Lunes, 26 de septiembre de 2011

ZENIT  nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigió el sábado 24 de Septiembre de 2011 a los representantes de las Iglesias ortodoxas y orientales, a quienes recibió a primera hora de la tarde en el Seminario Arzobispal de Friburgo.

Eminencias, Excelencias,
Venerables representantes de las Iglesias Ortodoxas y Ortodoxas Orientales

Me alegra mucho que hoy estemos aquí reunidos. Les agradezco de todo corazón su presencia y la posibilidad de este encuentro amistoso. Agradezco en particular al Metropolita Augoustinos sus palabras llenas de confianza. En este contexto, repito lo que ya he dicho en otras ocasiones: entre las Iglesias y las comunidades cristianas, teológicamente,la Ortodoxiaes la más cercana a nosotros; católicos y ortodoxos poseen la misma estructura dela Iglesiade los orígenes. Por ello, podemos esperar que no esté muy lejano el día en que de nuevo podamos celebrar juntosla Eucaristía(cf. Luz del Mundo. Una conversación con Peter Seewald, pp. 99s).

La Iglesiacatólica sigue con interés y simpatía el desarrollo de las comunidades ortodoxas en Europa occidental, que han tenido un notable crecimiento. Actualmente, en Alemania, viven aproximadamente un millón seiscientos mil cristianos ortodoxos y ortodoxos orientales. Ellos se han convertido en parte constitutiva de la sociedad, contribuyendo a hacer más vivo el patrimonio de las culturas cristianas y de la fe cristiana en Europa. Me alegra el incremento de la colaboración panortodoxa que en los últimos años ha realizado progresos esenciales. La fundación de las Conferencias Episcopales Ortodoxas, allí donde las Iglesias Ortodoxas se encuentran en la diáspora, es expresión de las intensas relaciones dentro dela Ortodoxia. Mealegra también que en Alemania el pasado año se haya dado dicho paso. Que las experiencias que se viven en estas Conferencias Episcopales refuercen la unión entre las Iglesias ortodoxas y hagan avanzar los esfuerzos en favor de un concilio panortodoxo.

Desde que era profesor en Bonn y especialmente luego, siendo también Arzobispo de Múnich y Frisinga, a través de la amistad personal con representantes de las Iglesias ortodoxas, pude conocer y apreciar cada vez más en profundidadla Ortodoxia. Enaquel tiempo, se inició también el trabajo dela Comisiónconjunta dela Conferencia EpiscopalAlemana y dela Iglesia Ortodoxa.Desde entonces, con sus textos dedicados a cuestiones pastorales y prácticas, promueve la comprensión recíproca y contribuye a consolidar y desarrollar las relaciones católico-ortodoxas en Alemania.

Es igualmente importante continuar el trabajo para aclarar las diferencias teológicas, porque su superación es indispensable para el restablecimiento de la plena unidad, que deseamos y por la que oramos. Hemos de continuar nuestros esfuerzos de diálogo en la cuestión del primado, para su justa comprensión. Aquí las reflexiones acerca del discernimiento entre la naturaleza y la forma del ejercicio del primado, como lo hizo el Papa Juan Pablo II enla Encíclica Ut unum sint (n. 95), pueden darnos aún impulsos fructuosos.

Veo también con gratitud el trabajo dela Comisiónmixta internacional para el diálogo teológico entrela Iglesiacatólica y las Iglesias ortodoxas orientales. Estoy contento, veneradas Eminencias y venerables representantes de las Iglesias Ortodoxas orientales, de encontrar con ustedes a los representantes de las Iglesias implicadas en este diálogo. Los resultados obtenidos hacen crecer la recíproca comprensión y el acercamiento mutuo.

En la actual tendencia de nuestro tiempo, en que son bastantes los que quieren, por así decir, "liberar" de Dios a la vida pública, las Iglesias cristianas en Alemania, entre las cuales están también los cristianos ortodoxos y ortodoxos orientales, fundado en la fe en el único Dios y Padre de todos los hombres, caminan juntas por la senda de un testimonio pacífico para la comprensión y la comunión entre los pueblos. Al hacer esto, no dejan de poner el milagro de la encarnación de Dios en el centro del anuncio. Conscientes de que sobre este milagro se funda la dignidad de la persona, se comprometen juntas en la protección de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. La fe en Dios, creador de la vida, y el permanecer absolutamente fieles a la dignidad de cada persona fortalece a los cristianos para oponerse con ardor a cualquier intervención que manipule y seleccione la vida humana. Por otra parte, conociendo como cristianos el valor del matrimonio y de la familia, nos preocupa, porque es importante, preservar de toda interpretación errónea la integridad y la singularidad del matrimonio entre un hombre y una mujer. En este sentido, el compromiso común de los cristianos, entre los que se encuentran numerosos fieles ortodoxos y ortodoxos orientales, ofrece una contribución valiosa a la edificación de una sociedad con futuro, en la cual se dé el debido respeto a la persona humana.

Al concluir, volvamos nuestra mirada a María, la Hodegetria, la "guía del camino", que es venerada también en Occidente bajo el título de "Nuestra Señora del Camino".La Santísima Trinidadha dado a María,la Virgen Madre, a la humanidad, para que Ella, con su intercesión, nos guíe a través del tiempo y nos indique el camino hacia el cumplimiento. A Ella nos encomendamos y presentamos nuestra petición de llegar a ser en Cristo una comunidad cada vez más íntimamente unida, para alabanza y gloria de su Nombre. Dios os bendiga a todos.

[Copyright 2011 - ©Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:43  | Habla el Papa
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