S?bado, 05 de noviembre de 2011

Homilía de monseñor José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario en la misa celebrada en la capilla Sagrada Eucaristía de la comunidad religiosa en formación Adoratrices de dela Eucaristía y en ocasión del Día de la madre (Roldán, 16 de octubre de 2011). (AICA)

DÍA DE LA MADRE      

La celebración del día dela Madreen este domingo, es una ocasión para el recuerdo agradecido y para la oración por nuestras madres. El solo mencionar este día, suscita en todos nosotros la referencia a la madre de cada uno; que muchos pueden saludar y abrazar con afecto; mientras que otros motivados por la esperanza dirigimos la mirada a Dios, confiando que ellas están junto a Él en el cielo. Todos, no obstante, hacemos por ellas una ferviente oración y las tenemos presente en esta Misa. 

La misión de ser madre desde el seno materno

No podríamos evocar ninguna figura materna, si al mismo tiempo no la unimos al don de la vida, de un hijo, que solo Dios nos puede conceder, en dependencia de una madre.

Desde el seno materno la madre alimenta al nuevo ser que tiene en su propio seno; su naturaleza femenina está orientada a esa primera relación de vida, nutriente y personal, de cariño y protección que le da a lo largo de nueve meses. El niño en el seno materno ya comienza a interactuar con ella, y ella es su verdadera madre.

La gestación es maternidad; no es solo prestar un recinto para que un embrión se desarrolle, como si se tratara solamente de un horno o de una probeta, aunque sea el mejor sitio para ello. El seno materno, el vientre de la madre es el lugar querido por la naturaleza para que una persona madure, un hijo crezca, y pueda hacer sentir su presencia, y reconocer adecuadamente con el paso de las semanas que se encuentra protegido y recibido. Ya desde allí, desde el seno materno, desde el vientre materno, comienza a establecerse una verdadera relación filial, 

La maternidad y la figura de María Madre

Pensar en la misión de la madre, profundizar en su generosa entrega es también mirar ala Madrede Dios,la Santísima VirgenMaría; y también nos hace evocar al hogar de Nazaret, donde María cuenta con la calidez y protección de José.

En este sentido, desde la casa de Jesús, y desde nuestra propia experiencia en la familia, comprendemos mejor la grandeza de los padres en la vida de cada uno; y de un modo especial en este día, la misión de la madre para concebirnos en su seno, darnos a luz, y hacer partícipe con su propio cuerpo del don de la vida, dada por Dios.

Por ello el día de la madre, como un símbolo, nos invita a valorar la maternidad desde el seno materno, a protegerla en la sociedad, aún en las condiciones más difíciles, y a resaltar la necesidad de la complementariedad del padre, que en el matrimonio asumen el gozo y la misión de concebir y traer un hijo al mundo.

Por eso, queremos mirar a María para agradecerle su maternidad, y la de todas las madres. Fue Ella quien en su seno materno recibió «la Vida» de una manera sobresaliente, fue Ella quien recibió a Jesús, el autor dela Vida. Podemosdecir que María, Virgen y Madre, lo acogió en su vientre en nombre de todos y para bien de todos, por lo cual tiene una relación personal estrechísima con el Evangelio de la vida y con toda la vida humana (Juan Pablo II, Ev. Vitae, Nº 102). María Santísíma tiene una relación privilegiada, por su propia entrega, con todas las madres, y por ello acudimos a en este día particularmente a Ella. 

La Iglesias iempre tuvo una consideración de excelencia por la mujer y por la maternidad

Por eso hoy, María Madre, junto a la Iglesia de la que es figura, es madre de todos los que renacen a la vida. Y es madre de aquella Vida por la que todos viven, “pues, al dar a luz esta Vida, regeneró, en cierto modo, a todos los que debían vivir por ella” (ibidem)

Enla Santísima Virgenadmiramos su generosidad y experiencia como madre, modelo incomparable, que se actualiza siempre en todas las vicisitudes que imaginemos, particularmente por su generosidad en ser madre y por el cuidado de la vida.

En la época que sea,la Iglesiasiempre tuvo una consideración de excelencia por la mujer y por la maternidad, representada y enaltecida en la maternidad de María, referida también a todas las madres. Más aún en esa maternidadla Iglesiaquerida por Jesús, encuentra con gozo su propia figura de Madre y su maternidad sobrenatural en relación a todos sus hijos.

Pedimos por todas las madres, y las encomendamos con sus hijos y esposos ala Madrede Dios. 

Mons. José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario 


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Homil?as
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