Lunes, 03 de octubre de 2011

Texto del micro radial de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (17 de septiembre de 2011). (AICA)

DÍA DEL ESTUDIANTE           

El próximo 21 de Septiembre celebramos el Día del Estudiante. Desde el Evangelio quiero unir mi reflexión y afecto para acompañarlos en este día. El Evangelio, como Palabra de Jesucristo, siempre es fuente de riqueza para nuestras vidas. Es una palabra dicha para mí, para cada uno de nosotros, que busca entablar un diálogo de amistad y de comunión en torno a un proyecto de vida.

Cuando nos acercamos al evangelio con un corazón abierto comienza algo nuevo nosotros, algo que nos parece que hace tiempo lo estábamos esperando. Nos descubrimos destinatarios de un mensaje. En un sentido podríamos decir, utilizando un lenguaje actual, que el Evangelio nos permite “chatear” con Jesucristo, es decir, hoy se me hace presente por medio de su Palabra y puedo encontrarme y dialogar con él.

Esta palabra tiene una dinámica que alcanza su pleno sentido cuando es recibida y se convierte en un diálogo. Ella tiene un destinatario, cuando lo encuentra se convierte en Palabra de Vida. No es una palabra dicha para guardarla sino para anunciarla, ella vive a la espera de un encuentro. Cuando la recibimos nos introduce en un conocimiento vivo de Dios y de nosotros mismos. Descubro que no soy ajeno para Dios, por el contrario, soy su hijo y él es para mí el sentido de mi vida.

Desde Dios descubro que soy alguien único y con quién siempre comienza la realización de un mundo nuevo al que estoy invitado a participar. El Evangelio es una invitación para hacer en nosotros y con nosotros, la maravilla de un mundo nuevo para quién Dios envió su Hijo (cfr. Jn. 3, 16). Frente al dolor de la droga y la muerte, la pobreza y la corrupción, la violencia y la injusticia, es posible soñar y construir ese mundo nuevo. Este es el desafío de Jesucristo.

Descubrir nuestra vida como un proyecto que tiene su origen en Dios, lejos de aislarnos de este mundo nos hace responsables de su vida y su cuidado. Dios no viene en Jesucristo a ocupar el lugar de nadie ni a sacarnos de este mundo, viene a iluminar el lugar de todos. El es el principio de una Vida Nueva que califica y transforma con su gracia la presencia de todo hombre en este mundo. No hay que empezar por cambiar el mundo, hay que empezar por cambiar el corazón del hombre. Sin hombres y sin mujeres nuevos es imposible pensar un mundo nuevo.

Este es el camino que Jesucristo quiere realizar con nosotros, con ustedes queridos jóvenes y, para ello, necesita de nuestra apertura y generosidad. El Evangelio es un llamado que él nos hace para colaborar con su misión en este mundo. Hay un punto en el que se define este proyecto y es el encuentro personal con él. No es posible la realización de este proyecto sin la presencia viva de Jesucristo en nosotros. El Evangelio no es sólo una doctrina, es una Persona que con su presencia transforma todo en una Vida Nueva.

Queridos chicos y chicas, deseándoles un feliz Día del Estudiante, he querido tenerlos presente en esta reflexión Desde el Evangelio. Reciban de su Obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor que los ama y espera. 

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe dela Vera Cruz 


Publicado por verdenaranja @ 23:45  | Hablan los obispos
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