Jueves, 13 de octubre de 2011

Texto del micro radial de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (24 de septiembre de 2011). (AICA)

JUAN PABLO II Y LA FAMILIA         

Este lunes 26 de Septiembre se va a realizar enla Universidad Católicade Santa Fe, un Congreso Internacional sobre Juan Pablo II y la Familia. Estamosante un tema que hace al bien de la persona y de la misma sociedad. La familia no es un agregado a la vida del hombre, sino que pertenece al ámbito de lo propio, sin ella carecería de ese “humus” que le da raíz. Es, también, una riqueza de la sociedad y garantía de su futuro. Considero a este Congreso el marco ideal para valorarla e iniciar en el mes de Octubre la celebración del Mes dela Familia.

Dentro del rico magisterio de Juan Pablo II su dedicación a los temas antropológicos ocupa un lugar destacado. Sus reflexiones sobre el hombre y la mujer, la dimensión humana y espiritual del amor conyugal, como el don y cuidado de la vida, se nos presentan como el fundamento que permite descubrir a la familia en toda su verdad y belleza. No se trata de una construcción cultural, sino de una realidad que tiene su base en la misma condición humana. No podemos aislarla, por ello, de la verdad del hombre y la mujer que, en su diversidad y complementariedad, expresa la unidad como ámbito de amor y fuente de vida.

Recrear el valor de la familia en cada época es la mayor garantía para la humanidad. Ella pertenece a ese nivel de experiencias primarias que dan sentido a las relaciones de amor, paternidad, filiación, fraternidad. Cuando nos encontramos ante la triste realidad de la droga y la violencia, la marginalidad y trata de personas, la deserción escolar y conflictos juveniles, quienes estudian estos problemas siempre lamentan la ausencia de una familia, incluso, cuando se refieren a grupos de chicos con mejores condiciones económicas, hablan de hijos huérfanos de padres vivos.

A la familia no hay que sustituirla, hay que valorarla, recrearla y acompañarla. Ella debe estar presente en todo proyecto responsable. Para cierta mentalidad parecería que hablar de la familia es un discurso del pasado. Por el contrario, ella es un bien de la humanidad que hay que recrear porque pertenece al ámbito de la verdad de la condición humana. Veo en esa mentalidad de pretender superar o negar la familia un signo de vejez espiritual y egoísmo cultural. Esas voces no son, ciertamente proféticas, porque no permitan mirar el futuro con esperanza. Apostar a la familia, en cambio, es un acto de renovación espiritual, de sabiduría política y responsabilidad social.

Esperando que este Congreso sea un momento de reflexión que nos ayude a renovar el sentido y la actualidad dela Familia, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor Jesús que quiso nacer de en una Familia. 

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe dela Vera Cruz 


Publicado por verdenaranja @ 22:30  | Hablan los obispos
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