Mi?rcoles, 17 de agosto de 2011

ZENIT? nos ofrece la homil?a que el cardenal Antonio Mar?a Rouco, arzobispo de Madrid, pronunci?el martes 16 de Agosto de 2011 durante la Misa de apertura de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, en la plaza de Cibeles de Madrid.

Mis queridos hermanos y hermanas en el Se?or:

1. ?Bienvenidos a Madrid para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud convocada por nuestro Santo Padre Benedicto XVI hace tres a?os en Sydney y que se inicia con la solemne celebraci?n eucar?stica en esta c?ntrica Plaza madrile?a de la?Cibeles!

?Bienvenidos Sres. Cardenales, Arzobispos y Obispos! ?Os saludo con afecto fraterno en el Se?or! Os acompa?an numerosos sacerdotes, consagrados y consagradas y una ingente multitud de j?venes, esperanza y futuro de nuestras Iglesias particulares, de nuestros pueblos y naciones, ?de la Iglesia entera!

2. Permitidme que me dirija a ellos directamente como Pastor de la Iglesia Diocesana de Madrid y como Presidente de la Conferencia Episcopal Espa?ola y que les diga con todo el coraz?n:

Queridos j?venes del mundo: ?Bienvenidos a Espa?a! Muchos de vosotros hab?is experimentado y apreciado ya en los d?as de la semana previa en vuestro recorrido por las Di?cesis espa?olas la cordial acogida y el amor fraterno de vuestros hermanos los j?venes de Espa?a, de sus familias, de sus comunidades y de sus Pastores. Hab?is podido comprobar que esa actitud de brazos abiertos y de c?lida simpat?a tiene que ver profundamente con el hecho vivo de un viejo pa?s formado por una comunidad de pueblos: ?Espa?a!, cuya principal se?a de identidad hist?rica, ?de su cultura y modo de ser!, es la profesi?n de la fe cristiana de sus hijas e hijos en la comuni?n de la Iglesia Cat?lica. La personalidad hist?rica de Espa?a se forja con rasgos inconfundibles en torno a la visi?n cristiana del hombre y de la vida desde los albores mismos de su historia, iniciada en gran medida con la primera andadura de la predicaci?n apost?lica en suelo espa?ol hace casi dos mil a?os. Uno de los m?s l?cidos escritores e int?rpretes de la Espa?a contempor?nea pudo decir: ?Espa?a se constituye animada por un proyecto hist?rico que es su identificaci?n con el cristianismo?1.

3. ?Bienvenidos a Espa?a y bienvenidos a Madrid, su Capital! La Iglesia metropolitana de Madrid con sus Di?cesis sufrag?neas, Alcal? de Henares y Getafe, os abren no s?lo las puertas f?sicas de sus parroquias, de sus colegios, de sus m?s variados edificios e instalaciones culturales y deportivas, junto con las cedidas generosamente por las instituciones p?blicas y privadas para este acontecimiento singular, sino, tambi?n, esos ?mbitos m?s humana y cristianamente c?lidos que son sus familias y sus comunidades. Es decir: ?os abren las puertas de su coraz?n!

?Sent?os como en vuestra propia casa, como en vuestro propio hogar! La Iglesia y el pueblo de Madrid quiso −y quiere− ser para todos vosotros desde ayer mismo, en ese siempre dif?cil momento de la llegada y del alojamiento de los peregrinos y durante los d?as de la Jornada que culminan el domingo, lugar propicio para vivir la amistad y la fraternidad cristiana en el marco a la vez humano y divino de la Iglesia Universal, que es Casa y Familia de los hijos de Dios esparcidos por toda la faz de la tierra. Y as? como Espa?a no es inteligible sin su bimilenaria tradici?n cat?lica, Madrid, residencia real y su Capital desde la segunda mitad del siglo XVI, en plena irrupci?n de la Modernidad, tampoco. Las ra?ces cristianas de esta ciudad, muy antiguas, bien identificadas al iniciarse el segundo milenio del cristianismo, siguen vivas y vigorosas influyendo en la configuraci?n de su fisonom?a social, cultural y humana, pero, sobre todo, de su alma: ?el alma de sus hijos e hijas! ?Madrid es una ciudad acogedora y cordial de todos los que la visitan, vengan de donde vengan!

4.Las Jornadas Mundiales de la Juventud, con su ya larga trayectoria de m?s de un cuarto de siglo, son inseparables del Beato, en cuya memoria celebramos esta tarde la Eucarist?a en la Plaza de la Cibeles madrile?a; muy cerca, por cierto, del lugar en que ?l mismo presidi? tres grandes celebraciones en los a?os 1982, 1993 y 2003. Os estoy hablando del inolvidable, venerado y querido Juan Pablo II. ?El Papa de los j?venes! Con Juan Pablo II se inicia un periodo hist?rico nuevo, ?in?dito!, en la relaci?n del Sucesor de Pedro con la juventud, y, consecuentemente, una hasta entonces desconocida relaci?n de la Iglesia con sus j?venes: relaci?n directa, inmediata, de coraz?n a coraz?n, impregnada de una fe en el Se?or, en Jesucristo, entusiasta, esperanzada, alegre, contagiosa. Desde aquella convocatoria primera de la Jornada de 1985 en Roma hasta esta Jornada de Madrid se ha ido desgranando una bella historia de fe, esperanza y amor en tres generaciones de j?venes cat?licos y no cat?licos, que han visto c?mo se transformaba su vida en Cristo y c?mo surg?an entre ellos innumerables vocaciones para el sacerdocio, la vida consagrada, el matrimonio cristiano y el apostolado. La santidad personal de Juan Pablo II brilla con un atractivo singular precisamente en este aspecto de la evangelizaci?n de los j?venes contempor?neos. Nuestro Santo Padre Benedicto XVI no ha dudado en resaltar el amor a los j?venes de Juan Pablo II en la Homil?a de su Beatificaci?n el primero de Mayo en la Plaza de San Pedro.

5. El secreto de esa luminosa personalidad, moldeada en la perfecci?n de la caridad, se desvela f?cilmente a la luz de la Palabra de Dios que ha sido proclamada. La clave de explicaci?n de toda su vida, consagrada al Se?or, a la Iglesia y al hombre, no es otra que su encendido amor a Jesucristo, del que, como San Pablo, no quiso apartarse nunca. Juan Pablo II pas? tambi?n en su vida por la aflicci?n, por la angustia, por la persecuci?n, por las carencias m?s elementales en los a?os de la II Guerra Mundial, de la ocupaci?n implacable y cruel de su patria, del despojo inhumano de los suyos? Sufri? el dolor de los perseguidos por la causa de Cristo antes y despu?s de su elecci?n a la Sede de Pedro: literalmente, hasta la sangre. Testigo indomable de la verdad y de la esperanza cristiana, vivi? la verdad del ?si Dios est? con nosotros, ?qui?n estar? contra nosotros??, sin miedo a ninguna oposici?n interna o externa a la Iglesia. ?Fue un valiente de Cristo! Nada pudo apartarle de su amor.

?Que emocionante resulta imaginarse y revivir los momentos de su di?logo ?ntimo con el Se?or cuando le pregunta si ?le ama m?s que ?stos?! ?Cu?ntas veces le habr? respondido en las m?s cr?ticas, doloridas y decisivas circunstancias de sus a?os de Pastor de la Iglesia Universal: ?Se?or, t? conoces todo, t? sabes que te quiero?! El Papa sab?a muy bien que apacentar las ovejas de Jes?s comportaba dejase ?ce?ir? por otro y ser llevado adonde uno no quisiera.

6. Este amor apasionado a Jesucristo es precisamente lo que fascinaba y cautivaba a los j?venes. Comprend?an que de este modo ellos eran queridos y amados por el Papa de verdad: sin halagos, ni disimulos; ni interesada, enga?osa o superficialmente; sino con toda la autenticidad del que s?lo buscaba su bien, el bien de sus vidas: ?su felicidad!, ?su salvaci?n! Y lo buscaba entregando, sin reservase nada, la propia vida. Lo intu?an con el coraz?n m?s que lo razonaban con la cabeza. No es extra?o, pues, que viesen en el Papa a aquel mensajero de la gracia y de la paz de Jesucristo, anunciado por el Profeta Isa?as, cuando dec?a: ??Qu? hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Si?n: ?Tu Dios es rey?!?. Quien quiera que haya vivido las Jornadas Mundiales de Buenos Aires, Santiago de Compostela, Czestochowa, Denver, Manila, Paris, Roma, Toronto? habr? podido constatar que en la forma de recibir al Papa, con aquella mezcla tan entra?able de j?bilo y respetuosa ternura, los j?venes demostraban que le estaban reconociendo como aquel que ven?a a su encuentro en el nombre del Se?or.

7. A partir de la IV Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela en 1989 las Jornadas se conciben y viven como el final gozoso de una peregrinaci?n, fuese cual fuese el lugar de su celebraci?n, sintonizando con el estilo atrayente de la tradici?n cristiana. Al invitaros a participar en esta Jornada de Madrid, la vig?simo sexta, el Papa os est? diciendo: poneos en camino para un nuevo encuentro con el Se?or, el amigo, el hermano, ?Jesucristo! El es el ?nico que puede comprenderos y conduciros a la verdad; daros la vida que no acaba nunca; daros la felicidad: ?el Amor verdadero! S?, los j?venes de las Jornadas Mundiales de la Juventud han sido desde Santiago de Compostela y para siempre peregrinos de la Iglesia. Recorren en comuni?n con ella un excepcional itinerario espiritual de consecuencias decisivas para el futuro de sus vidas. Comprueban que la senda se?alada por el Sucesor de Pedro les lleva efectivamente a Cristo sin que ning?n poder humano pueda impedirlo. Senda para su b?squeda; pero sobre todo, camino para su encuentro. ?l es el que toma la iniciativa. Juan Pablo II nos recordaba en ?el Monte del Gozo? compostelano en la vigilia de la noche del 19 de agosto de 1989 que ?la tradici?n espiritual del Cristianismo no s?lo subraya la importancia de nuestra b?squeda de Dios. Resalta algo todav?a m?s importante: es Dios que nos busca. ?l nos sale al encuentro?. ?Cristo es, queridos j?venes, el que os busca y sale al encuentro en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011! Dejarse encontrar por ?l es la clave del ?xito de toda Jornada Mundial de la Juventud. Y, por supuesto, tambi?n de ?sta que hoy comenzamos. ?Ser? vuestro ?xito!

8. Benedicto XVI, nuestro Santo Padre, ha presidido las Jornadas de Colonia en agosto de 2005 y de Sydney en julio del 2008 en continuidad creativa con Juan Pablo II. ?Inolvidables ambas! Pasado ma?ana, d?a 18 de agosto, llegar? D.m. a Madrid, para presidir la que hoy y ahora se inicia con la Acci?n de Gracias y la Plegaria Eucar?stica de este atardecer madrile?o en la Plaza de la Cibeles. En su llamada dirigida a vosotros, j?venes del avanzado comienzo del Tercer Milenio, resuenan con nuevos y sugestivos acentos la misma solicitud paternal y el mismo amor que movi? al Beato Juan Pablo II a instituir las Jornadas Mundiales de la Juventud. Vosotros, los j?venes que os encontr?is aqu?, y otros muchos que hubieran deseado participar en nuestra Jornada de Madrid y no han podido o no han querido, sois la generaci?n de Benedicto XVI. No es la misma que la de Juan Pablo II. Vuestro ?sitio en la vida? tiene sus peculiaridades. Vuestros problemas y circunstancias vitales se han modificado. La globalizaci?n, las nuevas tecnolog?as de la comunicaci?n, la crisis econ?mica, etc., os condicionan para bien y, en muchas ocasiones, para mal. A los j?venes de hoy, con ra?ces existenciales debilitadas por un rampante relativismo espiritual y moral, ?encerrados por el poder dominante? (Benedicto XVI. Mensaje para la JMJ 2011, 1), y sin hallar s?lidos fundamentos para vuestras vidas en la cultura y la sociedad actuales, incluso, no rara vez, en la propia familia?, se os tienta poderosamente hasta los l?mites de haceros perder la orientaci?n en el camino de la vida: ?C?mo no va a vacilar a veces vuestra fe? La juventud del siglo XXI necesita, tanto o m?s que las generaciones precedentes, encontrar al Se?or por la ?nica v?a que se ha demostrado espiritualmente eficaz: la del peregrino humilde y sencillo que busca su rostro. El joven de hoy necesita ver a Jesucristo cuando ?l le sale al encuentro en la Palabra, en los Sacramentos, ?tambi?n, muy especialmente, en la Eucarist?a y en el Sacramento de la Penitencia, en los pobres y enfermos, en los hermanos que est?n en dificultad y necesitan ayuda? (Benedicto XVI. Mensaje, 4). Necesita verle y entrar en di?logo ?ntimo con ?l, que le ama sin pedirle nada a cambio, salvo la respuesta de su amor. La intenci?n del Papa, que tanto os quiere, va justamente en esta direcci?n: que experiment?is en la Comuni?n Cat?lica de la Iglesia la verdad y la imperiosa urgencia de hacer vida vuestra el lema de la Jornada Mundial de la Juventud 2011: ?arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe? (Cf. Col 2,7).

9. Juan Pablo II conceb?a las Jornadas Mundiales de la Juventud como un valios?simo instrumento de la nueva evangelizaci?n. Tambi?n, nuestro Santo Padre Benedicto XVI.

Queridos j?venes: ?vivid, pues, esta celebraci?n eucar?stica de la inauguraci?n de la Jornada Mundial de la Juventud agradeciendo al Se?or el sentiros llamados desde este mismo momento a ser sus disc?pulos y testigos! ?No lo dud?is! Jesucristo os muestra el camino y la meta de la verdadera felicidad. No s?lo a vosotros; tambi?n a vuestros compa?eros y amigos alejados de la pr?ctica religiosa e, incluso, de la fe o desconocedores de la misma. Jes?s os busca para enraizarse en vuestro coraz?n de j?venes del Tercer Milenio. Vivid la celebraci?n como la gran Plegaria de la Iglesia que ofrece el Sacrificio de Jesucristo Crucificado y Resucitado al Padre como suyo propio por la salvaci?n de todos los hombres; y en la Comuni?n eucar?stica de su Cuerpo y de su Sangre no rehuy?is que os haga enteramente suyos. Tened presente estos d?as que el Se?or, por medio del Papa, os va a preguntar: ?acept?is el formidable y hermoso reto de ?la nueva evangelizaci?n? de vuestros j?venes coet?neos? Respondedle que s?, recordando aquella vibrante y valiente llamada de Juan Pablo II en la Homil?a del Monte del Gozo el 20 de agosto de 1989: ??No teng?is miedo a ser santos?! ??dejad que Cristo reine en vuestros corazones?! Respondedle que s? con toda la capacidad de ilusi?n y apertura generosa a los grandes ideales de la vida que os es tan propia. ?Responded a la renovada llamada de Benedicto XVI con un claro y coherente compromiso de vida! Se evangeliza con las palabras y con las obras, hoy m?s que nunca. Juan Pablo II dec?a a los j?venes espa?oles en la Vigilia Mariana de ?Cuatro Vientos?, el 3 de mayo de 2003, que la nueva evangelizaci?n es una tarea de todos en la Iglesia: ?En ella los laicos tienen un papel protagonista, especialmente los matrimonios y las familias cristianas, sin embargo, la evangelizaci?n requiere hoy con urgencia sacerdotes y personas consagradas. Por lo tanto, si en estos d?as oyes la llamada de Dios ?que te dice: ??S?gueme!? (Mc 2, 14; Lc 5.22), no lo acalles. S? generoso, responde como Mar?a ofreciendo el s? gozoso de tu persona y de tu vida?.

10. Al cuidado maternal de la Virgen Mar?a, Madre del Se?or y Madre de la Iglesia, nos confiamos al iniciar la Jornada Mundial de la Juventud 2011. Los madrile?os la invocan como su Patrona bajo la advocaci?n de ?Santa Mar?a, la Real de la Almudena?. Mar?a ha velado siempre por la firmeza de la fe, por la certeza de la esperanza y por el ardor de la caridad de todas sus hijas e hijos de Madrid. ?Que vele muy especialmente estos d?as por vosotros, los j?venes de esta Jornada Mundial de la Juventud del 2011, peregrinos a esta ciudad eminentemente mariana que es Madrid para el encuentro con el Santo Padre! ?Que os cuide como s?lo ella sabe hacerlo!, ?que cuide a nuestro Santo Padre Benedicto XVI, a los Obispos y sacerdotes, a todos vuestros Pastores y acompa?antes! ?que cuide y proteja a vuestras familias! Rememorando la oraci?n de Juan Pablo II, recitada al finalizar la inolvidable Vigilia del Rosario, ya mencionada −?su broche de oro!−, os invito a implorar esta noche a Mar?a con sus mismas palabras:

?Dios te salve, Mar?a, llena de gracia.
Esta noche te pido por los j?venes
venidos a Madrid desde todos los rincones de la tierra,
j?venes llenos de sue?os y esperanzas.

Ellos son los centinelas del ma?ana,
el pueblo de las Bienaventuranzas:
son la esperanza viva de la Iglesia y del Papa.

Santa Mar?a, Madre de los j?venes,
intercede para que sean testigos de Cristo Resucitado,
ap?stoles humildes y valientes del tercer milenio,
heraldos generosos del Evangelio.

Santa Mar?a, Virgen Inmaculada,
reza con nosotros,
reza por nosotros?. Am?n.

Santos Patronos de la JMJ 2011 −San Isidro Labrador y Santa Mar?a de la Cabeza, San Ignacio de Loyola, San Juan de ?vila, San Francisco Javier, San Juan de la Cruz, Santa Rosa de Lima, San Rafael Arn?iz− ?rogad por nosotros!

?Beato Juan Pablo II ruega por nosotros, ruega por los j?venes de la JMJ 2011 para que abran de par en par sus corazones a la gracia salvadora de Cristo, el ?nico Redentor del hombre, en estos extraordinarios d?as del Esp?ritu en los que queremos ?contar las maravillas del Se?or a todas las naciones?!

Am?n.

[Texto distribuido por la organizaci?n de la JMJ Madrid 2011]

1 Juli?n Mar?as, Espa?a inteligible. Raz?n hist?rica de las Espa?as, Madrid 2002, 416.


Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Hablan los obispos
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