Martes, 01 de noviembre de 2011

Homilía de monseñor Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero, enla Fiesta de Nuestra Señora del Pilar (12 de octubre de 2011). (AICA)

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR         

Según una antiquísima y venerada tradición,la Virgen, cuando aún vivía, se apareció en carne mortal al Apóstol Santiago el Mayor en Zaragoza, acompañada de ángeles que traían una columna o pilar como signo de su presencia.

En la aparición, Nuestra Señora consoló y reconfortó al Apóstol Santiago, a quien prometió su asistencia materna en la evangelización que estaba llevando a cabo en España. Desde entonces, el Pilar es considerado como el símbolo de firmeza en la fe.

En efecto,la Santísima Virgenes el pilar que junto con los Apóstoles, sostuvo los inicios de la cristiandad.

En estos tiempos de tanto relativismo, Nuestra Señora del Pilar nos invita a ser pilares, cimientos firmes, donde se puedan apoyar nuestros familiares y amigos. Y especialmente los hijos. Resistid firmes en la fe, exhortaba San Pedro a los primeros cristianos en un ambiente pagano, parecido al que en algunas ocasiones podemos encontrar nosotros.

Es así como vemos que los cristianos dela Iglesiaprimitiva tenían ideas claras de sus vidas. En medio de un mundo decadente, dominado por el hedonismo, por la moral de placer a cualquier precio, los cristianos entendían el mensaje del Evangelio.

En efecto, de la comprensión total de la vida cristiana influenciados por la terminología griega, asumieron la palabra ascesis.

Ascesis designaba en el griego clásico los ejercicios metódicos que servían para el entrenamiento físico de los atletas y los soldados.

San Pablo la aplica a la vida cristiana y confiere a la ascesis un sentido religioso, que volveremos a encontrar –pasados los años- en los Padres dela Iglesia. Laascesis es todo el esfuerzo de la inteligencia y de la voluntad, es todo el ejercicio metódico y prolongado –ayudado por la gracia divina- que el hombre realiza para alcanzar su perfección personal.  

Nuestro mundo educa o mejor dicho mal educa a nuestros jóvenes para no negar nada a su sensibilidad y apetitos.

En consecuencia, desde muy pequeños, lo exigen todo. Una pedagogía que desconoce la necesidad de renuncia y de límites, va colocando ante los hombres y mujeres del mañana un mundo donde todo se puede conseguir; incluso por medios ilícitos y amorales.

Se podría afirmar que el camino para llegar a este estado de confusión moral comenzó cuando se decidió que no era necesario prohibir algo a nuestra sensibilidad, a nuestro deseo de poseer, cuando se resolvió disfrutar de todo lo que la vida nos puede ofrecer.

Ante esta escalada de permisividad y un falso concepto de  libertad, urge la necesidad de educar a  nuestros niños y adolescentes  en el espíritu de  renuncia y de esfuerzo, y en la solidaridad con el otro.

En efecto, ¿cómo vamos a adquirir la virtud de la fortaleza, por ejemplo, si no nos ejercitamos regularmente en ella luchando contra la pereza, aceptando las dificultades y las pruebas, renunciando a seguir la pendiente de la facilidad y de la comodidad?

Queridos hermanos y hermanas hoy le suplicamos ala Virgenser firmes en la fe. No ceder en materia de fe o de moral. Ser pilares y, dentro de nuestra fragilidad humana, modelos de referencia para ser esos cimientos sobre los cuales levantar un futuro.

Como al Apóstol Santiago cuando las dudas y las dificultades asomaban a su predicación, también a nosotros, la Virgendel Pilar  no nos dejará de sostener y de cuidar. Y seguirá intercediendo por  nosotros hasta el final de la vida terrena, como se lo pedimos diariamente en cada Avemaría. 

Mons. Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero 


Publicado por verdenaranja @ 22:16  | Homil?as
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