer la ?sabidur?a? para discernir el valor de los peces. Como en los otros casos, esta es una comparaci?n con los bienes del cielo, hace falta sabidur?a divina. ?Entend?is esto?, pregunta Jes?s. El libro del Apocalipsis hacia el final de la Revelaci?n dice: ?Yo estoy a la puerta y llamo, quien quiera abrirme, Yo entrar? en ?l, y hablaremos de nuestras cosas, y ser? su amigo?. Jes?s nos lleva a la comprensi?n de las cosas de la Vida Eterna y el di?logo con ?l nos lleva a comprender y elegir entre lo pasajero y lo temporal, entre lo eterno y lo divino.

Todo el que conoce la Palabra de Dios y es disc?pulo de Cristo se asemeja a un padre de familia que va ?sacando del arca lo nuevo y lo antiguo? (Ib 52). Esto es, ya sea del Antiguo Testamento ?lo viejo?; ya sea del Nuevo Testamento ?lo nuevo? puede encontrar el mensaje de sabidur?a para la vida. Y as? fascinados, por el Reino de los Cielos, tenemos que abrirnos a la gracia de Dios para conseguir ese tesoro. Para que este encuentro con el Reino se d?, es necesario renunciar a las fascinaciones del mundo temporal y no tener miedo a las adversidades que puedan venir. S?lo con la gracia de Dios podremos comprender que lo que cuenta no es la felicidad terrena, sino la eterna, y podremos llegar al convencimiento ?finalmente? que ?el amor a Dios es lo ?nico que cuenta?.

Pidamos a Mar?a la Virgen, en quien la Eterna Sabidur?a se hizo carne, que nos ayude a poseerla, para poseer la eternidad.?

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 21:21  | Homil?as
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