Martes, 16 de agosto de 2011

ZENIT.? ?Estos d?as he conocido la historia de dos casos sobrecogedores y, a la vez, llenos de esperanza: la de Laura, mujer mejicana, y la de Jos?-Antonio, de Barcelona. Ellos mismos narran las tragedias humanas a las que les condujeron el aborto y el alcohol. Y lo que es capaz de hacer el amor de Dios cuando uno se decide a darle acogida en su coraz?n.

Laura se traslad? a la ciudad de M?xico cuando ten?a 16 a?os. ?Me aloj? con una t?a lesbiana -cuenta- y all? comenc? a impregnarme de muchas ideas y a experimentar un fuerte rechazo a la Iglesia Cat?lica?.A los 18 a?os comenz? a tener relaciones sexuales, pensando que no pasaba nada si un d?a quedaba embarazada: ?aborto y ya est?. Efectivamente, qued? embarazada y decidi? abortar. ?Pero con mi beb? ?dice- murieron todas mis ilusiones. Creo que ese d?a yo me asesin?, me hund? en un infierno de tristeza y vi destruido mi proyecto de vida?. Durante veinte a?os no dej? de ir de un psic?logo a otro y cuando o?a llorar a un beb? sent?a un dolor interminable y una tristeza espantosa. Cay? en todo: en la brujer?a, en el vac?o, en la soledad. ?No encuentro palabras para explicarlo?.

A?os m?s tarde se cas? y fue a vivir a otra ciudad. Al lado de su nueva casa hab?a una iglesia y el sonar de las campanas y el canto de los fieles penetraba por la ventana. Durante mucho tiempo sigui? sin entrar en ella. ?Cansada de la vida, decid? entrar en el templo y confesarle al sacerdote todo lo que me estaba ocurriendo. En ese momento me regres? la paz, porque el sacerdote me ense?? a perdonarme a m? misma?. De la mano de Dios, su vida ha ido cambiando poco a poco y hoy es una mujer casada, tiene un hijo de cinco a?os y vive feliz con su marido, que tambi?n la ha ayudado en su recuperaci?n. Hace unos d?as sinti? rabia cuando ley? ?la declaraci?n de una mujer que dec?a: Dejad que las mujeres aborten en paz. ?Qu? tonter?a! No saben a d?nde est?n conduciendo a las mujeres?.

Antonio ten?a un buen empleo y una familia. Empez? a beber por alternar y termin? haci?ndose esclavo de la barra de los bares. La convivencia matrimonial se deterior? ?y mis borracheras hac?an de mi hogar un verdadero infierno?. Trabajaba como jefe de ?rea en una multinacional, pero su progresiva dependencia del alcohol le hizo perder el puesto de trabajo. Al poco, le abandon? su esposa. Poco a poco fue perdiendo los amigos. Un buen d?a, le cortaron la luz por falta de pago. ?Mi ?nica ilusi?n era conseguir una botella de vino y me acostaba pensando de d?nde sacar?a cien pesetas para conseguir un litro de vino pele?n?. No pisaba una iglesia desde hac?a m?s de veinte a?os. Una noche lleg? borracho como de costumbre a casa. ?Ten?a un crucifijo en mi habitaci?n, lo mir? y aquella noche me arrodill? y llorando le dije: ?Si t? no me sacas de este pozo yo no puedo salir??.

Unos d?as m?s tarde, una mujer del barrio a la que no conoc?a, se le acerc? y le dijo: ?Jes?s te ama?. ?l se lo tom? a broma y pens?: ??C?mo puede Jes?s quererme a m? con la vida que llevo y ri?ndome de todas esas cosas de iglesia?? Siguieron hablando y a los pocos d?as le llev? a un grupo de oraci?n de la Renovaci?n Carism?tica. ?Un d?a me confes?, despu?s de tantos a?os. Pero no pod?a comulgar, no me hab?a perdonado a m? mismo. M?s tarde ya lo hice? Sigui? participando en el grupo y poco a poco su vida se fue normalizando. Cay? gravemente enfermo pero Dios se sirvi? de la enfermedad como ?de palanca para dejar definitivamente la bebida?. Hace ya 16 a?os que no prueba el alcohol. ?Veo, concluye, que el Se?or act?a en nuestras vidas diariamente. A ?l le debo que me sacara del pozo. Por eso, animo a los que tengan problemas de bebida que acudan al m?dico que puede curarles: Jes?s?. Como dec?a al principio: dos casos tan impresionantes como esperanzadores.

? Estos d?as he conocido la historia de dos casos sobrecogedores y, a la vez, llenos de esperanza: la de Laura, mujer mejicana, y la de Jos?-Antonio, de Barcelona. Ellos mismos narran las tragedias humanas a las que les condujeron el aborto y el alcohol. Y lo que es capaz de hacer el amor de Dios cuando uno se decide a darle acogida en su coraz?n.

Laura se traslad? a la ciudad de M?xico cuando ten?a 16 a?os. ?Me aloj? con una t?a lesbiana -cuenta- y all? comenc? a impregnarme de muchas ideas y a experimentar un fuerte rechazo a la Iglesia Cat?lica?.A los 18 a?os comenz? a tener relaciones sexuales, pensando que no pasaba nada si un d?a quedaba embarazada: ?aborto y ya est?. Efectivamente, qued? embarazada y decidi? abortar. ?Pero con mi beb? ?dice- murieron todas mis ilusiones. Creo que ese d?a yo me asesin?, me hund? en un infierno de tristeza y vi destruido mi proyecto de vida?. Durante veinte a?os no dej? de ir de un psic?logo a otro y cuando o?a llorar a un beb? sent?a un dolor interminable y una tristeza espantosa. Cay? en todo: en la brujer?a, en el vac?o, en la soledad. ?No encuentro palabras para explicarlo?.

A?os m?s tarde se cas? y fue a vivir a otra ciudad. Al lado de su nueva casa hab?a una iglesia y el sonar de las campanas y el canto de los fieles penetraba por la ventana. Durante mucho tiempo sigui? sin entrar en ella. ?Cansada de la vida, decid? entrar en el templo y confesarle al sacerdote todo lo que me estaba ocurriendo. En ese momento me regres? la paz, porque el sacerdote me ense?? a perdonarme a m? misma?. De la mano de Dios, su vida ha ido cambiando poco a poco y hoy es una mujer casada, tiene un hijo de cinco a?os y vive feliz con su marido, que tambi?n la ha ayudado en su recuperaci?n. Hace unos d?as sinti? rabia cuando ley? ?la declaraci?n de una mujer que dec?a: Dejad que las mujeres aborten en paz. ?Qu? tonter?a! No saben a d?nde est?n conduciendo a las mujeres?.

Antonio ten?a un buen empleo y una familia. Empez? a beber por alternar y termin? haci?ndose esclavo de la barra de los bares. La convivencia matrimonial se deterior? ?y mis borracheras hac?an de mi hogar un verdadero infierno?. Trabajaba como jefe de ?rea en una multinacional, pero su progresiva dependencia del alcohol le hizo perder el puesto de trabajo. Al poco, le abandon? su esposa. Poco a poco fue perdiendo los amigos. Un buen d?a, le cortaron la luz por falta de pago. ?Mi ?nica ilusi?n era conseguir una botella de vino y me acostaba pensando de d?nde sacar?a cien pesetas para conseguir un litro de vino pele?n?. No pisaba una iglesia desde hac?a m?s de veinte a?os. Una noche lleg? borracho como de costumbre a casa. ?Ten?a un crucifijo en mi habitaci?n, lo mir? y aquella noche me arrodill? y llorando le dije: ?Si t? no me sacas de este pozo yo no puedo salir??.

Unos d?as m?s tarde, una mujer del barrio a la que no conoc?a, se le acerc? y le dijo: ?Jes?s te ama?. ?l se lo tom? a broma y pens?: ??C?mo puede Jes?s quererme a m? con la vida que llevo y ri?ndome de todas esas cosas de iglesia?? Siguieron hablando y a los pocos d?as le llev? a un grupo de oraci?n de la Renovaci?n Carism?tica. ?Un d?a me confes?, despu?s de tantos a?os. Pero no pod?a comulgar, no me hab?a perdonado a m? mismo. M?s tarde ya lo hice? Sigui? participando en el grupo y poco a poco su vida se fue normalizando. Cay? gravemente enfermo pero Dios se sirvi? de la enfermedad como ?de palanca para dejar definitivamente la bebida?. Hace ya 16 a?os que no prueba el alcohol. ?Veo, concluye, que el Se?or act?a en nuestras vidas diariamente. A ?l le debo que me sacara del pozo. Por eso, animo a los que tengan problemas de bebida que acudan al m?dico que puede curarles: Jes?s?. Como dec?a al principio: dos casos tan impresionantes como esperanzadores.


Publicado por verdenaranja @ 23:31  | Hablan los obispos
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